Opinión
Vino la muerte a llamar a su puerta
Por Antonio Avendaño
Los dirigentes Diego Asensio y Martín Soler han sido los primeros muertos vivientes del PSOE andaluz en tomar el camino del cementerio. Se acabó lo de pasearse arriba y abajo del bracete por la Rambla de Almería simulando que estaban vivos. Las elecciones del 22-M los había matado pero ellos, como tantos de sus compañeros de toda Andalucía, insistían en engañarse a sí mismos creyéndose vivos, como los personajes de la película 'Los otros'.
Ciertamente, Asensio y Soler han necesitado ayuda para convencerse. La planificada dimisión de 27 miembros de la Ejecutiva Provincial alineados con la dirección regional ha sido el certificado de defunción que los ha convencido de que, como diría Jorge Manrique, vino la muerte a llamar/ a su puerta.
Pero no canten victoria quienes los han ayudado a cruzar la laguna Estigia, pues ellos mismos no están menos muertos que Asensio y Soler. Vean de nuevo la película de Amenábar y comprueben que también están muertos los personajes encargados de convencer a la protagonista de que ya no pertenece al mundo de los vivos.
Pero mientras Soler ha guardado silencio, Asensio no se ha muerto bien. Lo ha hecho gritando y echándole la culpa a Griñán. En casos como éste 'Las coplas de Manrique' son una lectura muy provechosa: “Dejad el mundo engañoso/ y su halago;/ vuestro corazón de acero/ muestre su esfuerzo famoso/ en este trago”. Los socialistas andaluces ya tienen con qué entretener su melancolía: o viendo Los otros o releyendo Las coplas. O incluso ambas cosas: una para saber que están muertos y la otra para saber morirse.