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El escenario electoral Las elecciones catalanas despejan un calendario sin citas electorales durante casi dos años en toda España

Por primera vez, en toda la etapa democrática, puede haber hasta 22 meses sin convocatorias electorales. Salvo que se adelanten comicios, la próxima llamada a las urnas sería en Andalucía en diciembre de 2022. El Gobierno aspira a que esto dé estabilidad y rebaje la crispación política. En España ha habido 94 citas electorales en 45 años de democracia.

Dos trabajadores tras decenas de urnas almacenadas antes de ser trasladadas a los colegios electorales. REUTERS
Dos trabajadores tras decenas de urnas almacenadas antes de ser trasladadas a los colegios electorales. Albert Gea / REUTERS

Tras un último lustro de elecciones casi permanentes en España (tres generales, dos autonómicas y municipales, una al Parlamento europeo, dos en Galicia, dos en Euskadi, dos en Catatunya y una en Andalucía) los comicios de este domingo en Catalunya despejan un calendario electoral que, salvo imprevistos, no contempla una nueva cita con las urnas hasta diciembre de 2022.

En total, serán casi 22 meses sin elecciones en España, un hecho insólito en toda la etapa democrática, donde se han puesto urnas un total de 94 veces en 45 años, y donde desde 1976 ha habido solo dos años en que ningún ciudadano de este país ha sido llamado a votar: 2002 y 2013.

Hasta ahora, desde 1976, los dos periodos más largos sin convocatoria electoral fueron los que mediaron desde las elecciones en Galicia de octubre de 2001 hasta las elecciones municipales y autonómicas de 2003. Un total de diecinueve meses donde no hubo ninguna otra cita con las urnas en ninguna parte del país. El segundo periodo más largo llevó desde las elecciones en Catalunya del 25 de noviembre de 2012 hasta las elecciones al Parlamento europeo de mayo de 2014. Un total de dieciocho meses sin citas electorales.

Ahora, tras los comicios de este domingo en Catalunya, la siguiente cita electoral no está prevista hasta las elecciones andaluzas que, si se convocan en tiempo y forma, no se celebrarán hasta diciembre de 2022 (las últimas fueron en 2018) lo que supone casi dos años, en concreto, un total de 22 meses sin urnas.

Todo ello estará condicionado, lógicamente, a varios factores: que se pueda conformar un gobierno en Catalunya; que se mantenga la estabilidad en el Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos; que el presidente andaluz, Moreno Bonilla, no opte por adelantar las elecciones o que alguna comunidad autónoma no histórica con potestad estatutaria para poder anticipar los comicios decidiera salirse de la convocatoria habitual para las elecciones autonómicas y municipales, que están fijadas por ley para el último domingo de mayo de 2023.

En busca de la estabilidad política

Pero, salvo que se den estas circunstancias (parece altamente improbable que haya adelanto electoral en Galicia o Euskadi), el horizonte electoral en España tiene una larga travesía sin que los condicionamientos políticos que suscita cualquier cita electoral estén presentes en la vida política.

Será todo un periodo valle, porque desde 1976, con la primera consulta a la ciudadanía tras la dictadura para la Reforma Política, se han celebrado en España cuatro referéndums de carácter nacional, siete referéndums autonómicos, ocho elecciones al Parlamento europeo, quince elecciones generales y sesenta comicios sumando los convocados por las comunidades históricas y las elecciones autonómicas y municipales.

El entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y su esposa Amparo Illana, votan en el referendum para la reforma política, el 15 de diciembre de 1976, en la primera vez que los españoles volvieron a pasar por las urnas tras la muerte del dictador Francisco Franco. AFP

Fuentes consultadas del Gobierno celebran este calendario electoral porque, en teoría, garantiza la estabilidad que tanto anhelaba Pedro Sánchez pero, además, se confía en que pueda ser un territorio de "meseta política" que pueda contribuir a rebajar la crispación y a buscar otro clima político que sea más constructivo para la acción legislativa y de Gobierno.

En este aspecto, se cree que esta travesía electoral puede evitar las posturas políticas más cortoplacistas y coyunturales, que quieran buscar el rédito electoral a corto plazo, lo que puede facilitar alcanzar algunos consensos y otro ambiente político distinto al del último año.

Pero, además, esto facilita un largo periodo para que cada formación política pueda consolidar sus posiciones, sus liderazgos, sus expectativas y su estrategia de cara al gran año electoral que será 2023 donde sí están previstas las dos grandes convocatorias electorales: los comicios  autonómicos (en trece comunidades) y municipales; y las generales.

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