Entrevista a Joan Tardà (ERC)"Firmaría por un frente de izquierdas catalán con Rufián de número uno, Colau de dos y David Fernàndez de tres"
El exdiputado de ERC en el Congreso habla de su libro 'Una crònica republicana des de Madrid', y defiende crear el Front d'Esquerres de Catalunya, en sintonía con Gabriel Rufián.

Barcelona--Actualizado a
Joan Tardà (Cornellà de Llobregat, 1953) es una de las figuras emblemáticas de Esquerra Republicana en particular, y de la política catalana en general, de los últimos 20 años. Especialmente por su paso por el Congreso en Madrid, donde estuvo desde 204 hasta 2019, y donde se hizo muy popular por sus afiladas intervenciones. Ahora publica un amplio relato de aquella etapa en el libro Una crònica republicana des de Madrid (Viena Edicions), prologado por el periodista Sergi Sol, donde repasa multitud de aspectos y detalles vividos en la capital del Estado.
Tardà es también un político con ideas propias, que defiende de forma lúcida, argumentada y con convicción, y no siempre de acuerdo con la dirección de su partido. Es el caso actual, con la defensa de un Front d'Esquerres de Catalunya, el frente de las izquierdas catalanas con ERC, Comunes, CUP y otros actores políticos y sociales, tal y como ya avanzó en una entrevista concedida a Público.
En esta nueva entrevista defiende que ERC tendrá que hacer una consulta a la militancia sobre este frente de izquierdas, en este caso discrepante con el presidente del partido, Oriol Junqueras, del que paradójicamente fue uno de los principales partidarios en la pugna del último Congreso de ERC. Y de rebote, avala la estrategia que, en sintonía, desarrolla Gabriel Rufián, de quien en el libro asegura que tuvo un "amor a primera vista" y a quien traspasó el testigo en Madrid.
Ha hecho un libro de 86 capítulos y 800 páginas que recoge sus vivencias en el Congreso: Una crònica republicana des de Madrid. ¿Son unas memorias o un dietario? Porque el hilo conductor son las notas que iba tomando.
No son unas memorias. De hecho, no lo son en la medida en que el libro no está redactado como tales. Las memorias permiten hacer una relectura actual de hechos pasados y yo no lo he hecho. Lo que pretendo es hacer un acta notarial de los hechos protagonizados por el grupo parlamentario [de ERC]. Tengo un sinfín de libretas con anotaciones. Esto también incluye muchas contradicciones porque son años de mucha aceleración de la historia como el propio procés independentista.

Usted habla extensamente de la etapa de acuerdos con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. ¿Fue leal?
En 2004 teníamos como objetivo aterrizar en Madrid con el fin de construir conjuntamente con la izquierda española una segunda fase de los autogobiernos. El Estatut que aquí habíamos empezado a redactar, teóricamente, tenía que ser revalidado por la izquierda española como molde del resto de Estatutos de Autonomía que, una vez rehechos todos ellos, comportaría un escenario de una mayor profundización de los autogobiernos. Todo esto se fue al traste con el retorno de la dialéctica del posfranquismo, de alianzas del PSOE con los nacionalismos burgueses vasco y catalán. Después vino el procés, y el postprocés que es la voluntad de construir desde el republicanismo un escenario de diálogo con el PSOE para dar lugar posteriormente a un escenario de negociación y resolución del conflicto.
Con Zapatero, ERC buscaba una alianza estratégica con el PSOE. Sustituir el nacionalismo borbónico de CiU y PNB por el republicanismo y las izquierdas soberanistas. El PSOE optó por una alianza de usar y tirar
¿Quiere decir que Zapatero prefería CiU antes que ERC a pesar de haberlo investido?
Nuestra relación con el PSOE, en la primera etapa de Rodríguez Zapatero, tenía la categoría de pretensión de alianza estratégica. Pero descubrimos enseguida, al cabo de dos o tres años, que la relación de ellos hacia nosotros era más bien de táctica del kleenex, de usar y lanzar. Nuestra pretensión era que la izquierda española sustituyera a CiU y PNB por las izquierdas soberanistas. Esa era la gran transformación.
