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El día que el Congreso vio peligrar la democracia: "La derecha es capaz de todo"

Los parlamentarios estaban más pendientes de la decisión del Tribunal Constitucional ante la amenaza de la suspensión del Pleno que de lo que se debatía en el hemiciclo. El Gobierno fue muy duro y rotundo tanto en público como en privado contra el PP y las maniobras de los magistrados conservadores. Los populares, Vox y Cs intentaron para las votaciones sobre la reforma del Código Penal. 

La secretaria general del Partido Popular, Cuca Gamarra, en una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados, a 15 de diciembre de 2022.
La secretaria general del Partido Popular, Cuca Gamarra, en una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados, a 15 de diciembre de 2022. Jesús Hellín / Europa Press

Hay un refrán manchego que dice: "Estamos que ni se muere padre ni cenamos". El significado "oficial" del mismo viene a decir que "no se produce la resolución de un asunto del que depende la de otro, por lo que ni se hace una cosa ni otra". Durante un buen rato pasó eso en el Congreso de los Diputados. Los parlamentarios (y periodistas) seguían con mucha mayor atención lo que iba a suceder en otro Pleno, el del Tribunal Constitucional. Porque de una cosa dependía de la otra, como dice el refrán. Y en lo que todos los partidos políticos coincidieron, obviamente con diferentes argumentos, fue en que la democracia estaba este jueves en peligro. 

En el hemiciclo de la Cámara Baja se debatían cosas tan importantes como la nueva ley del aborto o el decreto sobre las hipotecas. Pero en los pasillos no se hablaba de ello. El carrusel habitual de declaraciones antes los micrófonos fue prácticamente monotemático. En el Gobierno fueron muy duros tanto en público como en privado con al situación que podría crearse si los magistrados del TC aceptaban las medidas cautelares que pedía el PP. 

"Atropello a la democracia", "amenaza más grave a la democracia desde el 23-F", situación inaudita", "situación grave", "situación sin precedentes", "irresponsabilidad gravísima", "estrategia reaccionaria", "actitud absolutamente antidemocrática". Estos fueron algunas de las declaraciones públicas de diferentes integrantes de los partidos del Gobierno de coalición, PSOE y Unidas Podemos. 

Por su parte, los partidos catalanes recordaron que una situación similar se dio en Catalunya en 2017. Lo verbalizó por ejemplo Ferrán Bel, del PDeCat. El diputado calificó de "escándalo" que el TC diga a los diputados qué pueden o no votar. "Ya pasó en Catalunya", dijo. Desde Barcelona, el president de la Generalitat, Pere Aragonès, dijo que "Catalunya ha sido el banco de pruebas" de muchas de las situaciones que ocurren ahora en el Estado. 

Un territorio del que también se acordó luego desde la tribuna Inés Arrimadas, portavoz de Cs. En su caso, al revés. Comparó a Meritxell Batet, presidenta del Congreso, con Carme Forcadell, presidenta del Parlament catalán. Y le contestó el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, recordando que se tomaba muy en serio esas palabras porque su compañera acabó en prisión. 

El Gobierno respiraba aliviado cerca de las 15.00 cuando se conocía el aplazamiento del Pleno. El del TC. No habría, por tanto, peligro para las votaciones. La noticia llegó además no mucho tiempo antes de la hora marcada para el inicio del debate de marras con todo el cóctel de reformas así que la incertidumbre se alargó más de lo previsto en un inicio. Algunos diputados preguntaban incluso a los periodistas si tenían información de la última hora en el TC. "No se han atrevido", comentaba alguno de ellos. 

La derecha se mostró airada desde primera hora. Tanto en sus declaraciones a los medios como dentro del hemiciclo. De hecho, PP, Vox y Cs intentaron parar el debate sobre la reforma del Código Penal antes de que se produjera. Los ultraderechistas incluso en dos ocasiones, tanto antes del debate en sí como justo antes de las votaciones. "El Congreso no ha recibido ninguna comunicación oficial", reiteró Batet. Los diputados de Vox habían escenificado su cabreo saliéndose del Pleno y acusando al Gobierno de golpismo. 

En este tenso ambiente también tuvo su protagonismo Antonio Tejero. El Guardia Civil que entró pistola en mano en el Congreso el 23-F del año 1981 fue mentado por Rufián. "Tengo miedo de que entre Tejero con toga". Jaume Asens, portavoz de UP, recordó los agujeros del techo para compararlos con la perforación democrática que quiere la derecha. Y el diputado del PSOE, Felipe Sicilia, comenzó su intervención recordando también a Tejero. "Hace cuarenta años la derecha quiso parar la democracia con tricornios y hoy lo han intentado con togas". Directo desde luego que fue. Provocó los gritos y la petición de rectificación por parte del PP. 

¿Y ahora qué?

Por la mañana la mayoría de integrantes del Gobierno se mostraban preocupados por lo que pudiera pasar. No las tenían todas consigo. "La derecha es capaz de todo", destacaban algunas fuentes consultadas. La tensión era palpable. Las caras, serias. Había quien incluso en las filas socialistas mostraba también cierta preocupación en privado por la maraña de reformas incluidas vía sucesivas enmiendas y en las formas. Nunca con el fondo de las medidas. 

La gran pregunta es qué va a pasar ahora. El lunes, en teoría, se vuelven a reunir los magistrados del TC. Pero la norma ya está aprobada por el Congreso. Con amplia mayoría además. "El pulso grande era hoy", destacaba una diputada socialista a la salida del Pleno. "Vamos a ver qué pasa", se mostraban más cautos desde la dirección de Ferraz. La "preocupación" no se iba de la boca del Gobierno, según destacó una ministra en el el patio de la Cámara Baja. 

El Gobierno no quiere entrar todavía en unos escenarios hipotéticos. Lo peor ya ha pasado, consideran. Desde el grupo parlamentario, fuentes de la dirección del mismo destacaban su confianza en el Estado de Derecho y en que los magistrados del TC no actuarán sobre este asunto ya de forma inmediata. "Con la actuación que han tenido nos dan más razones para desbloquearlo", reflexionaba un dirigente socialista. 

La derecha se preguntaba dónde estaba Pedro Sánchez. El presidente pasó este jueves histórico en un importante Consejo Europeo en Bruselas. A la espera de sus declaraciones, el encargado de cerrar públicamente la jornada fue el vicepresidente del Congreso e integrante de la dirección socialista en Ferraz Alfonso Gómez Rodríguez de Celis. "Ha triunfado la democracia frente al intento de atropello del PP y de Feijóo". Ese era el mensaje. Al menos, de momento. El lunes será otro día. 

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