El Congreso da el primer paso para poder sancionar a agitadores ultras con la oposición de PP y Vox
La reforma del Reglamento de la Cámara Baja establecerá infracciones y sanciones. En el caso de las infracciones muy graves, la sanción podría llegar a comportar la pérdida de la credencial del Congreso.
Todos los grupos parlamentarios de la Cámara Baja han votado a favor de la admisión a trámite de la reforma excepto PP, Vox y UPN. La previsión es aporbarla de forma definitiva en junio.

Madrid-
El Congreso de los Diputados da luz verde a la admisión a trámite de la reforma de su reglamento para sancionar a las personas acreditadas por parte de medios de comunicación que cometan infracciones de comportamiento dentro de la Cámara Baja. Se trata de una modificación del texto reglamentario —que tiene rango de ley— para poder sancionar actitudes y acciones perjudiciales para el funcionamiento parlamentario como las que agitadores y pseudoperiodistas han exhibido en los últimos meses. Fuentes parlamentarias informan de que la intención es que la iniciativa reciba la aprobación definitiva en junio.
Lo cierto es que figuras como Vito Quiles o Bertrand Ndongo llevan prácticamente desde que empezó la legislatura interrumpiendo las ruedas de prensa de los portavoces parlamentarios o increpando a algunos periodistas, incluso a través de publicaciones en las redes sociales en las que los señalan publicando sus fotografías. Por eso, los partidos de la mayoría de investidura han decidido promover una iniciativa como esta, que solo ha recibido los votos contrarios del Partido Popular, Vox y Unión del Pueblo Navarro (UPN).
En resumidas cuentas, la reforma incorporará en el Reglamento del Congreso un apartado de infracciones y otro de sanciones para aquellas personas acreditadas en la Cámara que no respeten "la cortesía parlamentaria" y "las directrices e instrucciones de la Mesa". En otras palabras, lo que se genera con esta reforma es un mecanismo para sancionar los comportamientos indecorosos o problemáticos dentro del Congreso.
Las infracciones se dividirán entre leves, graves y muy graves. Las primeras tendrán que ver, sobre todo, con el acceso a espacios restringidos de la Cámara o a la omisión de información a la hora de solicitar la credencial. Las graves se refieren, entre otras cosas, a la grabación de imágenes o audios sin la autorización de la Cámara, la interrupción de las ruedas de prensa —una de las acciones más habituales de Quiles o Ndongo— u otros comportamientos "que perjudiquen la actividad de la Cámara" o el trabajo de los medios.
En el apartado de las faltas muy graves, por último, se incluyen desde la grabación de imágenes y audios con dispositivos ocultos, hasta proferir insultos dentro del Congreso. Además, se especifica que cometer dos infracciones de las consideradas graves se considerará una infracción muy grave.
Las infracciones leves se sancionarán, tal y como reza el texto de la reforma, con un "apercibimiento" y, en su caso, "suspensión de la credencial" por un tiempo de diez días. En cuanto a las graves, esa suspensión irá de los diez días a los tres meses. En el caso de que se cometa una infracción muy grave, dependiendo del tipo que sea y de su gravedad, la suspensión irá de los tres meses a los cinco años o, incluso, podrá comportar "la revocación definitiva de la credencial".
La reforma también contempla la creación de un "consejo consultivo" compuesto por un diputado de cada grupo parlamentario y con representación de "los colectivos profesionales en el ámbito de la información". De todas formas, será la Mesa de la Cámara el órgano encargado del procedimiento sancionador. Una vez se decida imponer una sanción, el consejo consultivo antes citado dispondrá de un plazo de 15 días para intervenir en el proceso. Transcurrido ese tiempo, corresponderá a la Mesa la decisión definitiva.
Una reforma acelerada tras el incidente con Ndongo
La tramitación se ha acelerado en los últimos días. El punto de inflexión fue un incidente que protagonizó Bertrand Ndongo la semana pasada con parte del equipo de comunicación de Sumar. El enfrentamiento se produjo después de que intentara interpelar a la portavoz del grupo, Verónica Martínez Barbero, sin que se le diera el turno de palabra.
Excepto PP y Vox, los grupos parlamentarios tomaron hace tiempo la decisión de no caer en provocaciones de los citados y otros agitadores, al entender que su actividad se encuadra en el activismo político y no en el periodismo. Es una posición que va en la misma línea que la que mantiene la Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP).
El enfrentamiento entre Ndongo y el personal de prensa de Sumar fue más allá que otras veces y provocó que los periodistas abandonaran al unísono la sala de prensa en un gesto de protesta motivado por la actitud del enviado de Periodista Digital e incluso llevaron más allá su queja al decidir no asistir a ninguna de las ruedas de prensa del día.
Ese mismo martes, el Partido Socialista anunció que se iban a acelerar los trámites para poner coto cuanto antes a ese tipo de prácticas y proteger el trabajo de los periodistas parlamentarios. Así ha sido. Por delante, un mes para pulir la reforma en el plazo de enmiendas. La voluntad de la mayoría de investidura es aprobarla de forma definitiva en junio. El runrún en los pasillos del Congreso, con todo, es que los pseudomedios potencialmente afectados podrían estar planteando una campaña dentro y fuera de la Cámara con el argumento de que se les censura por motivos políticos.
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