Pero usted reconoce en el libro que esto no acaba pasando.
No, no solo no acaba pasando, sino que el PSOE tiene mucho interés en matarlo. De hecho, tenía tanto interés que saboteó a los Governs tripartitos, tanto el de [Pasqual] Maragall como el de [José] Montilla. Para volver a las aguas empantanadas de la década de los 80 y del régimen del 78 entre PSOE, CiU y PNV. Razón por la que fue clave el pacto del Estatut entre Zapatero y Artur Mas.
Enlazando con la actualidad, en el libro usted dice que la semilla del Front Ampli, que ya defendió en un anterior libro, y que incluía a ERC, Comuns, CUP y también a Junts, hoy muta en un frente de izquierdas autodeterministas. ¿Qué quiere decir esto?
El Front Ampli tenía todo el sentido del mundo. Nosotros lo entendíamos como un Govern en el que estuviera Junts, con la presidencia de Esquerra Republicana e incorporando Comuns y la CUP.
¿Comuns y CUP con Junts?
Entendíamos que un Govern de cuatro patas siempre es más firme que uno de dos. De hecho, habría un desplazamiento de este Govern hacia la izquierda en la medida que habría más socios y que las acciones que corresponderían a Junts serían minoritarias. Entonces, el programa electoral del PSOE no era demasiado más izquierdista que el de Junts, que ahora ha dado un viraje a la derecha extraordinario. Nos parecía extraño que los Comuns aquí no se quisieran sumar a la idea, cuando en Madrid Pablo Iglesias había pactado un Gobierno con el PSOE, con quien había tenido una actitud muy beligerante.
Pero el Front Ampli no se hizo y ahora usted apuesta por un frente de izquierdas. ¿Qué ha cambiado?
No es otra cosa que el paisaje.
¿Quiere decir la emergencia de la ultraderecha con Vox y también con Aliança Catalana?
Evidentemente. El paisaje actual es mucho más polarizado. Las condiciones sociales, económicas y todas las incertidumbres que conlleva esta nueva crisis del capitalismo, que incluso pone en jaque a la misma democracia liberal. Creemos que, justamente porque la sociedad se está polarizando y entramos en escenarios de resistencia, ahora lo que haría falta son frentes de izquierdas.
Sólo desde los frentes de izquierdas podremos combatir la desafección de muchos ciudadanos, jóvenes y mayores, que han visto cómo se rompía su cultura política progresista
¿Por qué?
Entre otras cosas porque sólo desde los frentes de izquierdas podremos combatir la desafección de muchos ciudadanos, jóvenes y mayores, que han visto cómo se rompía su cultura política progresista. La transmisión entre generaciones del patrimonio cultural de las izquierdas, hoy en día se está deshilachando víctima de la desafección. Una tendencia que podemos revertir si las izquierdas hacen lo que no se espera de ellas, unirse ante una realidad que atenta contra todo lo construido democráticamente en las últimas décadas y que genera la incertidumbre de escenarios aterradores.
Pero, usted forma parte de un partido que se llama Esquerra Republicana y lidera una corriente interna que es Àgora Republicana. ¿Cómo lo piensa impulsar?
Àgora Republicana básicamente ha nacido para alcanzar dos objetivos. Primero, para hacer inevitable el empoderamiento de la militancia porque entendemos que es lo que puede salvaguardar los partidos políticos de convertirse en una empresa de comunicación. Y dos, lograr la unidad de la izquierda en el próximo ciclo electoral.

¿Cuál es su propuesta para ERC?
Esquerra Republicana debería liderar el impulso y la voluntad de constituir en Catalunya, y después podemos hablar de otros territorios de los Països Catalans, un frente de izquierdas que integrara en el próximo ciclo electoral a los partidos de izquierda independentistas y soberanistas. Comuns, la CUP, Comunistes, Esquerra Republicana y otros partidos que pueda haber de carácter soberanista e independentista de izquierdas. Sin necesidad de renunciar a los logos. Es decir, una sola papeleta, Front d’Esquerres de Catalunya, debajo los logos de todos los partidos, después el listado de candidatos e incorporando representantes de los movimientos sociales.
