Aliados exigen a Sánchez que cumpla sus compromisos pese a la falta de Presupuestos
La gran mayoría de los partidos del bloque de investidura asumen ya que no se van a aprobar unas nuevas cuentas públicas en 2025, pero advierten de que eso no puede significar que el Gobierno esquive los compromisos que ha ido alcanzando con ellos.

Madrid--Actualizado a
Parece claro que el Gobierno no presentará un proyecto de Presupuestos Generales en 2025. Desde Moncloa se ha ido allanando el camino para ello y, aunque los aliados parlamentarios de Pedro Sánchez insisten en que tiene que intentar, cuando menos, llevar las cuentas al Congreso para quemar todos los cartuchos —incluso Sumar, su socio en el Ejecutivo, aprieta para ello—, todo el mundo va asumiendo que los números no dan y que se prorrogarán las cuentas. Por eso, en este punto varias formaciones de las que sostienen el Gobierno están empezando a reconocer que les preocupa que Sánchez esquive algunos de los compromisos que mantiene con ellos con la excusa de no haber sacado los Presupuestos.
Uno de los avisos más claros en ese sentido lo ha lanzado Compromís. Desde el partido que lidera Àgueda Micó en el Congreso y que forma parte del grupo de Sumar lanzan una idea muy concreta al líder del Ejecutivo. "Puede entenderse que no se presenten Presupuestos porque no hay apoyos, pero igual que están planteando la opción de mover partidas ministeriales para aumentar el gasto militar, que no les tiemble el pulso para hacer lo mismo con las ayudas de la DANA".
Así, los valencianistas vinculan ambas cosas y acorralan, de alguna manera, a Sánchez. Es lógico que la mejor forma de adecuar las cuentas del Estado para incluir las partidas que deben destinarse para continuar con el plan de reconstrucción de las zonas afectadas por la DANA son unos nuevos Presupuestos, pero el hecho de que no se aprueben no puede significar, y así lo expresan los de Micó, que esa inversión sea más lenta o se trastoque de alguna manera. En Compromís también hablan de la necesidad de avanzar con la reforma estructural de la financiación autonómica.
El Gobierno se hipotecó en los acuerdos de investidura con las distintas fuerzas políticas y, a medida que ha ido avanzando la legislatura, ha ido adquiriendo nuevos compromisos con algunas formaciones, que avisan de que su relación con el Ejecutivo depende exclusivamente de que se materialicen.
Es el caso de Esquerra Republicana. En el 30 Congreso Nacional del partido, celebrado este mes de marzo, Oriol Junqueras avisó a Sánchez de que no acordaría con él nada en materia presupuestaria hasta que no cumpliera, fundamentalmente, con la transferencia todas las competencias en financiación a Catalunya, de manera que sea la Generalitat la que recuadue el cien por cien de los impuestos. Por el momento, no se conocen avances. En todo caso, el escenario desde que tuvieron lugar aquellas palabras de Junqueras ha cambiado.
Aquel 16 de marzo todavía no estaba tan claro que el Gobierno fuera a tirar la toalla con los Presupuestos. Por lo tanto, la amenaza de Junqueras pierde sentido en estos momentos y es de esperar que ERC mueva ficha y presione en otros términos.
En el BNG, por su parte, recuerdan que "no tienen una paciencia infinita". En esos términos se expresó Néstor Rego en una entrevista para Público. "Hay un acuerdo de investidura que, en buena medida, necesita de Presupuestos para que aquello que está recogido en él pueda ejecutarse. Pero también es cierto que otras cosas no dependen de las cuentas públicas y, con la disculpa de que no hay Presupuestos, el Gobierno va demorando su cumplimiento", subrayó.
Es cierto que, durante esta última semana, los nacionalistas gallegos han tachado ya uno de esos compromisos de la lista, las bonificaciones a la AP-53.
La legislatura entra ahora en "un momento raro", como afirma una fuente parlamentaria a este medio. Se refiere a que ni hay Presupuestos ni una noción clara acerca de si el Gobierno va a intentar sacarlos, al menos, en 2026. La aritmética será la misma.
Podemos ha perido la confianza
El caso de Podemos es algo distinto al del resto, a juzgar por lo que explican a Público fuentes moradas. "Cuando el Gobierno incumple sus promesas en tantas ocasiones, es imposible plantearse futuras negociaciones con ellos". Se refieren, por ejemplo, al impuesto a las energéticas. El Ejecutivo se comprometió en su día con Podemos a sentar en la mesa a Junts per Catalunya para negociar su continuidad, siempre según explicaron fuentes del partido. Es algo que no ocurrió. "Además, nosotros tenemos la sensación de que nuestro camino cada vez está más lejos del suyo".
Podemos había puesto dos condiciones para apoyar unos eventuales Presupuestos: romper relaciones con Israel e intervenir el mercado de la vivienda rebajando el 40% de los alquileres. Anulada, al menos aparentemente, la opción de que salgan adelante las cuentas, queda eliminada también la fuerza de Podemos para imponer medidas como las citadas anteriormente. Con respecto a que puedan reciclar esas exigenias e incluirlas en futuras negociaciones, los morados no lo descartan, pero albergan pocas esperanzas. "Este Gobierno no está legislando prácticamente nada, lo que convierte en tarea casi imposible ejercer presión para ese tipo de cosas", resumen.
El horizonte de negociación más cercano son dos cuestiones que pactó el Ejecutivo con Junts: la cesión de competencias en inmigración a Catalunya y el reparto de menores migrantes. El primero se vehiculará a través de una ley y el segundo, de un decreto. Ninguno de los dos han llegado aún al Congreso y los dos precisarán de una mayoría suficiente. Sánchez tendrá que contar con el apoyo de bloque de investidura. Será un terreno propicio para la negociación y la introducción de las priporidades que maneja cada uno de los grupos.
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