El choque de trenes presupuestario entre el PSC y ERC deja en el aire la legislatura catalana
La aprobación del proyecto de presupuestos de la Generalitat, de casi 50.000 millones, inicia una difícil tramitación parlamentaria, sin el voto favorable de ERC asegurado por el incumplimiento del IRPF
La activación presupuestaria intensifica la presión de Illa a los republicanos, pero ambos partidos ganan tiempo para buscar una salida alargando la tramitación, aunque sin descartar el adelanto electoral

Barcelona-
El Govern de Salvador Illa ha aprobado su primer proyecto de ley de presupuestos desde que en agosto de 2024 fue investido presidente de la Generalitat con los votos de su partido, el PSC, y los de ERC y los Comuns, fruto de un acuerdo con ambas formaciones. La coyuntura política, especialmente la tensión interna que sufría Esquerra Republicana hace un año, por la fractura congresual, aconsejó descartar de entrada plantear unas nuevas cuentas de la Generalitat para el 2025.
Ahora, Illa ha dado luz verde a una propuesta de presupuestos para este año, aprobada este viernes por el Consell Executiu y que ya ha entrado en el Parlament. Con una cifra récord de 50.000 millones de presupuesto, de los cuales el 74% va destinado a servicios públicos y sociales. Ahora bien, sabemos cómo las cuentas han entrado en el Parlament este viernes, pero no está demasiado claro cómo saldrán, si aprobados o tumbados, y las consecuencias que esto tendrá en las próximas semanas.
La llegada al Parlament del proyecto de presupuestos del Govern Illa, de la mano de la consellera de Economia i Hisenda, Alícia Romero, ha activado la lógica tramitación parlamentaria. Pero la grieta en las relaciones entre el PSC y ERC a raíz del rechazo del Gobierno estatal a comprometerse con la delegación de la recaudación del IRPF de Catalunya a la Generalitat, también ha comportado un choque de trenes presupuestario, entre ambos partidos, de consecuencias impredecibles.
El rotundo rechazo de ERC a sentarse a negociar las cuentas de la Generalitat para este 2026, si el Govern no cumple con la delegación del IRPF previsto en el acuerdo de investidura de Illa, deja el proyecto de presupuestos sin suficientes apoyos para ser aprobado, y abre una ventana de incertidumbre que deja en el aire la legislatura catalana.
PSC y ERC ganan tiempo en la tramitación
De momento, tanto el PSC como ERC han optado por tratar de ganar tiempo para intentar encontrar una salida satisfactoria para ambas formaciones, que les permita salir del callejón sin salida actual. Socialistas y republicanos han pactado alargar la tramitación parlamentaria del proyecto de presupuestos lo máximo posible. Por un lado ERC no presentará de manera inmediata la enmienda a la totalidad para dar margen a la negociación, y el Govern del PSC ha pedido alargar hasta el 18 de marzo el plazo para presentar enmiendas a la totalidad y que el debate para su votación se celebre el 20 de marzo.
Con todo, a la espera de cómo evoluciona la situación durante las próximas tres semanas, Catalunya se adentra de forma imprevista en un escenario que puede conllevar el rechazo de los presupuestos en el Parlament, según aseguran fuentes de la dirección de ERC, un profundo distanciamiento y desconfianza entre socialistas y republicanos, y que podría incluso acabar en un adelanto electoral, según explican con prudencia fuentes del Ejecutivo catalán.
La posición oficial del PSC y del Govern no habla de adelantar elecciones: "No contemplamos ningún otro escenario que no sea la aprobación del presupuesto, a pesar de las dificultades", asegura la consellera de Economia, Alícia Romero. "Nuestro plan A son presupuestos, el plan B son presupuestos y el plan C también son los presupuestos", asegura Romero.
Subterránea amenaza electoral
Así pues, desde el Govern se echan pelotas fuera públicamente sobre qué puede pasar si los presupuestos descarrilan, pero lo cierto es que ni Salvador Illa como president de la Generalitat, ni ningún dirigente del PSC, no ha salido a descartar la opción del adelanto electoral en caso de que no haya presupuestos. Y altos cargos del Govern, manifiestan en privado, que en caso de que ERC "cometa la irresponsabilidad" de vetar las cuentas del Govern, la opción electoral "no se puede descartar cien por cien". Y que Salvador Illa "tomará las decisiones que crea oportunas para encarar la legislatura".
Así pues, el adelanto electoral no es una opción que Salvador Illa, ni el PSC haya puesto sobre la mesa abiertamente. Pero la prueba de que la amenaza flota en la política catalana es que desde las filas de ERC ya han advertido de las consecuencias. El propio presidente de la formación, Oriol Junqueras, asegura a Público que "es una decisión que debe tomar el president de la Generalitat que es quien tiene la potestad, pero si lo hiciera podría llevar al país a una grave inestabilidad". Junqueras apunta que un adelanto electoral podría dejar a Illa con muchas dificultades para volver a ser investido y advierte: "Que no escalen conflictos que no pueden ganar". Todo ello podría ser un juego de presiones soterrado, tanto por parte del PSC como por parte de ERC, en esta pugna por mantener las posiciones sobre los presupuestos, pero que las espadas están en alto, y no se puede descartar ninguna opción, resulta factible pensarlo.