Esquerra Republicana debería liderar el impulso y la voluntad de constituir en Catalunya un frente de izquierdas con una sola papeleta
¿Y cómo se elige el cabeza de lista?
¡Pero eso no toca ahora! Lo que corresponde es ganar la batalla ideológica de convencer a las bases de Esquerra Republicana, y convencer a la dirección, de la necesidad de conformar una candidatura del Front d’Esquerres de Catalunya. Nosotros quisiéramos que este debate fuera tan intenso, como ya lo es dentro de Esquerra, en la CUP y en los Comuns. Creo que si en el 2027 hay un Front d'Esquerres de Catalunya, también puede actuar como un espejo, como un catalizador, para que los españoles hagan lo mismo.
Pero Gabriel Rufián plantea directamente una coalición con las izquierdas del resto del Estado. ¿Cómo casa esto?
Eso no lo he visto en ninguna parte. Una cosa es lo que dicen los diarios que dice Rufián. Esto no lo he visto en ningún documento. Yo, el día 9 [de abril] iré a escuchar a Rufián [al acto de Barcelona con Irene Montero]. Creo que será un acto muy interesante, porque dos mentes lúcidas, como la de Rufián y Montero, debatiendo en una universidad ante 300 o 400 jóvenes, lo encuentro una muy buena noticia. Por otra parte, Rufián sabe que las políticas de alianzas las deciden los partidos. Lo que dice Rufián es: izquierdas españolas espabilaos. Y también dice una cosa muy cierta: que algunos, inocentemente, creen que los males que vienen de Poniente [hacia Catalunya], en Fraga se detienen, y no es cierto. Si ganan Vox y el PP, dudo que las clases populares catalanas, y la catalanidad, puedan soportar ocho o 12 años de Gobierno de la ultraderecha.
Rufián sabe que las políticas de alianzas las deciden los partidos. Lo que dice Rufián es: izquierdas españolas espabilaos
¿Y el Front d'Esquerres de Catalunya sumaría o restaría para evitar esto?
Yo tengo la impresión de que si en el año 2027 hacemos un Front d'Esquerres de Catalunya [en las generales] no se perderá ningún voto, al contrario, y podremos contribuir de mejor manera a detener a PP y Vox, que es el bien superior a perseguir. Y si en el año 2028, el Front d’Esquerres de Catalunya se presenta a las elecciones al Parlament creo que estamos en condiciones de ganar.
No parece que en ERC, al menos la dirección, esté por esa fórmula...
Ahora en estos momentos, lo que pretendemos es convencer a la dirección y las bases de Esquerra, razón por la cual esperamos y reclamaremos que se pueda hacer una consulta interna, tal como se hizo con un tema tan importante como la investidura de Salvador Illa. La dirección de Esquerra Republicana, que es mi dirección, nuestra dirección, que está absolutamente legitimada porque es la que ganó, y en mi caso yo voté a favor de ella, ya ha reconocido que el debate debe hacerse. Y además, todo el mundo sabe que este debate irá creciendo con el tiempo.

La dirección insta a que esto se decida en los órganos de decisión pertinentes y apuntan al Consell Nacional. ¿Cuál es su propuesta, forzar una consulta?
Nosotros lo que defendemos es que es una decisión tan importante que incluso puede condicionar el sistema de partidos políticos de la próxima década. De modo que, más allá de que el Consell Nacional quiera debatirlo, creo que esta decisión inevitablemente se tendrá que tomar a través de una consulta interna a la militancia.
En ERC, creo que la decisión sobre el frente de izquierdas inevitablemente se tendrá que tomar a través de una consulta a la militancia
Pero, ¿forzarán esa consulta, por ejemplo, recogiendo las firmas pertinentes?
Creo que sería bueno recordar que Oriol Junqueras se presentó en el Congreso [de ERC] con la propuesta de Militància Decidim. Es decir, empoderamiento. Y el tema es tan troncal como para tomar la decisión en una consulta a la militancia. Los estatutos permiten recoger 800 firmas, pero a los que somos junqueristas nos haría daño tener que recoger firmas.
