Feijóo celebra las injerencias militares de Trump y elige no molestar a EEUU
El Partido Popular opta por la equidistancia en los conflictos internacionales y no condenar los ataques de EEUU. Feijóo, a pesar de las amenazas de Trump a España, se mantiene neutro y en la crítica a Sánchez.

Madrid-
El vasallaje del Partido Popular a Estados Unidos viene de lejos. José María Aznar amplió esos límites al hacer partícipe a España de la invasión de Irak, y desde entonces su formación ha sostenido con los gobernadores de EEUU una relación fundamentada en el apoyo a todos sus proyectos. Esa dinámica ha alcanzado ahora su punto más álgido, después de que Donald Trump amenazara a España este martes con la ruptura de las relaciones comerciales y haya intervenido militarmente en Venezuela e Irán. "Un mal ha sido derrotado", dijo Feijóo en enero sobre el secuestro de Maduro. "El mundo es mejor cuando cae un tirano", sostuvo tras los ataques sobre Irán que, además de la muerte del ayatolá Jamenei ha provocado la muerte de más de 200 civiles, entre ellos 60 niñas de un colegio.
Tras las amenazas al comercio español, Feijóo optó por no emitir ni una sola palabra negativa contra Trump pero cargar tintas contra Pedro Sánchez e incidir en que "la relación con EEUU ha de preservarse", algo que, en realidad, nadie ha puesto en duda. La tibieza de Feijóo tiene buena acogida dentro de su partido. El líder de la oposición ni siquiera menciona el nombre del presidente estadounidense en sus intervenciones, pero los barones autonómicos consultados por Público aprueban la postura de Feijóo. Solo Juanfran Pérez Llorca, president valenciano, ha ido algo más lejos al equiparar a Trump con Sánchez y decir que no le gusta "ninguno de los dos". En mayo de 2025, Aznar rompía la baraja y atacaba a Trump llamándole populista que rentabilizaba el miedo. Feijóo nunca ha llegado a pronunciar una crítica abierta contra el presidente de EEUU.
En el PP critican la decisión que ha traído la última polémica con Trump: impedir que use las bases de Morón y Rota en su ofensiva contra Irán. La respuesta de los populares, advierten desde Génova, habría sido muy diferente: "No está la situación como para decirle a Trump lo que hace o no hace con sus aviones", sostienen fuentes oficiales del partido. Aunque no dicen abiertamente si hubieran permitido a EEUU usar las bases como enclave en los ataques a Irán, sus respuestas sugieren menos rechazo que la mostrada por el Gobierno socialista: "No puedes alquilar un terreno y luego decirles qué pueden hacer en él", resumen, aunque la legislación vigente sí que lo contempla. Aun así, en el PP explican que están "más de acuerdo con Europa que con EEUU" en las actuales decisiones sobre política internacional, si bien Feijóo nunca ha sido tan claro cuando ha tenido micrófonos delante.
La inconcrección de Feijóo
La falta de claridad de Feijóo tiene como añadido que lleva ocho meses sin vicesecretario de Exteriores y con Ildefonso Castro, exembajador y actual secretario en el Comité Ejecutivo Nacional del PP, como principal asesor del presidente. Pese a la tensión internacional y la importancia de construir un discurso propio, en Génova justifican que sea Feijóo quien asume esa cartera: "En el actual contexto es bueno que la interlocución en exteriores la haga él", dicen desde el PP nacional.
Pero a la falta de personal experto en la materia, se suma que la Ponencia Política tampoco propone un esquema claro del proyecto en política internacional que debe cumplir el PP. En apenas siete páginas del documento, los populares no ponen medidas concretas encima de la mesa. Pide "fortalecer" la OTAN (algo que ya se hace) y "avanzar hacia una mayor integración económica, social y política de la Unión Europea" sin detallar más sobre el asunto. El documento político del PP sí recoge como prioridad "trabajar por una relación más equilibrada y fuerte entre Estados Unidos y la Unión Europea que evite a toda costa una guerra comercial", algo que ya ocurre con la negociación del Acuerdo de Libre Comercio Estados Unidos-UE, frenado por las amenazas arancelarias de Trump.
Tampoco comparten en Génova las críticas recibidas por ser equidistantes: "No somos ni Abascal ni Sánchez", responden desde el equipo de Feijóo. Inmersos en negociaciones autonómicas con la extrema derecha, los populares ahora están más preocupados por cómo se interpreten sus palabras entre el votante que se decide entre Vox y PP que por cómo las percibe la izquierda.
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