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CONFERENCIA EPISCOPAL La Conferencia Episcopal llena de contenidos machistas su curso prematrimonial y luego los oculta

Los materiales elaborados por la Conferencia Episcopal inciden en la sexualidad como algo exclusivamente “masculino o femenino”. En su primera versión sostenían además que “la mujer deberá liberarse de ciertas cargas de trabajo” para favorecer los encuentros sexuales en la pareja, mientras que "el varón deberá hacer un esfuerzo mayor", como llevar los niños al parque, aunque ese párrafo ha sido retirado del texto. 

El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez, en una imagen de archivo. EFE

Hace falta un bolígrafo y un papel. Se dibujan dos columnas. Una de ellas lleva la palabra “hombre”. La otra, “mujer”. Entonces llega el momento de escribir, mano a mano, novia y novio. “Diferencias en los aspectos fisiológicos”; “diferencias en las capacidades intelectuales”; “diferencias en el amar con el cuerpo…”. Así transcurre uno de los ejercicios del nuevo curso prematrimonial diseñado por la Conferencia Episcopal, en el que se incide en una idea: “La sexualidad es ser mujer u hombre y la persona está siempre encarnada y se muestra como un ser masculino o femenino”.

La Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida ya tiene todo preparado. Así lo ha demostrado este jueves con la presentación del denominado “Itinerario de Formación y Acompañamiento de novios Juntos en Camino, + Q2", un proyecto para acompañar, preparar y ayudar a los jóvenes que están viviendo su noviazgo hacia la vocación matrimonial”.

El curso, de dos años de duración, está compuesto por doce temas que abarcan diferentes cuestiones claves para la Iglesia. Una de esas unidades –cuyo contenido, a diferencia del resto, no está aún disponible para la consulta pública– se titula “la belleza de la sexualidad”. Allí se analizan las “dificultades para vivir la sexualidad propia del noviazgo y del matrimonio”. Entre esos problemas aparecen las “relaciones prematrimoniales”, así como la pornografía y la masturbación.

“La propuesta de estos materiales está planteada para llevarse a cabo de forma progresiva continua y sin interrupciones a lo largo de dos o tres años y con intervalos de dos semanas, aunque siempre se pueden adaptar las sesiones a las necesidades concretas de cada grupo de novios y según criterio de los responsables en el acompañamiento”, explicó este jueves la Conferencia Episcopal.

El tema número tres se titula “Hombre y mujer los creó”. En el material elaborado para esa parte del curso, se remarca que “la invitación al mutuo amor se basa en la voluntad originaria de Dios en el Génesis, cuando creó al hombre y la mujer y quiso que los dos fueran ‘una sola carne’. Por eso: ‘que cada uno de vosotros ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete al marido’”.

"En general la mujer tendrá mayores destrezas comunicativas que el varón"

Seguido, se analizan distintos aspectos sobre esas diferencias entre hombres y mujeres. “La capacidad de comunicación es una habilidad que reside en un área del cerebro que está típicamente más desarrollada en las mujeres que en los hombres por lo que en general la mujer tendrá mayores destrezas comunicativas que el varón. Además, la mujer prioriza las relaciones humanas y la comunicación frente a otras actividades y por lo tanto tiene una mayor necesidad de estas”, afirma.

La Conferencia Episcopal cita los estudios del psicólogo Jesús Amaya –coautor de Qué hago si mi media naranja es toronja–, quien afirma que “la mujer al hablar expresa emociones y sentimientos y por lo tanto suele utilizar una media de 8500 palabras al día”, mientras que “los hombres al hablar expresan ideas y pensamientos y un promedio de 3500 palabras al día”. “¿Qué sucederá entonces si al llegar la noche los dos nos vamos a contar nuestro día? Que la mujer explicará cómo lo ha vivido y el hombre qué ha vivido”, explica.

Dormir la siesta

La Conferencia Episcopal recurre a la psiquiatra estadounidense Louan Brizendine para hablar sobre cómo afrontan el sexo hombres y mujeres. En tal sentido, señala que los estudios de esta experta “muestran cómo el área encargada de pensar en el sexo es 2,5 veces mayor en el hombre que en la mujer. Es por esto por lo que se aprecia un mayor deseo o pensamientos más recurrentes en ese sentido en el varón que en la mujer”.

En esa línea, sostiene que “los cuerpos también son diferentes”. “Frente al cansancio, corporalmente el cerebro del varón se despierta ante la posibilidad de tener relaciones. Sin embargo, la mujer necesita estar descansada para tener una relación sexual”.

"El varón deberá hacer un esfuerzo mayor los días que quieran tener relaciones sexuales"

Por tales motivos, el curso religioso enseña a novias y novios que “en el matrimonio es importante cuidar estos momentos de encuentro, el varón deberá hacer un esfuerzo mayor los días que quieran tener relaciones sexuales y deberá asumir ciertas tareas (por ejemplo, llevar a los hijos por la tarde al parque o pasear un par de horas para que la mujer pueda dormir la siesta) y la mujer deberá liberarse de ciertas cargas de trabajo y descansar para encontrarse ambos preparados para el encuentro sexual cuando llegue el momento”.

Estas afirmaciones, que formaban parte de la primera versión del texto, fueron eliminadas a última hora de la tarde de este jueves de la página web. De hecho, los documentos en formato PDF con cada una de las unidades ya no están disponibles para descargar. La Conferencia Episcopal no ha dado ninguna explicación al respecto.. 

“Además, el mayor valor que la mujer da a las relaciones humanas implicará que necesite estar en una buena situación afectiva con su pareja y un mayor cuidado de las caricias previas. Por su parte, es importante reconocer la importancia del sexo y poner ambos de su parte para favorecer estos encuentros, evitando la pereza en la mujer o el poco cuidado en el varón”.

Asimismo, existe un apartado del curso dedicado a la fidelidad en la pareja. Se establece allí que “la alianza del matrimonio implica un consentimiento personal, libre e irrevocable”, remarcando que “los esposos, libremente, se entregan el uno al otro, de forma total y definitiva”. Olvídense del divorcio.

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