Pero, ¿entiende que, mientras no haya una decisión, haya gente, dentro y fuera del partido, desorientados por el hecho de que un dirigente como Gabriel Rufián haga actos con otros dirigentes políticos en contra de lo que plantea la dirección de ERC?
Sé de forma fehaciente que Gabriel Rufián y Oriol Junqueras estuvieron hablando del acto [del día 9 de abril] el día 16 de marzo y no hubo ninguna oposición por parte de la dirección, al contrario, hubo alguna voz que venía a decir que ya nos va bien que se haga este acto.
¿Será clave este acto para impulsar la propuesta de frente de izquierdas?
No, no. No necesariamente. Lo importante es que se hable del futuro. Se habla de lo que tenemos que hacer. Se habla de cómo y de qué manera las izquierdas son capaces de empezar a moverse. Para mí, la gran aportación de Rufián ha sido que les ha dicho a las izquierdas españolas espabilad de una vez por todas. Creo que esto es importante después del espectáculo que se ha dado en Aragón y en Castilla y León, y el espectáculo que posiblemente, si nada cambia, se dará en el mes de mayo en Andalucía, en el que tal vez podría llegar a haber cuatro candidaturas de la izquierda.
¿Usted cree posible una candidatura catalana a las generales con Rufián de número uno, Colau de dos y David Fernàndez de tres?
¿Dónde hay que firmar?
¿Una candidatura catalana a las generales con Rufián de número uno, Colau de dos y David Fernàndez de tres? ¿Dónde hay que firmar?
¿Esta sería la propuesta entonces?
Efectivamente. Y quisiera que en el 2028 se hiciera lo mismo liderado por Oriol Junqueras.
¿Y cómo se articula con las izquierdas españolas esta propuesta?
Si hacemos el Front d'Esquerres de Catalunya, tenemos la posibilidad de contribuir mucho a parar a PP y a Vox en 2027. Y tenemos la posibilidad de ganar las elecciones al Parlament en el 2028. Y hacer un Govern con el PSC, con Junqueras de president e Illa de vicepresident como mucho. Y justamente porque habremos tenido un papel protagonista en Catalunya, estaremos en condiciones también de ayudar a la izquierda española. Y para un republicano, eso es un orgullo. Recordemos aquel lema de la Guerra Civil: "Defender Madrid es defender Catalunya".
Pues el último frente en el que participó ERC no fue de izquierdas, fue independentista y con la derecha de CDC, Junts pel Sí... ¿Cómo lo justifica?
Junts pel Sí fue un pacto interclasista. Se hizo porque lo que perseguíamos no era una revolución social, era una revolución democrática que debía comportar la proclamación de la República Catalana. Es decir, una república burguesa, con una acumulación de fuerzas rápida.
Junts pel Sí fue un pacto interclasista. Se hizo porque lo que perseguíamos no era una revolución social, era una revolución democrática que debía comportar la proclamación de la República Catalana
Usted en el libro dice que "ellos [Convergència] nos habían impuesto sus condiciones y nos las tuvimos que tragar", y habla de "sapo". ¿Por qué aceptaron?
Tuvimos que transigir y comernos el sapo, ciertamente, porque había el bien superior de arrastrar a la burguesía catalanista hacia un escenario de ruptura con el Estado español. Era muy difícil porque la burguesía catalanista, además de los intereses de clase, eran padres fundacionales del régimen borbónico del 78. Si no hubiéramos hecho Junts pel Sí, posiblemente, la burguesía catalanista se hubiera librado del procés. Tuvimos que hacerlo, aunque éramos conscientes de que la suma no era exitosa para conseguir la mayoría absoluta y no les pudimos convencer de ello.
Usted recuerda en el libro actos en los que aseguraba que Junts pel Sí no se haría...
Explico una conferencia en Vilafranca, pero de hecho afirmé decenas de veces en todo el país que nosotros nunca, nunca, nunca haríamos Junts pel Sí. Porque Convergència estaba manchada por la corrupción. Pero...
