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La extinción de Ciudadanos: un cheque sin fondos para Feijóo

El PP busca la desintegración de Ciudadanos y les abre las puertas de Génova. Lluis Orriols y Eduardo Bayón, politólogos y analistas, explican porqué el PP sería el gran beneficiado de esto.

Feijóo
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en el Senado. EFE/Kiko Huesca

Alberto Núñez Feijóo reconoció esta semana que uno de sus primeros "objetivos" como presidente del Partido Popular había sido subsumir a Ciudadanos dentro del PP. Es probable que si Feijóo no hizo antes esta declaración de intenciones fue porque nadie le preguntó con tanta insistencia por el (todavía) partido de Inés Arrimadas. La formación, electoralmente en  coma inducido desde noviembre de 2019, llevaba meses- si no años- sin generar la expectación que genera ahora, en pleno cisma interno. Y, dispuesto a ignorar la batalla por la supervivencia política que se libra en Ciudadanos, Feijóo les ha pedido que se despidan "de la forma más digna posible" y que, el que quiera, llame a las puertas de Génova 13. La pregunta es: ¿qué gana con esto el PP?

Votos, pocos. "En este sentido es intrascendente porque los votantes de Ciudadanos ya los captó el PP hace tiempo y el porcentaje de votantes que  retienen es tan minúsculo que poco va a variar", señala el politólogo Eduardo Bayón en conversación con Público. Misma conclusión a la que llega el también politólogo y analista Lluis Orriols, que sostiene que "el efecto de la desaparición de Ciudadanos ya está descontado" electoralmente. 

"Ciudadanos ya colapsó electoralmente y la foto fija que tenemos es la de noviembre de 2019", destaca Orriols. Albert Rivera fue el gran derrotado en la repetición electoral de ese año. Del 28 de abril al 10 de noviembre de 2019, Ciudadanos pasó de 57 escaños a 10; de ser la tercera fuerza a la sexta; de pisarle los talones al PP de Pablo Casado a quedar por detrás de PSOE, PP, Vox, Unidas Podemos y ERC. Perdieron casi tres millones de votos en siete meses.  Es la foto fija de la que habla Lluis Orriols.

Según Bayón, noviembre de 2019 fue "la primera fase" de un proceso de transferencia de voto de Ciudadanos al PP que "ya se ha dado" a todos los niveles. Si se celebrasen elecciones generales mañana, Ciudadanos se quedaría fuera del Parlamento. De 57 escaños a 0 en cuatro años. 

Pocos votos, pero gobiernos en juego para el PP

Con todo, los naranjas han asumido el reto de la resurrección y se preparan - cuchillos en alto por el poder- para las elecciones locales y autonómicas de mayo de 2023. Ciudadanos fía gran parte de la autoestima colectiva del partido a un éxito relativo en los comicios municipales, donde creen que la importancia que juega la cercanía entre el candidato y los votantes les va a beneficiar. El PP mira de reojo esta estrategia, porque teme que les quite algún gobierno local. 

Pero si hay algo que mosquea a Génova es la posibilidad de que la fuga de votos a Cs aparte a Carlos Mazón del gobierno de la Comunidad Valenciana. Según una encuesta que publicó recientemente el diario El Mundo, el PP sería la opción más votada pero no gobernaría y Ciudadanos se quedaría fuera del Parlamento con el 3,1% de voto. Ese porcentaje de voto, por debajo del umbral de la representatividad, es el que inquieta a Génova. "Si quieren hacer algo más grande este es su sitio", dicen fuentes de la dirección nacional del PP.

Todo más fácil para Feijóo

Orriols lo explica así: "No se trata de un beneficio electoral, de votos, sino de una simplificación de la política de pactos. No es lo mismo amalgamar a Vox y Ciudadanos, que solo a Vox". La hipotética desaparición de los naranjas que Feijóo alienta abriéndoles la puerta del PP le dejaría el camino más despejado en el espacio de la derecha. 

"Busca un ensanchamiento electoral que a mí modo de ver no es que se produzca ahora, sino que así lo va a afianzar", apunta Bayón. Dos, en lugar de tres: el PP, la derecha, y Vox, la ultraderecha. "El sistema electoral nacional favorece que haya dos partidos en el bloque de la derecha en lugar de tres", señala también el politólogo. 

En Ciudadanos no sentaron bien las declaraciones de Feijóo en las que les recomendaba cómo despedirse del panorama político. Lo consideraron una suerte de falta de respeto a su proyecto. Pero lo cierto es que el líder del PP tiene motivos estratégicos para alentar el final del camino de un partido que soñó con el sorpasso a Casado. "Es al PP a quien más ha beneficiado y beneficiará" su desintegración, remata Orriols. Un cheque sin fondos (insertar votos aquí), sí, pero un problema menos en el puente de mando de Génova 13. 

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