Opinión
Polis, negros y héroes

Por Anibal Malvar
Periodista
Que en este país suceden cosas cada día más raras es evidencia obvia. Que las cosas raras que suceden en este país son cada día más fachas, también. Porque hasta las cosas raras, atribulados lectores, tienen ideología.
Se ha armado mucho revuelo estos días con la detención y encarcelamiento temporal de Serigne Mbayé, ex diputado de Podemos en la Asamblea de Madrid que se negó (consciente de sus derechos constitucionales) a identificarse sin motivo ante la Policía Nacional a las puertas de su casa.
A Mbayé, pescador llegado de Senegal en patera en 2006, ex portavoz del Sindicato de Manteros, lo ha parado tantas veces la Policía que hasta se enteró de que estaba nacionalizado en una de esas múltiples identificaciones preventivas de negros que se dice que no existen. Era Lavapiés y 2010. Los agentes lo miraron raro. Y, tras entregar él su precaria documentación, lo dejaron ir sin más fastidios, como si fuera un ilustre alcalde corrupto del PP pintado de Rey Baltasar. Sospechosa amabilidad. Mbayé se fue adonde los papeles y allí lo informaron de que era español. La administración no se lo había comunicado por escrito en su domicilio (ya estable). Se conoce que nuestros funcionarios alumbran la idea de que los negros no son muy de leer. Cosas de esta España nada racista.
Los vecinos (blancos) de Mbayé han escrito una carta denunciando las constantes tocagüevadas policiales que sufre el activista: “Las vecinas y vecinos de Serigne Mbayé hemos presenciado, una vez más, otra identificación injusta por perfil racial a nuestro vecino. Queremos añadir que ningún otro vecino o vecina del edificio (personas blancas) ha sido jamás identificada ni en la calle ni en la puerta de su casa y esta es la segunda vez que paran a Serigne en las inmediaciones de su domicilio, por no decir las decenas de veces que ha sido identificado y acosado en las calles. Sabemos que esto no es un caso aislado, ya que lo observamos cada día en nuestros trayectos cotidianos y lo escuchamos en boca de las personas afectadas (familias de la comunidad escolar, etc.). Todas ellas relatan el constante acoso al que se ven sometidos por parte de la Policía y el impacto que tiene sobre ellas y sus familias”.
Tres de esas vecinas firman la carta incluyendo sus teléfonos particulares. Saben que serán objetivo de los alvises, desokupas, ndongos, indas, voxeros, vitoquiles, pablosmotos, negres y demás excrecencias desinformativas financiadas por el PP.
El Salto documentó 681.420 euros a EDA TV (el pseudomedio por bulos y bulerías de Javier Negre) procedentes, sobre todo, del Madrid de Ayuso y Almeida, y de la Xunta de Galicia de Alberto Núñez Feijóo y de su sucesor, Alfonso Rueda. Con ampliaciones de capital sufragadas por la familia propietaria de Quirón (los benefactores del defraudador novio de Ayuso) y participación accionarial de la presidenta ejecutiva del Grupo Eulen (donde la hermana de Feijóo es alta directiva).
Esos son los financiadores intelectuales (sic) del acoso que sufrirán a partir de ahora las vecinas de Mbayé que han tenido el valor de poner sus nombres y teléfonos a los pies de esta denuncia. Mientras, Pedro Sánchez avala esta fascistoide actuación policial y sigue sin derogar la ley mordaza.
Según demuestran la experiencia y las hemerotecas, para ser negro de plenos derechos en España, y que no te paren cotidianamente en las aceras delante de tus hijos, hay que hacerse de Vox. Ahí tenemos a Ignacio Garriga, el ecuatoguineano de tez oscura pero con ínfulas de ario y vicepresidente de Vox, que quiere expulsar a sus hermanos de color de España. O a Bertrand Ndongo, acosador de parlamentarios de izquierdas en el Congreso, otrora mamporrero de Macarena Olona en manifestaciones, cuyas actitudes violentas nunca tuvieron respuesta judicial, aunque una vez tuvo que ser detenido por agredir a un manifestante en defensa de su particular Señorita Escarlata.
A ver si es que en España no vamos a ser racistas en general, porque tenemos natural inclinación a aceptar entre nosotros a negros racistas como Ndongo o Garriga. Quizá es que solo somos un poquito esclavistas, y únicamente defendemos a los negros que acatan nuestra presunta y presuntuosa superioridad racial. Es un avance por la igualdad. La prueba de este aperturismo anti apartheid nos la ofreció esta misma semana en el Congreso nuestro gazapo andante Alberto Núñez Feijóo, que comparó al Perro Sanxe con Delson Mandela. Dentro de una sola consonante, querido paisano Feijóo, estarás a un paso de no parecer ignorante ni racista.
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