Las derechas tumban la prórroga de alquileres
La congelación estaba en vigor desde que se aprobó en Consejo de Ministros el 20 de marzo. En la parte de Sumar del Gobierno calculan que podía llegar a beneficiar a 2,7 millones de personas.
El decreto ha decaído con 177 votos en contra, 166 a favor y 5 abstenciones. PP, Vox, Junts per Catalunya y UPN se han opuesto a la convalidación, mientras que el PNV se ha abstenido.

Madrid--Actualizado a
Los milagros no existen en política. Hace un mes y ocho días, cuando el Consejo de Ministros aprobó el decreto de prórroga de alquileres, su convalidación en el Congreso parecía un imposible y, transcurrido el tiempo, se ha demostrado como tal. Las derechas no se han movido un ápice de sus coordenadas iniciales y los votos en contra de PP, Vox, Junts per Catalunya y UPN han terminado, este martes, por tumbar el decreto. En total, 177 botones rojos. Los cinco diputados del PNV se han abstenido. No han sido suficientes, por lo tanto, los apoyos de los grupos del Gobierno (PSOE y Sumar), ERC, EH Bildu, Podemos, Compromís, Coalición Canaria o el BNG. A partir de mañana, la congelación de los alquileres dejará de estar en vigor.
Lo cierto es que la de este martes ha sido una jornada tensa en la Cámara Baja por la trascendencia de la medida —potencialmente, podía beneficiar a 2,7 millones de personas, según el Gobierno—, pero no agónica como en otras ocasiones. En ningún momento ha parecido que Junts pudiera bajarse del burro y virar su posición. El PP, por su parte, no ha estado (aunque sí se le ha esperado) durante la negociación. No se ha sentado a la mesa.
Voces del entorno de Sumar, además, habían deslizado en las últimas horas que era casi más realista un escenario en el que se tejiera un nuevo decreto (modificado, quién sabe, con las condiciones de Junts) que uno en el que se terminara aprobando el texto actual. Por lo tanto, recorría la cámara la certeza de que la verdadera negociación no se estaba produciendo para sacar adelante el decreto que ha terminado decayendo e, incluso, que las conversaciones más relevantes no se estaban llevando a cabo siquiera entre las paredes del Congreso. Una vez perdida la votación, a la salida del hemiciclo, Pablo Bustinduy, el miembro del Gobierno encargado de defender el decreto, ha asegurado que se volverá a llevar el decreto "las veces que haga falta".
En cualquier caso, el debate sí se ha celebrado y cada una de las fuerzas políticas ha explicado el porqué de su voto. Llovía sobre mojado. Las posiciones de los distintos grupos están sobre la mesa, en la mayoría de los casos, desde hace tiempo. Los noes, claro, son los que más atención han concitado. El PP ha insistido en que "el decreto va en la dirección contraria" a lo que proponen ellos. Lo que los populares consideran lo que se tiene que hacer en materia de vivienda puede resumirse en dos palabras: más oferta. Bustinduy ha contrarrestado así la idea popular: "Se puede construir más, pero, si no se regula, esa oferta caerá en las manos de fondos con los que no pueden competir los ciudadanos y las ciudadanas".
Desde las filas de Junts ha hablado Marta Madrenas, portavoz de Vivienda del partido. La exalcaldesa de Girona ha definido el decreto como "jurídicamente defectuoso, económicamente incoherente y socialmente ineficaz" y ha remarcado que se oponen a él por eso y no por "ideología o sectarismo". Los de Carles Puigdemont, con todo, han escrito en piedra sus condiciones para sentarse a hablar en un futuro: bonificaciones para los propietarios que se vean afectados por la prórroga, el IVA franquiciado —el PSOE subraya que ya está pactado y que, además, es una directiva europea que se aplicará— o más vivienda pública, entre otras medidas.
Quien más vehemente ha sido en la respuesta a los posconvertentes ha sido Gabriel Rufián. El portavoz de ERC ha recitado uno por uno los nombres de los diputados de Junts y, a continuación, les ha preguntado "cuál es su bandera". Era una pregunta retórica. Acto seguido, ha sacado de su americana un billete: "Su bandera son 50 pavos". Es una bandera que, en palabras del republicano, comparten con PP y Vox y por la que "van a fastidiar a casi tres millones de personas".
Malestar entre el PSOE y Sumar, pero foco en la derecha
El decreto llegaba al día de su votación herido de muerte y sin ninguna posibilidad aparente de sobrevivir habida cuenta de la cerrazón de Junts, aunque desde Sumar se ha insistido en todo momento en que había rayos de esperanza. Nada más empezar la mañana, la portavoz del PNV, Maribel Vaquero, anunciaba que su partido se abstendría. Las cosas no cambiaban. Si Junts ejecutaba un doble tirabuzón y se movía al sí, los números podían dar. Ahí se agarraban fuentes del grupo de Sumar, que remarcaban su intención de negociar hasta el último minuto.
Pero negociar, ¿qué? ¿Y quién? Los posconvergentes sembraron este lunes una semilla de tensión entre PSOE y Sumar que, con más o menos insistencia, se ha visto reflejada este martes en las atenciones a medios de algunas figuras del entorno de Sumar. Tesh Sidi, portavoz de Más Madrid en el Congreso, afirmó que "el PSOE nos ha dejado solas" en la negociación del decreto. Por su parte, Alberto Ibáñez, portavoz de Vivienda de Sumar y diputado de Compromís, cargó contra el Ministerio de Vivienda, que lidera la socialista Isabel Fernández. "La ministra de Vivienda... ¿Dónde está?", planteó.
Pero el portavoz del PSOE, Patxi López, se negó en rotundo a aceptar algún tipo de responsabilidad de su formación. "El Gobierno ha hablado y sigue hablando y negociando para que esto salga adelante", decía López. Es una contundencia que no habían demostrado fuentes socialistas en conversación con Público a lo largo del lunes y que contrasta con la claridad de voces de Sumar como las de Sidi o Ibáñez, pero también con lo que trasladaban fuentes del espacio horas antes, que insistían en que "el decreto es de todo el Gobierno" y que "quien ha de buscar todos los apoyos es el Gobierno", dejando entrever un cierto malestar con la poca presión ejercida desde Ferraz.
Más tarde, ya en la rueda de prensa del Consejo de Ministros, la vicepresidenta segunda del Ejecutivo y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, calmó las aguas. "No es el Gobierno de España el responsable de lo que pase esta tarde, es de quien tumba este decreto". Así, la política gallega salía al paso del mensaje que Junts había mandado a los periodistas el día anterior, en el que afirmaba que, mientras que Sumar "había entendido" las posiciones posconvergentes, el PSOE no lo había hecho. En cualquier caso, la postura oficial de todos los miembros del Gobierno y sus entornos ha sido inequívoca: las derechas española y catalana —también la vasca con su abstención— son las responsables de que decaiga la prórroga de alquileres.
Durante el Pleno, varios diputados —como la valencianista Àgueda Micó (Compromís)— han afeado a la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, no estar presente durante toda la sesión. Desde el PSOE han explicado que Rodríguez se encontraba en el Pleno del Senado, donde protagonizaba una pregunta parlamentaria y una interpelación al Gobierno.

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