Opinión
Walaya
Por Eugenio García Gascón
Hasta 1948 Al Walaya era una aldea palestina situada en un hermoso valle a pocos kilómetros de Jerusalén. El 21 dee octubre de 1948, es decir cinco meses después del establecimiento de Israel, la Brigada Etzioni expulsó a todos los campesinos de varios pueblos de la zona.
En el caso de Walaya, la artillería aterrorizó a la población bombardeando la zona hasta que los habitantes se vieron obligados a huir hacia las cercanas Belén y Beit Yala. El pueblo quedó desierto y todas las casas se destruyeron concienzudamente en la década siguiente, recuerda Abu Naser Halifa Musa, nacido en Walaya en 1930, que a la sazón tenía 18 años, y hoy es un refugiado más, padre de nueve hijas y un hijo, también refugiados.
En lo que queda de Walaya todavía se ven los restos de la mezquita así como algunos muros de piedra de algunas pocas casas que quedaron en pie. El pueblo era célebre por sus 24 fuentes y manantiales y el día que lo visité, la semana pasada, había media docena de adolescentes judíos religiosos bañándose en lo que queda de una alberca desde la que hasta 1948 se regaba los campos vecinos.
Walaya era originalmente un municipio bastante extenso, de 17.684 dunams (un dunam son mil metros cuadrados), pero en 1948 los sionistas ocuparon las tres cuartas partes de su territorio.
En 1967 los israelíes ocuparon el resto, explica el alcalde Abdel Rahman Abu Tin, nacido en 1950 en la zona de Walaya que no ocuparon los sionistas en el 48, donde algunos habitantes de la Walaya destruida construyeron casas nuevas.
Desde 1970 hasta hoy los israelíes han demolido más de 70 casas de la nueva Walaya y hay otras 47 casas amenazadas de demolición. El alcalde nos conduce hasta los escombros que han quedado de una vivienda demolida recientemente.
Por supuesto, las casas palestinas se destruyen por falta de permiso, con cualquier pretexto, pero a solo unos metros de ellas se levantan, con todos los permisos, cientos de casas para colonos judíos pertenecientes al asentamiento de Har Guilo, que se extiende cada vez más por los territorios ocupados.
En la zona de Walaya, los israelíes ya han construido 300 casas para sus colonos, y otras 1.380 han sido aprobadas y se construirán próximamente. Mientras, los refugiados palestinos de 1948 y 1967 viven en campos de refugiados y en algunas casas que se van demoliendo poco a poco para expandir el asentamiento de Guilo.
Entre tanto, la UE y la comunidad internacional permanecen con los brazos cruzados.