Lo que es una evidencia es que el choque de trenes presupuestario ha comportado que la política catalana se adentre en la inestabilidad que sufre el conjunto de la política española, y de la que parecía que Catalunya podía escapar gracias al entendimiento entre el PSC, ERC y los Comuns. De hecho, con estos últimos, Salvador Illa ya ha cerrado un acuerdo para aprobar los presupuestos con temas clave en materia de vivienda y servicios públicos. Pero faltan los republicanos que insisten: "Catalunya necesita presupuestos y nosotros los queremos, pero también necesita recursos financieros para lo cual es necesario que los socialistas cumplan con la delegación de la recaudación del IRPF a la Generalitat. Si quieren realmente presupuestos, solo tienen que cumplir los compromisos establecidos", en palabras de Junqueras.
Un calendario roto con la reunión entre Sánchez i Junqueras
El acuerdo con los Comuns formaba parte de todo un esquema de actuación programado por el Govern de Illa, perfectamente milimetrado, que llevaba a una plácida tramitación de los presupuestos, y a su aprobación con los votos de ERC y los Comuns. Una planificación que se truncó repentinamente el viernes de la semana pasada después de una discreta reunión entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de ERC, Oriol Junqueras.
El desarrollo de la reunión, incluida en la planificación de la operación presupuestaria, provocó sorpresa mutua, según fuentes conocedoras del encuentro. Según la secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, los republicanos se sorprendieron del desconocimiento existente en la Moncloa de la posición de ERC respecto al IRPF y lo atribuye a que "el PSC no ha hecho los deberes" poniendo sobre la mesa de Sánchez la importancia de la cuestión y la exigencia del cumplimiento.
Por su parte, fuentes socialistas también han manifestado su sorpresa por la rotunda reacción de ERC de cerrarse a negociar los presupuestos. Lo cierto es que el pasado sábado estaba previsto que el Consell Nacional de ERC avalara la negociación presupuestaria tras la reunión entre Junqueras y Sánchez, y del compromiso explícito de Salvador Illa con la recaudación del IRPF por parte de la Generalitat horas antes. Y a última hora, Junqueras ordenó poner el freno y se retiró la cuestión del debate en el máximo órgano de dirección del partido entre congresos.
La situación de momento está encallada. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, lo ha certificado este mismo viernes mientras los presupuestos de Illa entraban en el Parlament. Montero rechaza la cesión íntegra del IRPF, como marca el acuerdo establecido, y espera que la negociación con ERC en este tema siga el mismo patrón que la del modelo de financiación y permita llegar a un acuerdo. "A día de hoy en el IRPF no tenemos acuerdo y hay que seguir trabajando", ha reconocido la vicepresidenta en una entrevista en la Cadena SER. A su juicio, esto se consigue "hablando y hablando" y abandonando "posiciones extremas" que alejan el "punto de encuentro", en referencia a ERC.
Juego de presiones entre socialistas y republicanos
Así pues, el plan previsto para sacar adelante unos presupuestos que asegurarían la legislatura a Salvador Illa hasta el 2028 parece naufragar en su inicio parlamentario. De momento, todo el mundo combina la presión con dar margen de tiempo. Los republicanos insisten en que hacen falta movimientos por parte del Gobierno estatal respecto al tema del IRPF, ya que esto les serviría de pista de aterrizaje para negociar, pero Pedro Sánchez parece que no quiere hacer más gestos públicos en relación a Catalunya por miedo al desgaste en pleno ciclo electoral autonómico en el Estado.
Por parte de ERC, Junqueras es rotundo: "No se dan las circunstancias -para negociar presupuestos- porque no se cumplen los acuerdos", avisando a Illa que "no sirve de nada hacerse el enfadado". Y propone que, en caso de no llegar a un entendimiento, se evite llevar al país a unas elecciones que podrían "generar mucha inestabilidad", ofreciéndose a negociar suplementos de crédito en el marco de la prórroga presupuestaria, que "permitirían un nivel de gasto tan alto o más que con los presupuestos".
En cuanto al PSC, la consellera Romero también tiene una posición firme para salir adelante con los presupuestos: "Si no hay presupuesto, el Govern entraría en una "situación delicada" y se dejarían de hacer muchísimas cosas por la pérdida de hasta 9.100 millones de euros", asegura. Según Romero, un fracaso presupuestario no afectaria al gasto básico, como el sueldo de los funcionarios y el funcionamiento de los servicios públicos, pero "tensionaría" las cuentas de la Generalitat.
Un campo de minas hasta las generales
El acuerdo para la tramitación parlamentaria entre el PSC y ERC permite algo más de tiempo, por lo que el debate a la totalidad de los presupuestos no comenzará hasta el 17 de marzo, y sitúa la fecha límite para un acuerdo en el 20 de marzo, es decir después de las elecciones en Castilla y León donde el PSOE puede hacer unos buenos resultados tras la debacle en Extremadura y Aragón. Pero todavía quedaría Andalucía, donde quien se lo juega todo como candidata socialista es la actual vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y entonces habrá que mover ficha sobre la cesión del IRPF.
Aunque todavía quedaría la opción de ganar más tiempo si ERC no presentara enmienda a la totalidad y dejara la decisión definitiva sobre los presupuestos para el final de la tramitación, que se situaría alrededor de Sant Jordi, el 23 de abril. Esto, muy probablemente podría suponer que Montero ya hubiera renunciado al cargo ministerial para incorporarse como candidata del PSOE en Andalucía. Una opción de calendario plausible, pero poco probable si atendemos a las declaraciones de Junqueras: "Cuando no se llega a un acuerdo, lo lógico es presentar una enmienda a la totalidad".
El reloj se ha puesto en marcha este viernes y la voluntad de todos los actores implicados es no hacer explotar la legislatura. Pero en política también se producen los accidentes y en unas pocas semanas sabremos si se puede reconducir la situación, o si Catalunya se suma al campo de minas autonómico que lleva hasta las elecciones generales del año próximo.


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