El escándalo de los cribados de cáncer le estalla a Moreno Bonilla y revela fallos en un sistema de salud deteriorado
El caso levanta una tremenda polvareda política y revela fallas sistémicas en un sistema público de salud que no remonta y que en algunas zonas rurales está en el camino del colapso.

Sevilla-
Los problemas de la sanidad andaluza le han estallado con toda crudeza al presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla (PP). El último episodio, la crisis en los protocolos de detección precoz del cáncer de mama, ha causado una tremenda polvareda política y ha revelado fallas sistémicas, según sindicatos, mareas y oposición, en un sistema público de salud que no se recupera de su deterioro y que en algunas zonas rurales está en el camino del colapso.
El escándalo tiene que ver con un asunto muy de piel, comprensible y cercano para todo el mundo: el sistema de detección precoz del cáncer de mama, que el Gobierno andaluz ha reconocido que ha afectado a 2.000 personas, es un programa que atiende a cientos de miles de mujeres cada año.
"Esto no ha sido —afirma Antonio Macías, de UGT— alguien que no haga algo, no, esto es el sistema, hay falta de personal. Es un fallo del sistema. Es la punta del iceberg. Este es un programa estrella. Las listas de espera producen graves problemas de diagnóstico y tratamiento y desgraciadamente demuestran que los recortes matan. Casos como estos se producen todos los días en todas las especialidades".
La versión de Salud
Lo que ha sucedido, según Salud, que solo reconoce un "fallo de información", es lo siguiente: "Cuando se realiza una mamografía a una mujer existen tres posibles diagnósticos: negativo, positivo y lesión posiblemente benigna".
"En el caso —explica la Junta— de diagnósticos negativos, las pacientes son informadas del resultado; en el caso de diagnósticos positivos, las mujeres son igualmente informadas y derivadas para nuevos procedimientos pero, en los casos en los que se detectan lesiones posiblemente benignas las mujeres pueden no haber sido informadas de que su caso sigue un procedimiento clínico con supervisión médica".
"En estos casos —según Salud—, hasta tres radiólogos analizan las imágenes y, en función de los factores de riesgo de cada paciente, deciden el tiempo que ha de transcurrir para la segunda prueba. Las pacientes, que viven ajenas a estas circunstancias, reciben al cabo de meses o de un año una llamada que no esperan para esa segunda cita, fijada por el radiólogo, y sienten alarma, intranquilidad y angustia".
La Junta está ahora llamando, según ha asegurado, una a una, a todas las mujeres afectadas "para informales de que en su día se les detectó una lesión probablemente benigna, que sus casos están siendo atendidos por un equipo médico y que, en el tiempo que han marcado los facultativos, volverán a ser llamadas para una nueva prueba".
1.182 cánceres
El 98% de estos casos, según el Gobierno andaluz, terminan siendo diagnosticados como benignos. Así pues, algunas de esas 2.000 personas —el 2% de esa cifra son 40— han tenido problemas derivados de esos diagnósticos tardíos. Asociaciones de pacientes, que han recopilado los casos, se han quejado y planean demandar a la Junta de Andalucía. La Oficina del Defensor del Paciente presentó ya también algunos casos a la Fiscalía Superior.
"Mujeres a las que se les había practicado una mamografía para detectar precozmente un pequeño nódulo que termina siendo un cáncer en tiempo indefinido, a los dos años no tenían noticias de sus resultados y, obviamente, algunas han desarrollado un cáncer que era evitable. Es decir, los programas de Salud no funcionan y no protegen a la población", analiza la coordinadora de mareas blancas de Andalucía.
Hay quien señala, como sindicatos y mareas, además, que el problema con los diagnósticos y su comunicación no se ha producido solo en el programa de cáncer de mama, sino también en otros, como el de colon, pero otras fuentes consultadas por Público invitan a ser prudentes al respecto. La oposición ha pedido explicaciones al Gobierno también por esto.
"Lo que ha pasado —expone la coordinadora de las mareas— es que faltan recursos, radiólogos que vean las mamografías pronto y cirujanos que actúen a tiempo. Hay que tener en cuenta que parte de estos procesos se han privatizado por la escasez de recursos públicos, lo cual dificulta aún más las conexiones necesarias".
"Y si esto ha pasado con el sistema de detección precoz del cáncer de mama, ¿podrá estar pasando también con otros programas sanitarios? ¿Qué estará pasando con el programa de detección precoz del cáncer de colon?", agregan.
El programa de cribado del cáncer de mama trata, en efecto, de detectar a tiempo la enfermedad. Según el Gobierno andaluz, en el año 2023, "se cribaron (con mamografía realizada) 368.562 mujeres" y se detectaron 1.182 cánceres. El cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente en las mujeres andaluzas, según la Junta. Ese año, el Ejecutivo autonómico ya sabía que existía la necesidad de mejorar el sistema.
Salud asegura que "es posible detectarlo en fases tempranas cuando aún no ha producido síntomas y ampliando el tratamiento adecuado, conseguir mejorar el pronóstico aumentando la supervivencia. La detección precoz permite realizar en la mayoría de los casos cirugía más conservadora y menos mutilante".
Investigaciones
La oposición al PP, que cuenta con mayoría absoluta, ha agarrado el tema y no tiene intención alguna de soltarlo: han pedido la dimisión de la consejera —quien ha rechazado hacerlo— por su gestión errática del tema y una comisión de investigación parlamentaria. El Defensor del Pueblo ha anunciado también una investigación de oficio.
En la última encuesta del centro de estudios andaluces, de junio pasado, el 16,1% de los encuestados respondió de manera espontánea que el principal problema que existe en la Comunidad Autónoma era la sanidad, solo superado por la endémica falta de trabajo y el paro, que citaba un 19,3%.
Moreno, muy poco amigo de crisis de Gobierno y de cambios en el Ejecutivo, ha tenido ya tres consejeros de sanidad desde que es presidente (Jesús Aguirre, Catalina García y la actual, Rocío Hernández), lo que revela los quebraderos de cabeza que este asunto le ha dado en todo este tiempo.
La sanidad andaluza atraviesa, en efecto, una importante travesía desde hace años y el Gobierno de Moreno Bonilla no ha logrado frenar su deterioro. Sindicatos y mareas llevan tiempo alertando de la falta de financiación del sistema y de privatizaciones.

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