De la 'vía Rufián' a las reuniones de Bildu: cuando los independentistas engrasan la izquierda más allá de sus naciones
Los 'abertzales' ya impulsaron una serie de reuniones con el resto de formaciones de izquierdas del Estado para transmitirles la necesidad de acordar "unidad de acción política".
Fuentes del entorno de Rufián afirman que detectan "un nivel cada vez más alto de apoyo" y que "no se resigna a darse por vencido" ante "una deriva que pone en riesgo la democracia".
Pisarello confirma a 'Público' que él tiene la intención de asistir al acto del día 18, una charla que compartirán Gabriel Rufián y Emilio Delgado, y a la presentación de 'Un paso al frente' el día 21.

Madrid--Actualizado a
La certeza de que las izquierdas tienen que dar con la fórmula correcta para conectar con la ciudadanía hace tiempo que centra buena parte de sus conversaciones públicas y, sobre todo, privadas. Tanto en el fuero interno de los partidos que integran el bloque de las izquierdas como en diálogos cruzados se habla no solo de la forma que tienen que tomar las candidaturas en unas futuras elecciones, sino también de cuál tiene que ser su desempeño en la actividad política y parlamentaria para reconectar con el votante dormido y volver a convencer al que un día estuvo y últimamente no ha estado.
La última prueba y más evidente (por el alcance del mensaje y el terremoto mediático que ha supuesto) es lo que se podría denominar vía Rufián. El candidato de ERC no solo va a protagonizar al menos dos actos, uno, con Emilio Delgado (Más Madrid) y otro con Oskar Matute (EH Bildu). Además, señala en sus intervenciones públicas la necesidad de "hacer algo diferente" —que trascienda a lo que se ha probado ya— y que tenga como principales promotoras a las izquierdas soberanistas.
Rufián señala con el dedo el problema —la falta de movilización y de ilusión entre el votante de izquierdas— y muchas voces comparten en conversaciones privadas el diagnóstico. El problema está claro cuál es. Además, se pone a él mismo y al resto de izquierdas "soberanistas e independentistas" los deberes de "inventar algo" para no "dejar huérfana a la gente progresista del resto del Estado que no quiere votar al PSOE", tal y como explica en una entrevista para El País.
Fuentes de su entorno, en conversación con Público, añaden la idea de que "lo que viene no es una alternancia política más o un cambio de color en Moncloa". "Lo que viene es una cosa diferente que pone en riesgo la democracia en sí misma tal y como la entendemos". Y, ante ese escenario, "Rufián no se resigna a darse por vencido y aceptar que eso pasará sin más, sino que insta a varios actores de izquierdas a repensar qué hacer para evitarlo".
No prevén, por lo tanto, ningún paso atrás en su defensa de la articulación de una propuesta común, aunque no hablan de la forma que debería tomar. Hay que tener en cuenta, también, que una parte de Esquerra Republicana recibe con gran recelo las pretensiones de Rufián y que la dirección del partido se ha apresurado a apartarse de nada que suene parecido a una candidatura conjunta de las izquierdas. En cualquier caso, las fuentes consultadas del entorno del político catalán afirman que detectan "un nivel cada vez más alto de apoyo" en toda España.
Las reuniones de EH Bildu en verano y otoño
Pero fuentes de las izquierdas parlamentarias de perfil territorial con las que ha hablado este medio en los últimos días recuerdan algo. "Pasó desapercibida la serie de reuniones que organizó EH Bildu con muy diversas fuerzas de izquierdas de todo el Estado hace unos meses", apunta un diputado. "En aquellos encuentros", continúa, "EH Bildu hizo partícipe al resto del arco parlamentario progresista de la necesidad de apostar por una cierta coordinación política y por la unidad de acción".
