ANÁLISIS
Latido fetal y pseudociencia: así prepara el terreno la derecha para limitar el derecho al aborto

Por Marisa Kohan
Periodista experta en temas de género e igualdad
-Actualizado a
La derecha está en plena campaña contra el aborto. En las últimas semanas, varios dirigentes del PP madrileño han lanzado una ofensiva coordinada contra los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres que no solo ponen en riesgo estos derechos, sino que, además, van en contra del texto y el espíritu de la ley vigente en España.
El Ayuntamiento de Madrid aprobó este martes, con los votos del PP, una propuesta presentada por Vox para que los funcionarios públicos estén obligados a informar a las mujeres que quieran abortar sobre las consecuencias de un supuesto "síndrome post aborto". Un mal que, según afirma el documento, es equiparable a "haber estado en la guerra de Vietnam" y que, supuestamente, puede provocar alcoholismo, anorexia, agresividad o depresión. Esta medida viola flagrantemente la reforma de la ley del aborto aprobada en 2023, que eliminó la obligación de informar a las mujeres sobre ayudas a la maternidad antes de proceder a la suspensión del embarazo. Dicha reforma acabó también con los denominados "tres días de reflexión" a los que se sometía a estas mujeres antes de poder acceder al aborto. La nueva ley prohíbe entregar este tipo de información a las mujeres, a menos que ellas mismas lo soliciten.
Este mismo miércoles, la presidenta de la Comunidad de Madrid inició los trámites para la aprobación de una ley que tiene como fin reconocer al "no nacido" como miembro de la familia. La iniciativa reaviva una propuesta que Isabel Díaz Ayuso ya había anunciado en 2019. El método propuesto para reconocer a no nato será a través de la comprobación del latido fetal, un término que la ultraderecha esgrime en España y en el mundo entero para oponerse a los derechos sexuales y reproductivos.
Hace ahora dos años, el entonces vicepresidente de Vox de Castilla y León, Juan García Gallardo, ya anunció que obligaría a las mujeres que quisieran abortar a someterse a la escucha del latido fetal y a una ecografía en 4D. La medida levantó tal revuelo social y político que obligó a la entonces ministra de Sanidad a afirmar que velaría por la defensa de los derechos de las mujeres. Ya entonces, algunas expertas en derechos sexuales y reproductivos afirmaron que lo ocurrido en Castilla y León era en realidad "una punta de lanza" para medir hasta qué punto se podía empujar al PP y a la ciudadanía a aceptar postulados contrarios a los derechos de las mujeres, la población LGTBI o la educación en igualdad.
El Partido Popular presenta su ofensiva contra el aborto bajo un manto de supuesta protección a la maternidad y a la familia. Ayuso sostiene que su medida supone un avance para las mujeres, porque facilita el acceso de las familias a ayudas económicas, becas para la educación infantil e incluso ayudas para el alquiler joven. La presidenta madrileña intenta con ello eludir un ataque frontal a la ley del aborto que ya le costó el cargo a ministro Alberto Ruiz Gallardón allá por 2020. La ofensiva abierta de Gallardón, bajo el gobierno de Marino Rajoy, despertó tal rechazo social que acabó con la reforma en un cajón y la destitución del ministro.
Bajo la piel de cordero de apoyo a la maternidad y a las mujeres, el Partido Popular vuelve ahora a la carga contra este derecho fundamental de las mujeres. Y lo hace en dos instituciones en las que en las que tiene mayoría absoluta y donde no precisa de los votos de Vox para gobernar.
Mentiras y falacias
La representante de Vox que presentó la medida aprobada por el Ayuntamiento de Madrid, afirmó, sin citar ninguna fuente, que el 91% de las mujeres que abortan sufren un síndrome post aborto. Sin embargo, la ciencia es rotunda al afirmar exactamente lo contrario. Según el estudio Turnaway, publicado por el grupo de investigación Advancing New Standards in Reproductive Health (ANSIRH), de la Universidad de California, “el aborto no daña la salud y el bienestar de las mujeres sino que, de hecho, la denegación del aborto trae peores consecuencias financieras, familiares y de salud”.
Tras hacer un completo seguimiento de casos durante cinco años, los expertos concluyeron que muchas de las afirmaciones comunes sobre los efectos perjudiciales de tener un aborto “no se sostienen con la evidencia”. Por ejemplo, “las mujeres que tienen un aborto no tienen más probabilidades de tener depresión, ansiedad o pensamientos suicidas en comparación con aquellas a las que se le deniega el procedimiento”. El 95% de las mujeres que participaron en este estudio indicaron que “tener un aborto fue la decisión correcta para ellas durante y hasta los 5 años después del procedimiento”. Muy al contrario de lo que afirma la derecha, esta investigación destaca “las mujeres a las que se les deniega un aborto tienen cuatro veces más probabilidades de vivir por debajo del nivel de la pobreza”.
Lo que de verdad deprime, lo que de verdad provoca daños a la salud de las mujeres y de sus familias, es la precariedad, la falta de acceso a servicios públicos de calidad (no hay pediatras, no hay plazas de escuela infantil) y el afán contante de la derecha por tutelarlas, como si fuesen incapaces de tomar decisiones fundamentales sobre su vida.
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