Díaz insiste en una renovación de Gobierno que abre una brecha dentro de los partidos de Sumar
"Resistir por resistir es la forma de alimentar a Vox. Hacen falta cambios", apuntan voces del entorno de la vicepresidenta.

Madrid--Actualizado a
"Estamos en el peor momento de la legislatura. Ya no estamos en julio, la gente progresista no puede más". Así, sin medias tintas. El ala de Sumar en el Gobierno no oculta su creciente preocupación por la oleada de escándalos de acoso sexual y laboral que implican a varios exdirigentes del Partido Socialista. Sin perder de vista la trama de presunta corrupción que vincula al exministro José Luis Ábalos, al exsecretario de Organización Santos Cerdán, al exasesor Koldo García o la exmilitante Leire Díez y que mantiene contra las cuerdas al socio mayoritario del Ejecutivo. "Si no se hace nada y no se hace ya, no llegamos a 2027", ponen por primera vez sobre la mesa desde la coalición.
Continuar como si nada, resistir por resistir, es una mala estrategia, insisten desde el núcleo duro de la agrupación. "Es la forma de alimentar a Vox", critican con dureza. Y de dejarse morir por el camino "con muy poca dignidad". "Al final, tienes dos opciones: o convocas elecciones o gobiernas", comentan voces de la coalición. "Si, legítimamente, no estás dispuesto a recurrir a la primera, te toca apostar por la segunda", razonan las mismas voces. Una apuesta que pasa, necesariamente, por un cambio político, programático y formal.
Esa "restructuración" del Gobierno a la que hacía referencia ya el viernes de la semana pasada la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Y en la que han seguido insistiendo en los días posteriores el resto de fuerzas de la coalición con presencia en el Ejecutivo. Porque, advierten, si el Partido Socialista quiere impulsar la legislatura, "tiene que hacer un cortafuegos". Con una hoja de ruta renovada y caras igualmente nuevas que sirvan como "gasolina". Y un objetivo al final del camino: un giro social de la legislatura. Con la puesta en marcha de medidas "valientes", como la limitación de los alquileres o la prestación universal por hijo.
Todos a una. Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y Comuns. O eso parecía. El pasado martes, en unas declaraciones aparentemente inocentes en el programa Mañaneros de TVE, la ministra de Sanidad, Mónica García, era la primera en sembrar las dudas. A las preguntas del presentador, la dirigente de Más Madrid aseguraba que, el día que Díaz lanzó el "ultimátum" a Moncloa, ella estuvo reunida durante más de siete horas con los sindicatos y que, por tanto, no llegó a conocer la decisión. A las pocas horas, era el diputado de la Asamblea de Madrid de la misma formación Emilio Delgado el que cuestionaba la decisión de continuar dentro del Ejecutivo: "Es una opinión personal, pero, si no vemos cambios que justifiquen la continuidad de los socios de Gobierno dentro del Gobierno, deberíamos valorarla".
Este miércoles, los rumores sobre un posible gesto unilateral del círculo de Yolanda Díaz seguían creciendo. "La propuesta de remodelación del Gobierno no fue acordada por el espacio", aseguraba entrada la mañana en una rueda de prensa el coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo. "Lo que sí se acordó es que hubiera un mensaje contundente", seguía matizando el candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía. Quitando peso a esa posible renovación del Gobierno, a la que el PSOE se ha negado en rotundo en los últimos días: "Nosotros nos hemos circunscrito a la propuesta de reunión de la comisión de seguimiento, donde pondremos todo el esfuerzo para la resolución de esta crisis".
"No lo entendemos", responden fuentes del círculo de la vicepresidenta. "El viernes hubo una reunión de todos los partidos en la que se acordaron dos cosas", aseguran las mismas voces. Una remodelación del Gobierno y un nuevo plan de acción. Unas medidas -recuerdan- que todo el espacio suscribió, a través de un comunicado conjunto, la propia tarde del viernes. En pocas palabras: todas las partes lo sabían y estaban de acuerdo desde el principio. "Incluso hubo felicitaciones en privado de dirigentes del resto de formaciones del espacio", asegura el entorno de la titular de Trabajo. Las tensiones, deducen, no vienen de Sumar, de la coalición. "Se trata de divisiones y debates internos de los propios partidos", concluyen.
Tampoco están de acuerdo en depositar el futuro de la legislatura en la reunión de trabajo prevista con el PSOE. Un encuentro "urgente" que los partidos de Sumar solicitaron a su socio de Gobierno formalmente este martes y que, finalmente, se celebrará el viernes 19 de diciembre. "Reuniones tenemos todos los días. Está bien hablar, pero hay que pedir más", exhortan desde el equipo de la vicepresidenta. Más aún después de conocer que los interlocutores de la reunión serán cargos orgánicos de los diferentes partidos, no miembros del Gobierno. La parte socialista estará encabezada por Rebeca Torró. Al otro lado de la mesa, en representación de Sumar, participarán, entre otros, Laura Moreno (Movimiento Sumar) y Amanda Meyer (Izquierda Unida).
Desde Izquierda Unida, insisten en que la vicepresidenta salió a hablar mientras todavía estaba en marcha la reunión de partidos y no había una decisión en firme sobre la estrategia de la coalición. Un gesto que no ha terminado de sentar bien entre el resto de formaciones, sobre todo teniendo en cuenta que Díaz no es ya la dirigente del espacio. "Habría que haber esperado a un anuncio conjunto", condensan a Público fuentes cercanas a Maíllo. Por su parte, Más Madrid opta por una posición intermedia. Sí, Díaz anunció las medidas acordadas por la coalición antes de que terminara la reunión y sin consensuar el anuncio con el grupo. Con un matiz: la petición de la remodelación de Gobierno se discutió y acordó entre todas las fuerzas.
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