Los aliados de Sánchez toman posición para una negociación presupuestaria 'secuestrada' por Junts
Los socios del Gobierno en el Congreso recelan de la negociación de Presupuestos por sus escasas probabilidades de éxito, aunque coinciden en demandar inversión en vivienda y en sus agendas territoriales.
Antes, sin embargo, se votará en la Cámara Baja la senda de estabilidad. Junts asegura a 'Público' que no hay contactos. Podemos se abre solo si el PSOE propone una "negociación seria".

Madrid--Actualizado a
La partida presupuestaria ha comenzado, pero lo ha hecho con el tablero secuestrado por Junts per Catalunya. La senda de estabilidad, el paso previo de los Presupuestos Generales del Estado (PGE), llegará al Congreso de los Diputados previsiblemente la próxima semana, pero tanto su negociación como la de los propios Presupuestos se vislumbran complejísimas. Sin Junts no hay posibilidades de éxito y los de Míriam Nogueras se mantienen en el bloqueo. Todas las voces consultadas creen que el fracaso es el desenlace mas probable.
Sin embargo, el Gobierno ha aprobado este martes el techo de gasto y traslada unas ciertas esperanzas en sus intervenciones públicas, a pesar de la sombra posconvergente. Y ese ambiente de batalla por aprobar las primeras cuentas públicas de la legislatura proyecta un escenario negociación que obliga a los distintos grupos parlamentarios a tomar posiciones tanto para la senda de déficit como para los PGE.
En Moncloa, además, no preocupa demasiado fracasar en la senda de déficit, que, si sale adelante, permitirá a las comunidades autónomas gastar alrededor de 5.500 millones de euros más que si no prosperan. Si esta primera negociación no fructifica y la senda no logra una mayoría suficiente, el Gobierno está obligada a volverla a llevar a la Cámara Baja.
Pero, ¿qué pasa si el Congreso la tumba de nuevo? En ese caso, el Gobierno traslada que la economía española seguiría su curso con los objetivos planteados en el Plan Estructural Fiscal que se remitió a la Comisión Europea. "España nunca se queda sin objetivos de estabilidad", subrayó María Jesús Montero, ministra de Hacienda, el pasado lunes, tras el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Por lo tanto, se entiende que el Gobierno presentaría de todos modos un proyecto de Presupuestos Generales previa negociación con las distintas fuerzas políticas del Congreso.
Manuel Lago negociará por parte de Sumar
Según han trasladado varias fuentes del grupo parlamentario de Sumar a Público y han confirmado posteriormente fuentes oficiales, Manuel Lago, portavoz adscrito en la Comisión de Hacienda, será el negociador de dicho espacio con el ministerio que lidera Montero en lo referente a los PGE. Acordada la senda de déficit en el seno del Gobierno de coalición, el siguiente paso será ese: las cuentas públicas. Hay que partir de la base, eso sí, de que el caso de Sumar es algo complejo porque el grupo parlamentario lo integran formaciones políticas distintas, cada una con sus exigencias y particularidades territoriales.
Por ejemplo, Izquierda Unida elaboró un documento titulado Escenario Presupuestario para 2026 en el que se detallan las prioridades del partido. Las fundamentales: aumentar la inversión de vivienda convirtiéndola en un elemento de "seguridad" para la población y aumentar las partidas también para derechos sociales o erradicación de la pobreza infantil, además de actualizar el Ingreso Mínimo Vital (IMV) o blindar la educación y la sanidad.
Son intereses que gozan de consenso dentro del grupo, aunque las formaciones de perfil territorial tienen sus propias condicones. Compromís, por poner un ejemplo, señala la importancia de que los Presupuestos contemplen más inversión en infraestructuras valencianas. Més per Mallorca, que se mantenga el Régimen Especial para las Illes Balears, "haya o no haya PGE". Una vez todas las fuerzas que integran el grupo hayan trasladado sus peticiones a la dirección del mismo, será Lago el encargado de afrontar la negociación con Hacienda.
ERC: "Primero, la financiación singular"
ERC no negociará los Presupuestos hasta que el Gobierno no cumpla con el acuerdo de la "financiación singular", un pacto alcanzado en el marco de la investidura de Salvador Illa. "No es cosa nuestra si los Presupuestos son viables o no", insisten los de Gabriel Rufián: "Que cumplan con Catalunya".
