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El aparato controlará el congreso del PSOE sin cegar el debate

Instruye a los ponentes para conciliar posturas y dejar viva alguna enmienda.

GONZALO LÓPEZ ALBA

'Habrá debate. La reflexión política no se va a desnaturalizar'. Con esta rotundidad se pronunciaron este lunes varios dirigentes que actuarán como ponentes en el 37 Congreso que el PSOE celebrará a partir del viernes, en Madrid.

El aparato del partido ha situado como ponentes a dirigentes de peso y prestigio entre la militancia para que las resoluciones no escapen a su control, pero también ha dado instrucciones para no cegar el debate.

Los ponentes de las cuatro comisiones en que se articularán los debates celebraron el 13 de junio una reunión con el secretario de Organización y Coordinación, José Blanco, y posteriormente han celebrado otras dos, una conjunta y otra por comisiones.

La pauta que impartió Blanco, según coincidieron en interpretar varios ponentes consultados por Público, es que actúen con flexibilidad para incorporar el máximo posible de enmiendas -se han presentado cerca de 6.000-, buscando conciliar posturas y potenciar los consensos para no dar la imagen de guirigay. Pero también se apuntó la conveniencia de dejar que lleguen vivas al plenario algunas enmiendas para transmitir la imagen de debate.

El PSOE quiere aprovechar el 37 congreso para subrayar el contraste con el celebrado por el Partido Popular. Si éste se caracterizó por la redistribución interna de poder, los socialistas pretenden que el suyo tenga como seña de identidad la discusión de 'líneas políticas sobre los problemas de la realidad social' y la búsqueda de 'nuevas respuestas a los nuevos retos'.

Aunque la mayoría de las enmiendas presentadas a la ponencia marco entrañan un giro a la izquierda respecto del programa de Gobierno, quienes dirigirán los debates congresuales destacan que 'el margen es mayor que el de un programa electoral porque no se trata de un compromiso con todos los ciudadanos'.

Así, sostienen que 'no se va a difuminar ni desfigurar la reflexión política, que en un congreso ha de dejar incluso espacio abierto para la utopía', que cabe en la medida en que no compromete al Gobierno sino que 'marca horizontes de futuro'. Si el programa electoral es un contrato a cuatro años, las resoluciones del congreso representan 'el programa máximo' del partido.

A modo de ejemplo, se apunta que el 37 Congreso avalará el reforzamiento de la laicidad o la revisión de la legislación sobre el aborto, siguiendo lo que reclaman la mayoría de las enmiendas, pero con la apostilla de que ha de ser un camino que se recorra 'de forma acompasada al ritmo de la sociedad'.

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