Opinión
La verdad
Por Ciencias
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CIENCIA DE PEGA // MIGUEL ÁNGEL SABADELL
En 1970 nacía en Salt Lake City, la ciudad mormona, Joe Firmage. Con 18 años fundó su primera empresa informática, Serius, que en 1993 vendía al gigante Novell por la bonita suma de 24 millones de dólares. Durante 2 años fue uno de los vicepresidentes de Novell hasta que se marchó para fundar USWeb a finales de 1995. Dos años después se fusionaba con otra gran empresa, CKS, lo que convirtió a la compañía en un gigante de 2.000 empleados y un valor en bolsa de 2.100 millones de dólares. Pero al poco tiempo saltó la bomba. Firmage fue obligado a dimitir como presidente y a ocupar un puesto de segundo plano. ¿Por qué? Porque corrían rumores de que estaba fundando una secta.
Todo comenzó en 1997 cuando, según sus palabras, un ser, vestido de una brillante luz blanca, apareció encima de su cama en su habitación. Parecía algo molesto y le preguntó:
–¿Por qué me has traído aquí?
Tras una pausa, Firmage contestó:
–Quiero viajar al espacio.
El 25 de noviembre de 1998 publicaba un panfleto de 600 páginas titulado La Verdad donde afirma que gran parte de los avances tecnológicos de nuestro tiempo proceden de la ingeniería inversa aplicada a los restos de los platillos volantes que, según la leyenda, se estrellaron en Nuevo México en 1947. Así, el transistor semiconductor, el láser o la fibra óptica son producto de la tecnología extraterrestre.
Lo más llamativo es que en 2001 Firmage empezó a trabajar junto a Ann Druyan, la viuda de Carl Sagan, en una idea llamada Project Voyager, un portal dedicado a ofrecer “entretenimiento científico” que quedó en agua de borrajas. Por cierto, ese mismo año re-reeditaron (ya hubo una reedición con una actuación del mismo Sagan al final de cada capítulo) la famosa serie Cosmos. Y con una introducción (¡cómo no!) de la propia Druyan (¿No fue una de las guionistas de la serie?). ¡Ah! Para que luego digan que la divulgación de la ciencia no da dinero: en 2005 The Science Channel reemitió la serie digitalmente mejorada en su 25 aniversario pero, eso sí, redujo la duración total un 25% para poder meter anuncios.
Pero no olvidemos la moraleja de todo este asunto, que tiene que ver con lo extendida que está la incultura científica: solo basta abrir la boca para borrar de un plumazo la intensa labor de varias generaciones científicos. Narinder Kapatre, que desarrolló la fibra óptica, hizo el siguiente comentario: “Es una broma; si no, entonces tengo que ser un extraterrestre”.