Feijóo sigue perdido en política internacional: siete meses sin vicesecretario de Exteriores y sin una postura clara sobre Trump
El PP ha confirmado durante la crisis de Venezuela que sus posiciones en política internacional son cambiantes y, en muchos casos, inexistentes.

Madrid-
La política internacional se le atraganta a Alberto Núñez Feijóo. La tensión, desde Venezuela hasta Gaza, discurre sin que el PP sea capaz de esgrimir un discurso que le identifique. El expresidente José María Aznar tenía un proyecto internacional para España y esos dejes aún se notan en que FAES, su think tank, apenas tardó un día en criticar a Donald Trump y marcar posición. Mientras, el actual Partido Popular no ha definido aún sus opiniones básicas sobre el secuestro de Nicolás Maduro y las amenazas de EEUU sobre una posible invasión de Groenlandia.
La indefinición del Partido Popular ante cualquier conflicto internacional, ya sea condenar el genocidio palestino o denunciar la vulneración del derecho internacional con el secuestro de Nicolás Maduro (algo que ha denunciado la ONU) en parte se explica por el funcionamiento interno del partido. Amedrentrados por la contundencia de Vox, se suma además que desde la remodelación del Comité de Dirección en el Congreso Nacional de julio, Feijóo no tiene un vicesecretario de Exteriores. Por aquel entonces, Esteban González Pons perdía el puesto tras la pérdida de confianza y ya son siete los meses que los populares cumplen sin una cartera imprescindible dentro de una formación política.
Desde el Partido Popular sostienen que eso no significa que las funciones quedaran desiertas dentro de la dirección del PP, ya que fue el propio Feijóo quien asumió la cartera con un equipo que le asesora, según explican fuentes de su equipo. "Las principales voces en el ámbito de exteriores son Ildefonso Castro, Dolors Montserrat como número dos del PP europeo y Esteban González Pons como voz del partido en el Parlamento Europeo".
El movimiento de Feijóo también responde a su idea de gobernar el PP: un círculo de pocas personas al mando. Sin embargo, fuentes oficiales del partido se defienden ante la idea de que política internacional esté desatendida: "Asumiéndolo el presidente, está al más alto nivel posible", justifican. Ildefonso Castro, que durante años tuvo labores de embajador, ha asumido un rol de asesor de Feijóo en materia internacional, y Dolors Montserrat, actual secretaria general del Partido Popular Europeo y número dos de Manfred Weber, ayuda a posicionar algunas ideas del partido a nivel europeo. Fuentes conocedoras de la relación entre Montserrat y Feijóo aseguran que "hablan mucho", principalmente para intercambiar ideas: por un lado se trasladan las opiniones que se aglutinan en Europa y por el otro se transmite la voz del PP español hasta Bruselas.
Incongruencias con Venezuela
Sin embargo, la ausencia de un vicesecretario que aglutine pareceres, filtre y seleccione discursos que tenga que enfrentar Feijóo se ha evidenciado a la hora de dirimir enfoques, especialmente con lo relacionado con Venezuela. Los días posteriores al secuestro de Maduro estuvo más presente que nunca.
Los populares pasaron por varias fases de indeterminación: primero, en no decidirse a criticar o apoyar a Donald Trump por su vulneración del derecho internacional en Venezuela; posteriormente, en pedir el reconocimiento de un Gobierno liderado por Edmundo González y María Corina Machado para después pedir una transición democrática. Por último, variaron de nuevo su discurso y pidieron unas nuevas elecciones en Venezuela.
El comunicado de Feijóo el pasado 4 de enero conectaba ideas que no llegaban a rematarse. Apuntaba a "reafirmar" el "respeto al Estado de Derecho" sin decantarse por una postura y a un "proceso electoral democrático" sin determinar cuál. Ese vacío discursivo se constataba en Cuca Gamarra diciendo horas después de ese escrito que había "dudas" sobre si Trump había vulnerado el derecho internacional para, el día después, apuntar desde el partido que esa valoración correspondía a los tribunales.
Algo similar ocurrió cuando Pedro Sánchez, tras la reunión de la Coalición de Voluntarios en París (organismo que se reúne para evaluar la situación en Ucrania). Allí se acordó el envío de tropas al territorio si se alcanzara un alto al fuego y el PP aún no ha dicho si esto le parece bien o mal. Mientras otros líderes conservadores, presentes en esa reunión, apoyaron la decisión, los de Feijóo reservaron su postura para más adelante.
Y con Groenlandia ha pasado algo similar. El capítulo danés se abrió tras la injerencia en Venezuela. Las continuas menciones de Trump y sus secuaces a una incursión en la isla del ártico ha despertado los temores de muchos líderes europeos. Pero no de Feijóo, que no ha hecho valoraciones, ni a favor ni en contra, para no enfrentarse a Vox y Patriots, el eurogrupo de extrema derecha que apoya a EEUU en todas sus empresas. En plena escalada de tensión internacional, nadie sabe qué opina el PP de las amenazas explícitas a invadir un territorio de la Unión Europea.
Fuentes del eurogrupo del Partido Popular Europeo (donde el PP español es la segunda formación que más diputados aporta) sostienen que las pocas palabras dedicadas a este asunto tienen que ver con la "prudencia" que quiere guardar la formación. Aunque reconocen que "la amenaza está ahí", las bravuconadas de Trump pueden variar de un día para otro e incluso desaparecer. "Habrá que ver cómo rebajar la tensión", comentan, conscientes de que una invasión de Groenlandia sería "atentar contra la hegemonía de un Estado". De alguna forma, parece que el PP espera que la tensión se arregle sola y los ataques de Trump se desvanezcan.
Genocidio en Gaza
La matanza de palestinos fue otro de los momentos en los que el PP no dejó clara su postura, aunque siempre primó la defensa de Israel. Pero durante la segunda parte de 2025, en la que Feijóo no supo (o no quiso) encontrar un discurso propio. Mientras el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, era condenado por la comunidad internacional e incluso se pedía su detención desde la Corte Penal Internacional (CPI), el Partido Popular no se posicionó ni a favor ni en contra sobre el embargo de armas anunciado por Pedro Sánchez al país sionista a pesar de que el gobierno de Mariano Rajoy llevó a cabo uno en 2014 tras unos cruentos ataques contra la población palestina. Antes que tender una mano al Gobierno, Feijóo opta por el silencio.
Sin embargo, en la cuestión gazatí la postura principal fue de apoyo a Israel. Feijóo llegó a pedir que se frenara el "acoso y derribo" contra Israel, criticado por el genocidio. Ademas, los populares se posicionaron en contra de guardar un minuto de silencio por los asesinados en Gaza: "No se guardó por los miles de israelíes asesinados por Hamás", denunció Ester Muñoz en el Congreso de los Diputados. Igualmente, cuando una comisión de la ONU definió como "genocidio" los ataques de Israel sobre Gaza, los de Feijóo se negaron a incluir esa palabra en su diccionario.

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