Los partidos que impulsan la confluencia del 21F enfrían el debate sobre el liderazgo de Yolanda Díaz
"Primero hay que hacer el qué y después se verá el quién", ha explicado este miércoles, a la salida del pleno del Congreso, el titular de Consumo, Pablo Bustinduy, una postura que suscriben en el resto del espacio.

Madrid--Actualizado a
Ni personas, ni marcas. Este miércoles, al calor de la comparecencia de Pedro Sánchez en el pleno del Congreso, el primer cara a cara del año político entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición, los partidos de Sumar aprovechaban para restarle hierro al eterno debate sobre el liderazgo de la izquierda. La primera en hacerlo era precisamente su líder interina, Yolanda Díaz. Sin candidaturas alternativas a la vista, el nombre de la vicepresidente y ministra de Trabajo volvía a ponerse sobre la mesa este martes para una posible reelección, con el respaldo de su formación, Movimiento Sumar, la oposición de Izquierda Unida y una cierta ambigüedad de parte de Más Madrid y Comuns.
Los cuatro partidos de Sumar en el Gobierno, tal y como adelantó Público, presentarán el próximo 21 de febrero, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, una nueva confluencia de cara a las elecciones de 2027. Un proyecto, insistía a la entrada del pleno la política gallega, que va mucho más allá de quién lo acabe encabezando. "No va de eso. Va de ganar el país", exhortaba la ministra. Centrar el foco en otras cuestiones, seguía explicando la titular de Trabajo, es "un gravísimo error". "Tenemos que entender que la gente necesita esperanza. Necesita que le demos fuerzas y, sobre todo, que le demos razones", completaba Díaz. Reivindicando una izquierda que "ayude a cambiar vidas".
A Díaz le seguía horas después un compañero de partido, el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy. Durante una pausa del mismo pleno y preguntado por un posible nuevo liderazgo de la gallega, Bustinduy calificaba de “obviedad” que Díaz es "la mejor ministra de Trabajo que ha tenido la democracia española". Una opinión que comparten, aseguraba el titular de Consumo, "el millón de personas que han encontrado un empleo nuevo, a las que se les ha hecho indefinidas o toda la gente que se va a beneficiar, una vez más, de la subida del salario mínimo".
Ahora bien, sobre si su compañera en el Consejo de Ministros debería volver a liderar el espacio, el político madrileño ha preferido no significarse. Distanciándose de la contundencia con la que cerraban filas en torno a la vicepresidenta desde Movimiento Sumar apenas unas horas antes. "Yolanda Díaz es la mejor candidata que tuvo este espacio y es la mejor que puede tener", sostenía este martes en rueda de prensa la portavoz del grupo en el Congreso, Verónica Martínez Barbero. Bustinduy, por el contrario, juega la carta de la prudencia. "Primero hay que hacer el qué y después se verá el quién", atajaba el ministro, evitando la concreción, pero convencido de que la izquierda tendrá "la mejor candidatura posible".
"Es la mejor vicepresidenta y la mejor ministra de Trabajo", halagaba a Díaz, una vez más, la ministra de Sanidad y dirigente de Más Madrid, Mónica García, durante otra entrevista, esta vez en RNE. Una conversación en la que la política madrileña no ha querido entrar tampoco en el jardín de los liderazgos. "Estamos construyendo una casa de piedra del espectro progresista", describía la ministra. "En el año 2023", recordaba la política madrileña, "hicimos una cosa que ahora parece revolucionaria: juntarnos todos los partidos progresistas de este país". Una ecuación, ha puntualizado, de la que participó incluso Podemos. "Esa coalición de siglas", continuaba la representante de Más Madrid, "ha ido evolucionando hacia una verdadera alianza de fuerzas y voluntades políticas". Una alianza "fraternal" y "a fuego lento" en la que, en palabras de la propia ministra, han priorizado "hablar entre nosotros y no sobre nosotros".
No faltan las voces críticas con Díaz, sobre todo en el entorno de Izquierda Unida. Su propio coordinador federal, Antonio Maíllo, lleva meses proponiendo una "renovación" de caras que "sirva como motor" de la nueva confluencia, reconectando con el electorado progresista. Una postura que ha matizado en las últimas horas. "Todos somos necesarios", rebajaba el tono el dirigente andaluz el mediodía de este martes. "Cuando lleguemos al tejado de la casa, hablaremos de eso. Ahora mismo, estamos poniendo los cimientos", continuaba desdibujando su contundencia original la mañana del miércoles, en una entrevista concedida al programa Despierta Andalucía de Canal Sur.
