Los aliados reclaman a Sánchez algo más que gestos para salir de la crisis
Varias de las formaciones que sostienen al Gobierno introducen ya en su vocabulario la posibilidad de una convocatoria electoral si el PSOE no reacciona.
El presidente del Gobierno confía en que en 2026 se abra una "ventana de oportunidad" con Junts si van cumpliendo la agenda de compromisos y se materializa el aval de la justicia europea a la amnistía.

Madrid--Actualizado a
El desencanto entre los aliados parlamentarios de Pedro Sánchez ha llegado a sus cotas más altas en esta recta final de año. Al punto muerto en el que parece encontrarse la legislatura desde que Junts per Catalunya escenificó su ruptura con el Gobierno, se unieron los escándalos de presuntos acosos sexuales que han ido conociéndose desde que saltara a los medios el que afecta a Paco Salazar y, por supuesto, la trama de presunta corrupción que vincula a José Luis Ábalos, Santos Cerdán, Koldo García o Leire Díez. El presidente del Gobierno trató este lunes de templar los ánimos entre los partidos que apoyan en el Congreso, pero solo lo consiguió a medias.
Llegaba Sánchez a la rueda de prensa en Moncloa, con todo, en medio de esa creciente preocupación de socios de coalición y de sus aliados parlamentarios. Para ellos fueron varios mensajes. Tanto en concreto como en abstracto. Lo más tangible fue el guiño a Junts, y por extensión al PNV.
Sánchez se esperó, eso sí, a las preguntas de los medios de comunicación para ponerlo encima de la mesa. El Gobierno trabajará para que Catalunya y Euskadi formen parte de la UNESCO y la Organización Mundial del Turismo (OMT). Además reiteró, como ya hiciera hace un par de semanas en sus entrevistas con medios catalanes, que está trabajando para presentar las balanzas fiscales, una de las principales exigencias del partido que lidera Carles Puigdemont.
Posteriormente Sánchez dijo a los periodistas en conversación informal durante la copa de Navidad que ofrece Moncloa que confía en que todo lo que están haciendo con Junts "puede abrir una ventana de oportunidad" en 2026. "Si cumplimos los compromisos se puede abrir una ventana para retomar contacto", añadió. Para Sánchez, la "normalización" puede ser marco para facilitar la situación, en relación a que el próximo año la justicia europea avale la ley de amnistía.
Por otro lado confirmaba que había hablado con el líder de ERC, Oriol Junqueras. En esta ocasión le dejó vender la noticia, casi al mismo tiempo de la rueda de prensa, al partido republicano. En su llamada acordaron reunirse a principios de año e iniciar una ronda también con todos los aliados parlamentarios, según sostiene el Gobierno y ha dicho también ERC. Será, cuando se produzca, la primera reunión pública de Sánchez con Junqueras desde que ejerce como presidente del Ejecutivo.
En cualquier caso, a pesar de esa reunión prevista —o de la ronda de contactos si finalmente se extienden al resto de los grupos parlamentarios—, las palabras de Sánchez de este lunes han dejado fríos a los aliados del Gobierno en el Congreso. "La clave continúa siendo si se creen de verdad la lucha contra la corrupción, pero también si estamos ante la Gürtel del PSOE", remarcan fuentes de Esquerra Republicana. "Si eso se demuestra", zanjan, "tendremos que dar la voz a la ciudadanía".
Otra fuente también del entorno de ERC define así la rueda de prensa de Sánchez: "Presume de aquello que le es innegable y evita hablar de todo aquello que más se le cuestiona". Por la mañana, Gabriel Rufián había sido también muy claro. En concreto, había insistido en que el PSOE tenía que dejar de hablar de los casos de presunta corrupción como si se tratara de una conspiración y en que abandone el "y tú más" porque ese "y tú más" puede corresponder a "y yo también". Está por ver cuál es el tono de la reunión que mantendrá el presidente del Gobierno con Junqueras o quizá también con el propio Rufián.
Y esa parece ser la única reunión confirmada, al menos por el momento. Fuentes de PNV, EH Bildu, BNG y Podemos confirman a Público que, en su caso, no han recibidio ninguna comunicación acerca de una supuesta ronda de contactos. Pero Sánchez aseguró que se reuniría con los grupos próximamente en la misma conversación mantenida con los medios en Moncloa.
Este sábado, Aitor Esteban, presidente del PNV, advirtió en la Asamblea General de su formación de que si el PSOE no logra detener la "hemorragia de escándalos", tendrá que "convocar elecciones ya". No es coincidencia que tanto ERC como los jeltzales hablen en esos términos. Los primeros ya introducen en su vocabulario "dar la voz a la ciudadanía" y los segundos hablan directamente de la posibilidad de convocar elecciones, algo que por otro lado Podemos lleva meses haciendo.
En conversación con Público, fuentes del PNV lamentan que en la comparecencia de este lunes Sánchez se haya limitado a hacer "un repaso de su gestión". No han visto, en cambio, "propuestas de futuro que busquen aunar a los grupos parlamentarios que pueden darle la mayoría en el Parlamento".
