Las excusas que utilizan los políticos para salvarse del escándalo de los currículums adulterados
Noelia Núñez fue la primera de una larga lista de cargos públicos cuyos expedientes académicos están repletos de matices y dudas. El PP ha salido en defensa de Pedro Rollán y Ana Millán, presidente del Senado y 'número tres' de Ayuso, tras las acusaciones de falsificación en sus fichas.
"Las disculpas que utilizan no sólo no sirven, sino que son contraproducentes. La opinión pública las interpreta como un acto de cinismo y una falta de respeto", advierten los expertos consultados por 'Público'.

Madrid--Actualizado a
Leonardo DiCaprio pone cara en Atrápame si puedes a un estafador que consigue desviar 2,5 millones de dólares al hacerse pasar por médico, profesor universitario, piloto de avión y hasta asesor de un fiscal. La película está basada en la historia real de Frank Abagnale Jr. y acaba de cumplir veinte años. Es cierto que muchas cosas han cambiado desde entonces, también DiCaprio, pero la actualidad –política– vuelve a demostrar que realidad y ficción no siempre están tan lejos como parece. El aluvión de currículums falsos ha desatado una cascada de dimisiones, "errores" y desmentidos en la política española. Noelia Núñez, Pedro Rollán, José María Ángel, Xavier García Albiol o Ana Millán son sólo cinco de los líderes que se disputan el papel protagonista. Las excusas que ponen para maquillar sus mentiras también son dignas de cualquier comedia de Steven Spielberg.
"Las disculpas que utilizan no sólo no sirven, sino que son contraproducentes. La opinión pública las interpreta como un acto de cinismo y una falta de respeto. Lo único que consiguen es polarizar el debate público y aumentar la desafección política, reforzando la idea de que los líderes [de los distintos partidos] son una élite que vive al margen de la realidad", precisa la politóloga Anna López Ortega. En la misma línea se pronuncia Paloma Piqueiras, doctora en comunicación política, para quien la falta de "consecuencias" ante falsificaciones de este tipo puede "consolidar una percepción de impunidad" en la esfera política. "En un contexto social marcado por una creciente exigencia de responsabilidad y transparencia, las expresiones de arrepentimiento que no se traducen en acciones concretas tienden a percibirse como insuficientes y pueden reforzar la idea de desconexión entre la clase política y las preocupaciones ciudadanas", añade la también profesora.
Noelia Núñez, la primera en quedar retratada
La veda se abrió con un tuit del ministro de Transportes, Óscar Puente, sobre las dudas acerca de una "ficha personal" en la web del Congreso. Era la de Noelia Núñez. La popular tenía puesto en su expediente que había finalizado los estudios básicos y que tenía además un doble grado en Derecho y Ciencias Jurídicas de la Administración Pública. Lo que no especificaba era el centro en el que lo había cursado.
La carrera política de la diputada fue meteórica, casi tanto como su caída en desgracia. Núñez empezó como concejala en el Ayuntamiento de Fuenlabrada (Madrid), hasta que dio el salto al plano autonómico de la mano de Isabel Díaz Ayuso. La cosa no termina aquí: tras el 23J, cambió su escaño en la Asamblea de Madrid por uno más mullido en el Congreso de los Diputados. Feijóo la incorporó además a la dirección del partido como vicesecretaria de Movilización y Reto Digital, cargo que revalidó en el último cónclave de los populares. Núñez era una de las jóvenes promesas de Génova. La Ayuso de Fuenlabrada. La política de barrio. Es precisamente en la biografía oficial de este Ayuntamiento –seguía como portavoz del grupo municipal– donde ella misma sacaba pecho de haber empezado también el Grado de Filología Inglesa en la UNED. Y por si fuera poco, la Universidad Francisco Marroquín, donde trabajó como profesora de Ciencias Políticas, tenía un tercer currículum subido en el que le atribuía una "licenciatura en Derecho en la UCM".
