El aumento de amenazas de la ultraderecha, detrás de la suspensión de 'Hora Veintipico' en la SER: "Están organizados"
"Esto no va de 'Hora Veintipico', va de cómo los nazis van ganando terreno sin que nadie haga nada", dicen a 'Público' los integrantes del show.
Los cómicos llevaban un tiempo en el foco de la extrema derecha y han convivido con violencia verbal que amenazaba con traspasar las redes sociales y convertirse en real.

Madrid--Actualizado a
El domingo 25 de enero las redes sociales despertaban más radicalizadas de lo que ya acostumbran. También amanecían agitados ciertos canales de Telegram de la ultraderecha, que llamaban a acudir al show que los cómicos de Hora Veintipico celebraban en Móstoles (Madrid) para intimidar a sus protagonistas. El exitoso programa de la Cadena SER tiene una traslación a teatros en una gira que pretendía llenar varios recintos por toda España y que ahora se ha cancelado tras el aumento de las amenazas cosechadas, una realidad que sus integrantes habían normalizado desde hace más de un año. El show de Móstoles nunca llegó a celebrarse, pero a la puerta del Teatro del Bosque acudieron neonazis que pretendían intimidar a los cómicos. También se personó Bertrand Ndongo, conocido por acosar a personajes públicos odiados por la ultraderecha. Antes de la cancelación, algunos amigos íntimos de Héctor de Miguel pusieron sobre la mesa la posibilidad de acudir escoltados al show.
El mismo domingo de la actuación, unas horas antes, el presentador comunicaba a sus compañeros la decisión que luego hizo pública a través de sus redes sociales. Los días previos se había viralizado una parodia sobre Nacho Abad y su programa En boca de todos que revivió la versión más ultra y hostil de las redes sociales. Volaron acusaciones sobre los humoristas por reírse de las víctimas del accidente de tren de Adamuz, cuando en realidad criticaban el amarillismo del programa de televisión.
Pero no solo llegaron acusaciones, también amenazas: "No andaría tranquilo por la calle siendo tan puto miserable de la vida. Pagaréis las risas de las víctimas. Putas sabandijas". "Lo mismo me apunto a alguna [actuación del show] para decirte a la puta cara que con los muertos no se juega". Esos son algunos de los mensajes que los cómicos recibieron horas antes del espectáculo. Previamente, Daniel Esteve, de Desokupa anunció en redes la gira y alentó a ir a "saludar", igual que Alberto Pugilato, activista ultra: "Si algún familiar considera pasarse y darles un par de aplausos como se merecen, aquí tienen las fechas y sitios", amenazaba en X en las horas previas al show de Móstoles que desencadenó los hechos.
Lejos de las especulaciones y la rumorología, la decisión de frenar el programa radiofónico no vino precedida de presiones de la Cadena SER por la parodia de Nacho Abad. La hiperexposición, la normalización de la violencia y los mensajes de odio en redes contribuyeron a la decisión personal del cómico de La Vida Moderna, que explicaba en su carta que "el cuerpo lo pedía y la mente lo disimulaba".

Amenazas continuadas de la extrema derecha
"Le habían puesto la cruz desde hace tiempo", dice un amigo de Héctor de Miguel sobre la estrategia de la extrema derecha. Humor sobre el Valle de los Caídos, Vox y la ultraderecha tratados desde la ridiculez y un enfrentamiento público (y judicial) con Abogados Cristianos, había llevado al programa a ser el centro de todas las miradas ultras. Pero el resto de integrantes no habían quedado a salvo. Marina Lobo, José Cabrera o Fernando Moraño ya se han acostumbrado a encontrarse todo tipo de amenazas y ataques en sus redes sociales. Uno los guionistas vio hace unos meses cómo la dirección de su casa aparecía en redes sociales junto a fotos de su madre. Otro de los cómicos del equipo, que en el pasado tuvo que acudir a un show con escolta policial, reconoce haber recibido llamadas en número oculto que, al descolgarla, traían consigo amenazas e intimidaciones.
"Están organizados, algo más había pasado esta vez", reconocen los humoristas sobre el show de Móstoles. En ninguna de las actuaciones anteriores, los integrantes de Hora Veintipico recuerdan haberse topado con neonazis en la entrada y en Móstoles esto habría cambiado. Allí habrían encontrado a un grupo de ultras y las consecuencias serán siempre una incógnita, pero la escalada de violencia frenó la actuación. La realidad es que desde el verano pasado sus redes sociales acostumbraban a inundarse de insultos, amenazas y comentarios agresivos por el contenido de sus trabajos.
"Esto no va de Hora Veintipico, va de cómo los nazis van ganando terreno sin que nadie haga nada", denuncian los trabajadores a Público. Las amenazas ya son rutina para quien es contestatario con la extrema derecha. A los integrantes del show la decisión de Héctor de Miguel les pilló por sorpresa, pero también respetan su parecer. Aún está en el aire si el programa continuará sin él, con otro presentador o si la Cadena SER pondrá punto y final al programa. De momento, la violencia verbal descontrolada se ha llevado por delante un programa impugnador, afilado y antifascista.
El propio Héctor de Miguel lo resumió en un monólogo tras su declaración ante un juez que le procesaba por una querella de Abogados Cristianos tras bromear con dinamitar el Valle de los Caídos: "Cada vez tengo más claro que me están usando para dar ejemplo. Mucha gente que me quiere me aconseja que no insista más, pero alguien tendrá que hacerlo. Porque yo no quiero que mi sobrina crezca en un país donde no pueda decir lo que piensa".
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