Por su parte, Sánchez aseguró ante los medios que habla "mucho" con Esteban, con el que mantiene una relación "fluida". El líder socialista dijo comprender su "incomodidad". "Es una realidad con la que tengo que trabajar y bien que lo siento", apuntó.
EH Bildu tampoco ha recibido esa llamada en el marco de la ronda de contactos que parece que va a iniciar el Ejecutivo, pero fuentes abertzales consideran que esa serie de encuentros en ningún caso puede ser un fin en sí mismo. Se remiten a lo que reivindicó su líder, Arnaldo Otegi, en Radio Popular de Bilbao. "Los gobiernos tienen que tener un propósito", explicó: "Un programa de cambios y transformaciones que dé seguridad y certezas a la gente". De todos modos, en caso de que se produzca la ronda de contactos, asistirán.
Mucho más enconadas están las relaciones del Ejecutivo con Podemos. En su rueda de prensa habitual de los lunes, el secretario de Organización de los morados, Pablo Fernández, ha aseverado que "el machismo, la corrupción y la vivienda se van a llevar por delante este Gobierno". Tampoco su teléfono ha sonado por el momento para una reunión parecida a la que se va a producir con Oriol Junqueras.
Desde el BNG se niegan a esperar a esa eventual reunión con Sánchez que podría producirse en enero porque consideran que el Gobierno, ante la gravedad de los casos que se están conociendo, tiene que actuar cuanto antes. Le instan, además, a ejecutar inmediatamente todo el paquete de medidas de regeneración que anunció Sánchez en julio de 2024, precisamente tras reunirse con sus aliados. También Rufián lo ha dicho en su atención a medios de este lunes.
Sin guiños a Sumar
Si con ERC, Junts o el PNV Sánchez tuvo gestos, con Sumar no tuvo ninguno concreto más allá de poner en valor su trabajo dentro del Gobierno. La vicepresidenta segunda Yolanda Díaz había pedido una remodelación en profundidad del Ejecutivo. Pero Sánchez no recogió el guante y se limitó a destacar que respeta y valora esas opiniones cuando son constructivas. "Este Gobierno está haciendo una gestión extraordinaria. Todos y cada uno de los ministros del PSOE o de Sumar", dijo. "Vamos a acabar la legislatura y seguir con esta hoja de ruta", remató. Algunas voces socialistas del Gobierno sí reconocen en privado que Díaz "se ha equivocado" y que Sumar está en un "momento débil" con mucha "presión interna" de las fuerzas que componen la coalición como IU.
En la mente de Sánchez está de momento solo hacer un cambio quirúrgico en los próximos días para dar salida a Pilar Alegría, candidata del PSOE en Aragón. Lo único que ha desvelado es que la nueva portavoz será una mujer. Para lo que sí aprovechó Sánchez la rueda de prensa fue para hacer un llamado al electorado progresista y por extensión a sus aliados. "El mayor error histórico que se cometería en nuestro país sería un Gobierno de la derecha y la ultraderecha. Porque lo creo firmemente. Porque lo estamos viendo en otros países (…) ¿Qué hemos cometido errores? Como todos, pero a diferencia de otros los afrontamos y actuamos en consecuencia", dijo.
Contra la derecha política y mediática
Sánchez volvió a sacar a colación las campañas de "fango" que vive especialmente desde hace dos años. Lo hizo para apuntalar su actitud de resistencia ante ellas. Pero sí desligó el caso de José Luis Ábalos, Santos Cerdán o las denuncias contra Paco Salazar de ello. En Moncloa llevan tiempo separando la presunta corrupción de los dos ex dirigentes socialistas de otros procesos como los del fiscal General, Begoña Gómez y David Sánchez.
El líder socialista lanzó otro aviso en este sentido aferrándose a todas las medidas que ha llevado a cabo desde que está en Moncloa. "Que nadie se lleve a engaño, hay un objetivo claro y planificado por parte de una derecha política y mediática desde hace siete años a esta parte. Y es que la gente se harte. Pero se equivocan porque no conocen a la ciudadanía española. Los españoles nunca se van a hartar de avanzar y eso es lo que el Gobierno va a garantizar con sus políticas. Sin duda queda mucho por hacer".
Tampoco pasó inadvertido el contrataque que hizo el líder socialista respecto a si conocía o no la vida personal de Ábalos. "Se conoce más a una persona de vacaciones en un yate que compartiendo mesa en el Consejo de Ministros", señaló en clara referencia a Alberto Núñez Feijóo y su relación el narco Marcial Dorado. Sea como fuere, en Moncloa pese a reconocer, lo hizo Sánchez en varias ocasiones, la situación "difícil", no tiran la toalla. "Seguiremos con nuestra hoja de ruta", insisten.
Hasta ahora, la mayoría de los aliados de Sánchez se han mantenido también en la posición de apoyar al Gobierno para evitar que el posible entente Feijóo-Abascal pueda alcanzar La Moncloa. Sin embargo, los casos presuntos casos de acoso sexual y corrupción han hecho ya mella. Está por ver si el PSOE es capaz de reconducir la situación. "Yo me encuentro en buena forma y con ganas de continuar", avisó Sánchez en conversación con los periodistas.


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