Núñez no es jurista ni abogada, tampoco filóloga, ni siquiera politóloga. El debate no está en la existencia o no de títulos universitarios en su currículum, sino en la utilización de distintos expedientes, todos ellos falsos, para presentarse ante el electorado. "No he acabado estos estudios, pero pretendo retomarlos. (...) Pediré de inmediato que se cambie la información errónea que aparece en el Congreso. (...) Espero que este hilo sirva para disipar cualquier duda", publicó la propia diputada en sus redes sociales horas después de desatarse la polémica. Las disculpas, esta vez, no le han servido. Núñez presentó un día después su dimisión, matizando, eso sí, que "nunca" había tenido "intención de engañar a nadie" y presumiendo de abrir "el camino a todos aquellos dirigentes socialistas que, con bastante más que esconder, siguen aferrados a sus cargos y sobreviven en política confiando en la amnesia de la gente", deslizó en un comunicado.
El mantra de que dimitía para abrir camino tampoco le ha funcionado, al menos, de momento. José María Ángel es el único que ha presentado su renuncia en las filas del PSOE. Ignacio Higuero, ex de Vox en Gobierno de María Guardiola, hizo lo mismo en Extremadura. La tormenta de los currículums adulterados también ha salpicado a Pedro Rollán, Ana Millán, Miguel Tellado o Xabier García Albiol, pero todos ellos siguen actualmente en sus cargos. "El límite para forzar una renuncia creo que se sitúa en el punto de quiebra de la legitimidad. Los políticos deben dimitir cuando su permanencia en el cargo genera una erosión inasumible de la confianza pública. Esto no depende tanto de la culpabilidad, sino de la estabilidad de su partido y del daño institucional", apunta Anna López Ortega.
Pedro Rollán y los cambios en su currículum
La sombra de la duda llega incluso a la cuarta autoridad del Estado. Pedro Rollán, presidente del Senado, ocultó en la web oficial de la Cámara Alta varias titulaciones "complementarias" que sí figuraban en los portales del Partido Popular y el Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz, donde fue alcalde entre 2007 y 2015. La ficha actual del popular ignora una diplomatura y distintos másteres en Marketing y Administración y Dirección de Empresas que sí le atribuían durante su etapa en la política local. Rollán todavía no se ha pronunciado al respecto, pero mantiene uno de estos títulos en su perfil de LinkedIn, sin actualizar, eso sí, desde hace diez años. Fuentes de la Presidencia del Senado aseguran ahora a Público que tanto la diplomatura como los posgrados "son privados", es decir, no son oficiales, cosa que tampoco se aclaraba en las fichas previas de Rollán. "Y nunca se han incluido en la página [web] del Senado", matizan. "Nunca, jamás".
El error "publicitario" de la 'número tres' de Ayuso
Ana Millán, número tres de Ayuso en el PP de la Comunidad de Madrid, tampoco se libra de las sospechas sobre su formación académica. La vicepresidenta de la Asamblea de Vallecas se presentó ante los votantes de Arroyomolinos (Madrid) como "licenciada en Ciencias Políticas". Así consta en los folletos distribuidos durante la campaña de las elecciones municipales de 2003. El mismo rótulo volvió a acompañar su foto cuatro años después, en los comicios de 2007. La licenciatura resultó ser finalmente una "diplomatura en Gestión y Administración Pública", tal y como consta en el currículum oficial que la popular facilitó a la cámara autonómica. Las sospechas, una vez más, vinieron seguidas de la correspondiente disculpa.
La versión oficial es que la polémica se debe a un "error" en un "folleto de propaganda electoral". Público ha contactado con el PP de Madrid, que explica así lo sucedido: "Ana Millán es diplomada en Gestión y Administración Pública, nunca ha dicho otra cosa". La número tres de Ayuso, también imputada por cuatro posibles delitos de corrupción, empezó a "hacer la licenciatura", pero "no la terminó, le quedaron algunas asignaturas". El argumento escogido para exculparla vuelve a ser el de buscar responsabilidades en otro sitio. "Un folleto publicitario no es mentir en tu currículum y más cuando ella no lo hizo. Ella no elaboró esa propaganda electoral y es algo bastante claro, porque obvia la diplomatura que sí tenía", insisten desde el PP madrileño. Génova, sin embargo, ha sonado más ambigua: "Cuando hay un error (...) se reconoce y se dimite para no generar problemas al partido".
