Abascal se vende como alternativa al bipartidismo mientras negocia por detrás su apoyo al PP en València
Vox juega a dos bandas: ataca tanto a Feijóo como Sánchez en el Congreso mientras se plantea negociar con el PP en el nuevo ciclo electoral gobiernos en varias comunidades.

Madrid--Actualizado a
"Si defienden juntos todo lo esencial (...) con una lista conjunta de PP y del PSOE podríamos debatir con más sentido". Con esas palabras, Santiago Abascal confirmaba este miércoles en el Congreso de los Diputados el doble juego al que aspira Vox en este nuevo ciclo electoral. Mientras la extrema derecha negocia con el PP un nuevo president de la Generalitat valenciana, su líder pretende lanzar una imagen de alternativa al bipartidismo y de azote del sistema.
Varias comunidades se han encaminado hacia un nuevo ciclo electoral, con Extremadura como primera parada y País Valencià como prolegómeno con una investidura. En todas, donde también se incluyen Andalucía, Castilla y León y presumiblemente Aragón, Vox será un eje clave de la gobernabilidad y tendrá que validar los gobiernos populares. Hay diputados del PP que miran con incredulidad el ciclo electoral y atisban dificultades para alcanzar mayorías absolutas. Vox tendrá capacidad de decisión fundamental en la configuración de gobiernos y presupuestos y mira al Partido Popular como único aliado posible.
Santiago Abascal pretende jugar a dos bandas para confundir al electorado. Mientras el Partido Popular ha rebajado radicalmente el tono hacia Vox ahora que necesitan de sus votos para configurar gobiernos, los ultras no ceden en sus hostilidades públicas. "Siempre hacen lo mismo. Se reserva un tiempo para hablar de nosotros y a nosotros nos falta tiempo para hablar de Pedro Sánchez", apuntaban fuentes del Partido Popular al terminar las intervenciones.
Las negociaciones de València llegan al Congreso
Las negociaciones entre PP y Vox marchan sin grandes novedades. Los de Abascal sostienen que ahondarán en sus banderas, con Ignacio Garriga como negociador. Por parte del PP no se han querido comunicar las personas que forman parte de estas conversaciones, aunque Juanfran Pérez Llorca, es uno de los implicados.
De hecho, en la misma intervención en la que Abascal acusaba a Feijóo de pactar con los socialistas, ofrecía acuerdos al PP para el País Valencià: "Nos da igual que nos llamen negacionistas por exigir presas y diques para que no mueran los españoles. Señor Feijóo, ¿cree que podemos pactar al menos eso? ¿Cree que podrá su candidato comprometerse a las obras que necesita Valencia, a exigirlas sin miedo a que le llamen negacionista?". Los populares respondían con incredulidad a la petición pública y deslizaban que tal vez Abascal estaba pidiendo cosas que ya están contempladas en el plan de reconstrucción.
Las encuestas al alza envalentonan a Vox, que actualmente se ve capaz de apretar en todas las negociaciones futuras. El mismo Abascal ha dicho que no teme unas elecciones en València ni en ninguna comunidad autónoma, sabedores de su capacidad para alcanzar objetivos que hasta hace no mucho quedaban muy lejos. Sin embargo, la extrema derecha no quiere elecciones a la Generalitat valenciana, porque podría ver mermado su actual poder de influencia sobre Pérez Llorca y un PP valenciano que ha bailado al son de Vox.
Vox intenta reescribir su historia
Vox formó gobiernos con Mazón en València, Mañueco en Castilla y León y Guardiola en Extremadura y ha aprobado los presupuestos autonómicos recientemente al PP en Murcia y Balears, cosa que también hicieron en el pasado en Aragón. La formación de Abascal ha sido la gran sostenedora de Feijóo, aunque ahora pretenda distanciarse.
La beligerancia de Vox es, en ocasiones, hasta inesperada. Este miércoles, Feijóo habló de futuro y se atrevió a proponer que su vicepresidente primero en un hipotético gobierno sea el encargado de la materia de vivienda. A eso, Abascal respondía con reproches sobre el pasado: "No empiece a repartir como el 23-J, aquello no salió bien", zanjaban desde el estrado.
Por eso, en el PP sorprende que Abascal se erija como azote del bipartidismo. "PP y PSOE siguen de la mano a sus aliados separatistas y comunistas", apuntaba el líder ultra
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