Usted en el libro es muy duro con las críticas de los Comuns durante el procés y con otras posiciones contra ERC de la antigua ICV. ¿Por qué ahora cree que aceptarán un frente conjunto liderado por ERC cuando no quisieron hacer a Aragonès president de la Generalitat ni a Ernest Maragall alcalde?
Porque tenemos que superar el pasado. Había una visión de que Esquerra Republicana es un partido pequeño burgués y que la izquierda de verdad eran ellos. Pero es un estereotipo por un gran desconocimiento. Ahora lo que hay que poner en valor es lo que algunos empezamos a debatir a partir del 2019, es decir, superar la cultura de los vetos cruzados. Esta es la clave de la estrategia.
Tenemos que superar el pasado y la cultura de los vetos cruzados con las otras izquierdas. Esta es la clave de la estrategia

En el libro habla de "amor a primera vista" con Gabriel Rufián y de una cierta desconfianza con Oriol Junqueras al principio de su mandato como presidente de Esquerra Republicana. ¿Cómo los ve ahora? ¿Le preocupa que el debate sobre el frente de izquierdas pueda enfrentar dos figuras tan importantes para el partido?
Creo que los liderazgos de Oriol Junqueras y Gabriel Rufián son el mejor tesoro que tenemos [en ERC]. De hecho, es fundamental que haya entendimiento. Es cierto que Junqueras lo ve de manera diferente y considera que el frente de izquierdas empequeñece el republicanismo. Nosotros pensamos justamente todo lo contrario y sobre todo con esta nueva Catalunya. Porque de alguna manera, el republicanismo debe asumir también un rol parecido al que asumió el PSUC en la década de los 60 y de los 70 para incorporar a centenares de miles de nuevos catalanes que ni siquiera están en contacto con el catalanismo político, que apenas empiezan a tener un contacto mínimo con la catalanidad. Este trabajo, si no lo hace el republicanismo, si no lo hacen las izquierdas, ¿quién lo hará? Sobre todo en un contexto como el de ahora, en el que por primera vez tenemos que pasar por la vergüenza y por el mal trago de la aparición de un independentismo de carácter fascista. Es imprescindible que las izquierdas vayan juntas.
Pero entonces, ¿cuál debe ser el papel de cada uno?
Oriol Junqueras se merece, sea por el respeto intelectual que atesora, sea por la dignidad con que ha vivido la represión, sea por la popularidad que tiene, ser el cabeza de lista [a las elecciones al Parlament], y espero que lo sea. Estoy convencido, sin embargo, de que para el republicanismo es imprescindible el liderazgo de Gabriel Rufián y el de Junqueras. De modo que, sí, Junqueras debe ser el líder del frente de izquierdas.
Los liderazgos de Oriol Junqueras y Gabriel Rufián son el mejor tesoro que tenemos [en ERC]. De hecho, es fundamental que haya entendimiento
Pero si no está de acuerdo...
Creo que solo tendrán posibilidades de proyectarse en el futuro aquellos líderes del 2017 que sean capaces de emitir un discurso disruptivo. El éxito de Junqueras solo será posible si se acaba convirtiendo en el líder de las izquierdas autodeterministas e independentistas. Por eso yo quisiera convencer a Oriol Junqueras y creo que le convenceremos. Y creo, además, que la mayoría de la militancia, el día que se tenga que decidir, optará por hacer el frente de izquierdas.
¿Y si la militancia lo rechaza?
Si la militancia dice que no, pues será que no.
¿Y si ningún otro partido de izquierdas se quiere sumar?
Si el resto de partidos políticos no hacen su trabajo, creo que quedarán retratados y el republicanismo saldrá beneficiado, porque nadie podrá decir que no lo hemos intentado. El problema es que si ganan las derechas, cuando comencemos a sufrir la represión y las izquierdas llamen a salir a la calle, no sé cuál será la respuesta de la ciudadanía. Porque será muy fácil reprochar que en el 2026 no se quiso la unidad. Pero estoy seguro de que los próximos meses serán muy intensos y que saldremos adelante.





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