José María Ángel y la "cacería" detrás de su dimisión
El comisionado del Gobierno para la DANA y presidente del PSPV-PSOE, José María Ángel, ha renunciado a todos sus cargos tras la apertura de una investigación sobre su expediente académico. La Fiscalía Anticorrupción puso en marcha el proceso para descubrir si el dirigente socialista había falsificado el título universitario con el que promocionó en la Diputación de València. Ángel se ha ido sin reconocer ningún tipo de manipulación, ha optado por utilizar la baza de la "cacería" y exprimir el relato de la "utilización política de instituciones como la Agencia Antifraude", sobre todo, recalca en un comunicado, "para dañar la reputación y el buen nombre de personas que, como en mi caso, llevamos más de 40 años de servicio público". La antiguedad, sin embargo, no lleva implícito ningún tipo de aval en el plano académico.
Lo más llamativo de este caso posiblemente sea la defensa pública que han hecho tanto el PSPV como su líder Diana Morant, también ministra de Ciencia y Universidades. "Un título académico no hace a un político", argumentó la socialista el pasado jueves. "Nosotros no pedimos títulos, pedimos hoja de servicios", añadió al ser preguntada un día después. El problema, no obstante, vuelve a ser la utilización de la mentira para engordar un currículum, no la existencia o la ausencia de un título universitario. Morant, mientras defendía la trayectoria "política" de su compañero de filas, pedía a Feijóo "predicar con el ejemplo" y forzar la dimisión de los cargos del PP que tuvieran expedientes falsos o edulcorados.
Albiol, un viaje de licenciado a graduado
Xavier García Albiol, alcalde de Badalona y miembro del comité electoral del PP, ha sido uno de los últimos en sumarse a la lista. El Ayuntamiento catalán modificó su currículum en la página web oficial tras la renuncia de Noelia Núñez. Albiol, hasta hace dos semanas "licenciado" en Derecho, pasó a presentarse como "graduado". El popular no tenía realmente una carrera de cinco años como aseguraba en el portal del Consistorio, sino un título de grado, es decir, uno como los actuales, de cuatro años, con el sello de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). "En todas mis redes sociales aparece que soy graduado, pero en el currículum del Ayuntamiento pusieron licenciado. Son confusiones, bueno, al final el significado es el mismo (...). No tiene importancia (...), tengo el diploma bien colgadito [en el despacho]", banalizó en un vídeo difundido a través de X, antes Twitter.
Miguel Tellado, número dos de Feijóo y secretario de organización del partido, también tuvo que salir a dar explicaciones tras el escándalo de las fichas adulteradas. El PP actualizó su carta de presentación en la web y eliminó que era "periodista" tras salir a la luz que era realmente licenciado en Ciencias Políticas. "He trabajado como periodista y jefe de prensa", justificó entonces Tellado, sin dar más explicaciones y acusando a otros líderes socialistas, como Pilar Bernabé y Patxi López, de mentir con sus titulaciones.
La lista de supuestas falsificaciones y correcciones en el panorama político español parece infinita. Los matices son ahora una cuestión menor. Y las dimisiones se cuentan con los dedos de una mano. Las fuentes consultadas por Público coinciden a la hora de señalar, en este sentido, los motivos que, a su juicio, deberían llevar a un mandatario a presentar su renuncia. "En democracia, la integridad y la transparencia son principios fundamentales para el ejercicio de las funciones públicas. Cuando estos principios se ven comprometidos, hacen falta mecanismos de respuesta institucional", responde Paloma Piqueiras. Y advierten, además, de los riesgos de que este tipo de malas prácticas –tanto en la falsificación, como en la falta de represalias– terminen dando alas a la extrema derecha. "La ciudadanía, cuando percibe falta de honestidad, busca narrativas más simples y extremas. La credibilidad se convierte en el capital político más escaso y valioso", sentencia Anna López Ortega.
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