Opinión
Wakamarxismo
Por Antonio Baños
Pero qué semana más entretenida con lo de la wakafoto. La imagen en la que se veían juntos a la caderóloga Shakira y el futbolista Gerard Piqué se ha convertido en un icono instantáneo, en unas nuevas Meninas. Revisando la literatura publicada sobre el affaire, echo en falta alguna monografía centrada en la teoría económica que suscita la placa. Antes de su existencia, la posibilidad de ver juntos a ambas estrellas se había valorado en 150.000 eurípides según peritaje del paparazzo Enric Bayón pero una conmoción noqueó a los mercados cuando enchufaron sus twitters y vieron la wakafoto en la red como dominio público. Gerard Pique la había colgado bien alta con la generosidad libertaria de un Durruti y, con el gesto, había contraído también el PIB pues esa pasta en los bolsillos del chaleco de un fotógrafo habría dinamizado sin duda la hostelería e impulsado quizá el sector de la danza exótica.
El defensa central deshizo una acumulación de capital con una acción que mueve a reflexión: ¿Por qué un bien puede valer tanto y al mismo tiempo, no valer nada? ¿Qué teoría lo explica? En general, hoy sigue rulando la idea de la Grenznutzen o utilidad marginal que imponen los economístas neoclásicos y que explicaría el precio de la foto por su general demanda y su estrechísima oferta. Sin embargo, apetece volver al bueno de Marx y su distinción entre valor de uso y de cambio porque Piqué cortocircuitó el núcleo mismo de la economía del conocimiento tal y como lo describió Jeremy Rifkin: el acceso. El precio, en un mercado abundante de intangibles, no crece por la escasez como ocurre con las commodities sino que lo hace por restricción. En la red, lo insólito es más valioso que lo útil. Y ahora podemos trasladar la waka-colectivización a la industria cultural. Frente a la creación de valor de cambio a través de la limitación (penalizando la copia o restringiendo el canal) Piqué ha sabido generar un insólito valor de uso gracias a su libre distribución. Una foto de pago hubiese visto limitado su “consumo” a los compradores de revistas del corazón mientras que el uso libre de la wakamercancía ha creado todo un meme, es decir un constructo cultural en la red, que incluso ha generado valor sobre un actor marginal, el tipo que aparece en un rincón conocido en el 2.0 como “eldeloscuadros”que ha devenido en una industria secundaria en sí mismo. Si pudiésemos monetarizar la actividad en las redes generada por la foto comprobaríamos que el regalo, que una acción inclusiva, puede ser tan rentable como una exclusiva. Y por supuesto, mucho más entretenida.