Efectivamente, Arnaldo Otegi, coordinador general de los abertzales, se reunió con partidos como Izquierda Unida, Esquerra Republicana de Catalunya, Comuns, Podemos o Movimiento Sumar para, tal y como explican a este medio fuentes de EH Bildu, aunar estrategias. Por supuesto, no fueron reuniones que tuvieran como objetivo idear una propuesta electoral común. De hecho, EH Bildu ha rechazado recientemente el frente amplio estatal. Pero sí que buscaban generar un espacio de entendimiento; engrasar las relaciones entre todas las izquierdas para evitar que estrategias cruzadas dañaran el objetivo común de frenar a la extrema derecha y lograr beneficios para las clases trabajadoras.
También preguntadas por este medio, fuentes de IU, Movimiento Sumar o Compromís, todos ellos partidos que participaron de aquellas reuniones, cuya celebración se hizo pública, coinciden en las mismas palabras para describir el objetivo que les expresó EH Bildu y que comparten. "Coordinación", dicen fuentes de IU. "En aquella reunión se habló del objetivo común de construir un programa político de mínimos en términos democráticos", explican, en este caso, voces de Movimiento Sumar.
No hay que ver en aquellas reuniones un germen de lo que hoy propone —aunque de una forma todavía algo difusa— Rufián, pero sí una prueba del ánimo de entendimiento político del partido abertzale y de que los movimientos de coordinación —al nivel que sea— para ofrecer respuestas ante la ola ultraderechista no son nuevos. ¿Sirvieron de algo aquellas reuniones? Hay opiniones para todos los gustos. Algunas voces señalan que poner sobre la mesa en encuentros bilaterales (y lejos de los focos) la necesidad de unidad de acción ante los ultras ya es positivo. Otras reivindican las acciones conjuntas a nivel legislativo que se han llevado a cabo en el Congreso antes y después de aquellas reuniones. Y otras, en cambio, admiten que en ningún momento se han logrado imponer los objetivo comunes al interés partidista de unos y otros.
Las 'filas cero' de los actos del 18 y el 21 de febrero
Pero los meses han ido pasando y la recolocación antes de encarar el último tramo de la legislatura se ha activado. Lo que eran conversaciones privadas se han transformado en posicionamientos públicos y, más en concreto, en dos actos: el del día 18 de febrero, una charla que compartirán Rufián y Emilio Delgado (Más Madrid), y el del 21, un evento en el que Izquierda Unida, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar presentarán la resignificación de su propuesta bajo el lema Un paso al frente.
Hasta el momento, tanto los organizadores de un acto como los del otro se han invitado mutuamente a participar en ellos y, de hecho, gran parte de la expectación se centra en quién ocupará sus filas cero, algo que se está manteniendo en una cierta discreción por las distintas lecturas que puede acarrear.
Quien no tiene problemas para reconocer que va a intentar ir a ambos es Gerardo Pisarello, uno de los portavoces de los Comuns en el Congreso de los Diputados y secretario primero de la Mesa, además de teniente de alcalde de Ada Colau entre 2015 y 2019. Pisarello ha defendido siempre la necesidad de unidad en la izquierda y confirma a Público que, si la agenda se lo permite, asistirá al acto de Rufián y Emilio Delgado, convirtiéndose así en la primera figura política además de los dos protagonistas del acto que lo hace. Por supuesto, también tiene previsto asistir al evento del día 21, toda vez que Comuns es una de las formaciones organizadoras.
"Sería suicida renunciar a los frentes amplios", reflexiona en conversación con este medio: "Con liderazgos corales, creíbles, serían posible acuerdos electorales que levantarían la moral de los votantes e implicarían un crecimiento exponencial del espacio a la izquierda del PSOE". Además, afirma que "el espacio a la izquierda del PSOE tiene fácilmente una docena de mujeres y hombres de primera línea que pueden abrir ese camino" y que "ninguno sobra". Pisarello cree que todos los actos públicos compartidos deben servir como una primera baldosa de cara a construir alianzas electorales amplias.

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