El pacto contra la violencia machista da otro paso en el Congreso y avanza hacia la aprobación definitiva
La mayoría de la Cámara Baja ha dado el visto bueno al dicramen de Comisión, que deberá ratificarse, en este punto, en el Pleno del Congreso.

Madrid--Actualizado a
Después de acordar el borrador del informe sobre el nuevo Pacto de Estado contra la Violencia de Género, la mayor parte de las fuerzas políticas del Congreso de los Diputados ha dado, este lunes, un paso más y ha aprobado el dictamen de la comisión. Así, el texto ha quedado ya a las puertas de su debate en el Pleno de la Cámara Baja, donde recibirá su aprobación definitiva, que tendrá que ratificar, en el último paso de todos, el Senado.
Excepto Vox, todos los partidos del Congreso apoyan el Pacto, aunque algunos de ellos, como Esquerra Republicana, EH Bildu o Podemos, son críticos con algunos de los enfoques que se perpetúan en el actual texto con respecto al anterior. Por ejemplo, los abertzales hablan del "punitivismo" que continúa defendiendo el actual Pacto. También preocupa que las medidas que se incluirán no sean lo suficientemente concretas.
De hecho, hasta el último momento ha existido la duda acerca de si EH Bildu terminaría absteniéndose en la votación del dictamen, pero finalmente ha votado a favor. Así, todos los partidos de la Cámara han apoyado el texto, excepto el partido de Santiago Abascal, que ha votado en contra.
El nuevo Pacto destaca, en especial, por el abordaje de la violencia machista en el entorno digital. En ese sentido, por poner un ejemplo de un texto que cuenta con 462 medidas, pone coto a las imágenes pornográficas generadas con inteligencia artificial. Por otra parte, también da pasos adelante para enfrentar la violencia vicaria, la violencia contra la mujer en el mundo rural o la formación integral en términos de violencia de género a todos los miembros de la magistratura.
Además, se pide modificar la Ley Orgánica de protección a testigos y peritos en causas criminales, "para mejorar la protección de víctimas, testigos y denunciantes del delito de trata" y se especifican actuaciones y marcos para poner solución a la violencia económica, con especial atención a la que tiene que ver con la vivienda. Muchas veces, las mujeres maltratadas no pueden salir de sus casas porque no tienen a dónde ir.
En cuanto a la prostitución, uno de los elementos que más fricciones ha provocado durante la negociación del Pacto, se ha alcanzado, finalmente, un acuerdo de "mínimos" en el que no se incluye la prostitución entre las formas de violencia de género, pero sí el proxenetismo, la explotación sexual o la trata con fines de explotación sexual.
Solo un voto particular
Durante la sesión de este lunes de la Comisión para el Seguimiento del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, se han debatido hasta 23 votos particulares sobre el texto a cargo de Sumar, ERC, PNV, Podemos y BNG. Finalmente, solo uno se ha aprobado, el de Sumar, que proponía mejoras técnicas.
Con todo, con este acuerdo se ha culminado la renovación de un Pacto de Estado que nació en 2017 y que había quedado obsoleto en alguno de sus puntos. El Pleno del Congreso lo debatirá y aprobará de forma definitiva en las próximas semanas. Habida cuenta del entendimiento alcanzado, pese a las discrepancias, entre todos los partidos de la Cámara ―con la salvedad de Vox, que se ha desmarcado―, no hay espacio para las sorpresas.
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