Cuando el PP se enfrentó a Israel y Rajoy embargó la venta de armas a Netanyahu
En 2014, el Gobierno de Mariano Rajoy anunció un embargo temporal por los bombardeos que Israel había llevado a cabo en Gaza y habían provocado el asesinato de más de 2.000 personas.

Madrid--Actualizado a
Desde que el Gobierno de Pedro Sánchez inició medidas contra Israel por el genocidio en Gaza, el Partido Popular no dudó en ubicarse contra los planes del Ejecutivo. El archivo histórico de los últimos meses recoge que Alberto Núñez Feijóo lamentó la decisión de romper el contrato de compraventa de balas a Israel y pidió que se cumpliera el acuerdo o bien, en un reproche irónico, que el Consejo de Ministros asumiera la factura. Y tras el embargo anunciado por Sánchez y Yolanda Díaz para no vender armas al Gobierno de Benjamín Netanyahu, el líder popular clamó por lo que consideraba una mentira. "¿España no va a comprar ningún tipo de armamento a Israel? Falso", apuntaba el pasado 8 de septiembre mientras acusaba a Sánchez de tener una posición unilateral no consensuada. Tras las protestas en La Vuelta, la formación hablaba incluso de "ridículo internacional".
Pero hace no tanto tiempo, el Partido Popular no tenía tantos reparos en posicionarse contra Israel, aunque fuera con reticencias. De hecho, incluso llegó a tomar alguna medida parecida a las anunciadas por Sánchez y ahora denostadas por Feijóo. En 2014, cuando Mariano Rajoy era presidente del Gobierno, Israel dio luz verde a la Operación Acantilado Peligroso. Un 8 de julio, el Gobierno de Benjamín Netanyahu, ya entonces primer ministro de Israel, comenzó a atacar la Franja de Gaza para acabar con Hamás y llevó a cabo ataques que asesinaron a más de 2.000 personas. Comenzaba el verano con una nueva ofensiva contra el pueblo palestino y el pueblo español se solidarizaba con Gaza. Las manifestaciones y las presiones sobre el Ejecutivo de Rajoy se incrementaban para que se intermediara. La protesta social forzó al Gobierno a posicionarse.
El 4 de agosto de 2014, Mariano Rajoy anunciaba un embargo de armas a Israel. Había pasado un mes tras los primeros ataques sobre población civil y el presidente había mantenido cierta distancia con el conflicto. Cayo Lara, entonces líder de Izquierda Unida, había pedido al presidente que reclamara el cese de los bombardeos y llamara a consulta al embajador español. Rajoy nunca habló de genocidio, tampoco ese era el debate entonces, aunque sí pedía activamente un alto al fuego de las hostilidades. El Gobierno del Partido Popular mantuvo cierta equidistancia que le costó críticas desde la izquierda al equiparar a Hamás e Israel en un conflicto que en realidad era desproporcionado, pero el presidente sí mantuvo una postura crítica con Netanyahu: "Están muriendo civiles, niños y gente que no tiene nada que ver con lo que allí está sucediendo", declaró Rajoy. Tres días después de esas palabras, el presidente hacía oficial el embargo de armas, argumentando que el armamento distribuido por España no debía ser "empleado en acciones que perturben la paz". Según deslizaban desde Presidencia durante el anuncio, la venta de armas durante el curso anterior había sido de alrededor de cinco millones de euros.
La decisión se llevó a cabo tras una Junta Interministerial Reguladora del Comercio Exterior de Material de Defensa y Doble Uso (JIMDDU), el órgano nacional máximo relativo al comercio exterior del material de defensa. Se aplicó el artículo 4 de la Posición Común 2008/944/PESC, que reza que "los Estados miembros están resueltos a evitar la exportación de tecnología y equipos militares que pudieran utilizarse para la represión interna o la agresión internacional o contribuir a la inestabilidad regional". En los días previos al anuncio, Jose Luis García Margallo, entonces ministro de Exteriores, calificaba los ataques de Israel como un "desastre humanitario de una magnitud sin precedentes en el siglo XXI". Un vocabulario muy contundente y alejado de lo que actualmente acostumbra a decir Feijóo.
"Se hizo como se hizo toda la política exterior: en consenso con el PSOE, contando con la oposición y sin tanto ruido", recuerda el exministro Margallo durante una conversación telefónica con Público. El Gobierno de Rajoy no encontró ninguna oposición en el PSOE y el ministro fue transparente con los socialistas. "Tenía como costumbre reunir a los ministros de exteriores de la democracia cada dos meses. Mi estrategia de acción era que una política exterior debía estar apoyada por los dos partidos mayoritarios. Esto salió sin el menor ruido", resume en torno a su mandato.
El embargo de armas a Israel duró hasta noviembre, cuando la misma junta que lo aplicó decidió levantarlo. Hamás e Israel habían firmado una tregua indefinida el 26 de agosto y aunque el drama humanitario seguía presente, la reducción de la violencia fue suficiente para que España recuperara las relaciones habituales con el Gobierno de Netanyahu.
Este medio ha contactado con el PP para conocer los motivos que llevan a su cambio de postura: de ejecutar una medida así con Rajoy a criticarla cuando está en la oposición. Sin embargo, en Génova ven las situaciones muy diferentes entre sí. Sobre las críticas al contrato de proyectiles, fuentes oficiales del PP no tienen constancia de que en 2014 "el gobierno pagara un material que se negó a recibir comprándolo por segunda vez a otro proveedor", elemento por el que, aseguran, son críticos con el Gobierno de Sánchez. Sin embargo, al preguntar directamente si el actual PP de Feijóo está a favor de llevar a cabo embargos de armas a Israel, Público no ha obtenido respuesta.
Feijóo endurece su postura
La equidistancia del PP nacional había puesto en un aprieto a Feijóo, acorralado por los continuos exabruptos de Santiago Abascal e Isabel Díaz Ayuso en su defensa cerrada a Israel para cargar contra la población musulmán de Gaza. Fue este miércoles, por primera vez desde que se iniciara la nueva crisis en Gaza en octubre de 2023, cuando Feijóo cargaba contra Israel y hablaba de "la masacre de civiles en Gaza", si bien no mencionaba en sus palabras al primer ministro de Israel e intentaba culpar al Gobierno de Sánchez de mantener posturas antisemitas.
Más allá del genoicidio en Gaza, Feijóo ha defendido que España hace el "ridículo" por la postura que mantiene desde hace meses contra el Gobierno de Israel y la masacre que ha dejado en Gaza un total de 65.000 asesinados desde 2023. "Cuando un Estado hace un contrato con otro Estado, hay que cumplirlo", aseguraba Feijóo tras la noticia de la cancelación de la compraventa de balas a Israel. El embargo esta vez le pareció mala idea.
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