Opinión
Yiftah
Por Eugenio García Gascón
Yiftah es un kibbutz de 476 habitantes situado al norte de Israel, muy cerca de la frontera libanesa. Lo fundaron en 1948 miembros (soldados, o irregulares, para ser más exactos) de la Brigada Yiftah del Palmaj y de ahí le viene el nombre. Estos días el kibbutz está en pie de guerra, como reflejan los medios hebreos, y no por culpa de Hizbola, como algunos podrían pensar: un grupo de miembros del kibbutz se ha empeñado en construir una sinagoga, mientras que otro grupo se opone frontalmente. "Primero quieren una sinagoga, después querrán un mikve (baño ritual) y luego exigirán un barrio religioso", se ha quejado un vecino veterano.
La noticia interesa desde un punto de vista sociológico, pues resulta que quienes se oponen a la sinagoga son los miembros más veteranos del kibbutz. Sus fundadores fueron laicos y también sus hijos. Frente a ellos, los miembros más jóvenes y algunos nuevos miembros son de otra opinión, y quieren la sinagoga, y la quieren ya. El caso ha suscitado una "tempestad" en el hasta ahora tranquilo y laico kibbutz de la Alta Galilea.
Alguna vez he comentado que en mi barrio de Jerusalén, Rehavia, que inicialmente fue exclusivamente laico, hay cada vez más religiosos. Pues bien, lo que está ocurriendo en Yiftah no es una simple anécdota sino que ilustra perfectamente una tendencia que se manifiesta en prácticamente todo el país. El empuje de la religión en Israel es imparable, se ve por todas partes y ni siquiera se libra un kibbutz que ha sido hasta ahora paradigma del laicismo. Y es que los israelíes más jóvenes quieren más religión.
Esta inclinación es más preocupante dentro del Ejército, que fue históricamente laico, pero que ahora está lleno de religiosos, no sólo entre los soldados, sino también entre los oficiales y entre los altos mandos, y esta tendencia tendrá graves implicaciones para el país a medio plazo.