La nueva cara de la coalición, apuntaba en la misma conversación el coordinador de IU, deberá elegirse a través de un proceso de primarias: "Será la persona que más sume y más apoyos tenga en clave social". Eso sí, lejos de cualquier amago de "fulanismo". "Desde el aprendizaje de experiencias anteriores, donde el pegamento ha sido siempre una persona —primero Pablo Iglesias con Unidas Podemos; después, Yolanda Díaz con Sumar—, hemos aprendido que, cuando hay un desgaste de los liderazgos, si no se construye algo por debajo, se desgasta el propio proyecto", desarrollaba el también candidato a a la Junta de Andalucía. Un "error" en el que no van a volver a caer: "La izquierda va a estar a la altura".
Una vía alternativa
Mientras, parecía haber surgido una vía alternativa. A finales de la semana pasada, el portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en el Congreso, Gabriel Rufián, y el portavoz adjunto de Más Madrid en la Asamblea regional, Emilio Delgado, anunciaban un encuentro el próximo 18 de febrero —tres días antes de la presentación de Sumar— en el Teatro Galileo Galilei de Madrid. Un debate sobre el futuro de la izquierda que, en un primer momento, se publicitaba como la primera toma de contacto de una gira del catalán por toda España. De reunión en reunión con diferentes líderes de la izquierda regional. Con un segundo nombre ya en la mirilla, el del coportavoz de EH Bildu en el Congreso, Oskar Matute. La notica se desinflaba a las pocas horas. Ni gira, ni ronda de contactos, ni futura alianza electoral. Algo mucho más humilde: una charla.
Sea como fuere, el movimiento del dirigente republicano ha surtido efecto, convirtiéndole en el protagonista del momento, sí, pero, más importante, encendiendo la mecha del debate dentro de la izquierda. "Reeditar cosas que ya están hechas está bien, yo no voy a meterme con los que piden unidad", valoraba este miércoles, a las puertas del Congreso, el proyecto en ciernes de los partidos de Sumar. Su apuesta es, sin embargo, otra. "Hay formaciones políticas como la mía, como Bildu, BNG o Compromís, que nos hemos ganado representar a gente mucho más allá de nuestras fronteras sin renunciar a lo que somos. ¿Por qué desaprovecharlo?", planteaba el catalán en Mañaneros, el programa de TVE. Hay muchísima gente fuera de Catalunya o Euskadi, continuaba explicando Rufián, que está "huérfana" y que no quiere apostar por el "malmenorismo" del PSOE. "¿Por qué regalar esta gente a la abstención o a la decepción?", insistía el líder independentista. Abogando por la creación de un nuevo espacio "liderado, por primera vez, por formaciones políticas soberanistas". "Si no, la suma no da y son lentejas", advertía, a modo de conclusión, el portavoz de ERC.
También desde Sumar han valorado la propuesta del catalán. "Todo lo que sume, el acto del 18 o el acto del 21, todo lo que ayude, bienvenido sea", se posicionaba la propia Yolanda Díaz a la entrada del pleno. La prioridad, ha insistido la política gallega, es "movilizar a la gente": "No va de hablar de nosotros y de nosotras mismas". Una postura que han replicado la práctica totalidad de los dirigentes del espacio, con sus pequeños matices. De nuevo, el más crítico era el coordinador de IU: "La gente está harta de las telenovelas de la izquierda", opinaba este lunes en rueda de prensa el político andaluz, sugiriendo "menos protagonismo personal y más protagonismo colectivo".
Susceptibles se han mostrado también desde Podemos, con un encaje incierto en cualquiera de las dos nuevas propuestas. "Podemos es una fuerza política que ha sido, es y será imprescindible", ha salido en defensa de los morados el propio Rufián. Concediéndoles, eso sí, un papel secundario en la reconstrucción del espacio a la izquierda del Partido Socialista. "No puede ser un espacio liderado desde el despacho de una universidad de Madrid", rechazaba el portavoz republicano. Un comentario que la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, ha encuadrado en el argumentario clásico de la derecha, tachándolo de "falta de respeto". "Nosotras vamos a poner en pie para las elecciones generales la candidatura más ambiciosa, más transformadora y más amplia posible", se ha comprometido la líder morada, acusando al resto de formaciones de la izquierda de "sostener" al Gobierno "a cualquier precio".

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