Es verdad que en las últimas semanas Esquerra y el Gobierno han avanzado algo y han fijado conceptos como el de la ordinalidad y el de la población ajustada, tal y como explicó Público. No obstante, no se espera que se consume el acuerdo hasta finales de la legislatura. De lo bien o mal que vaya la negociación a partir de ahora dependerá la posición de los republicanos en una eventual votación de Presupuestos.
EH Bildu no será un impedimento
EH Bildu, por su parte, apuesta por aprobar unos Presupuestos que "contemplen una mejora de las condiciones de vida de las clases populares y de la clase trabajadora y que ensanchen derechos y libertades", tal y como explicó su coportavoz, Oskar Matute, en esta entrevista de Público.
Fuentes abertzales añaden que negociarán "avances sociales y economicos", además de partidas territoriales, pero evitan "poner líneas rojas" para no entorpecer una negociación que ya de por sí será exigente (o casi imposible) habida cuenta de la posición que mantiene Junts per Catalunya.
Junts mantiene su "no" a todo
Lo cierto es que la negociación parte de inicio con las cartas marcadas. Junts anunció el 6 de noviembre no solo que bloqueará la práctica totalidad de las leyes de la legislatura, sino también que no prestará su apoyo para los PGE. Sin ellos, el Gobierno puede olvidarse de aprobar las cuentas. Por eso el Gobierno, tal y como explicó Público, ha ido lanzando mensajes para rascar de los posconvergentes al menos un apoyo a la senda de déficit que les dé un balón de oxígeno.
Montero ha dejado claro en las últimas horas que la senda de estabilidad presentada "es mejor que no tenerla para las administraciones territoriales" y, habida cuenta de que Junts defiende "su territorio", en Hacienda no descartan que los de Míriam Nogueras pueda terminar apoyándola. Sin embargo, fuentes posconvergentes aseguran a este medio que la situación es la misma que hace una semana, que su postura de bloqueo es idéntica y que no existe ninguna negociación.
El PNV negociará, pero no espera una mayoría
Tampoco el PNV quiere adelantar el contenido de sus negociaciones, pero su presidente, Aitor Esteban, buen conocedor de las dinámicas parlamentarias por su pasado como portavoz del grupo jeltzale en el Congreso, ha deslizado en público su poco optimismo. "Me da que hay algunos grupos políticos que antes más o menos estaban apoyando al Gobierno y que en estos momentos quizás no quieran entrar en ese acuerdo de Presupuestos", sugirió en referencia a Junts o Podemos.
Fuentes del Grupo Vasco en el Congreso reconocen que hay contactos, pero por el momento evitan dar detalles.
Podemos no descarta negociar el techo de gasto
Las exigencias de Podemos de cara a una eventual votación futura de Presupuestos no se han movido un milímetro. Los morados incluyen dos condiciones en materia de vivienda. Por una parte, bajar por ley los alquileres un 40% y, por otra, prohibir la compra de vivienda que no sea para residir. En otro orden de cosas, los de Ione Belarra mantienen también que el Gobierno español debe romper relaciones con Israel.
De todas formas, en Podemos también disciernen la votación del techo de gasto de la de los Presupuestos. Según comentan fuentes de los morados, no es descartable que se dé "una negociación seria" para que no tumben la senda de déficit, aunque las mismas fuentes recelan de las intenciones del Gobierno y dudan que María Jesús Montero esté dispuesta a desplegar una "negociación de verdad". Lo que realmente creen los de Belarra es que el Gobierno no persigue en realidad sacar adelante unas cuentas públicas, sino que utilizará la negociación presupuestaria como un arma electoral.
El BNG aprieta por las infraestructuras gallegas
En esta legislatura todos los votos cuentan, por lo que el Ejecutivo, si quiere sacar adelante los Presupuestos, tendrá que ganarse también el del Bloque Nacionalista Galego (BNG). Lo que ponen sobre la mesa los de Néstor Rego, tal y como confirman fuentes del partido a este medio, son los mismos puntos de acuerdo de investidura, con muy especial atención a los que tienen que ver con las infraestructuras "tanto viarias" como en lo referente a "la implantación de cercanías ferroviarias en Galicia".
Además, el BNG también incidirá en el aumento de la inversión en políticas sociales y pone como ejemplo garantizar el 50% de la financiación por parte del Estado a la dependencia. Por su parte, Àgueda Micó, la diputada de Compromís que se salió del grupo de Sumar, explica que el Gobierno aún no se ha puesto en contacto con ella.


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