Este artículo se publicó hace 11 años.
Las calles y edificios públicos, plagados de erratas ortográficas
Atención, entramos en un área, ambas sin acento, donde como ven las erratas ortográficas campan a sus anchas. A la calle del príncipe le robamos el acento, y en esta cervecería nos lo comimos. Ya es grave que una librería se olviden de la tilde, pero que lo hagan en edificios oficiales nos duele más, que los pagamos todos. Y cuando los errores están cincelados para la posteridad el caso es más grave. Ante tanta metedura de pata ya hay hasta una guerrilla urbana que se encarga de corregir las faltas que encuentran.
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