Los aliados de Sánchez le señalan la casilla de salida para negociar los Presupuestos: "Que cumpla los acuerdos"
El presidente del Gobierno ha afirmado durante su comparecencia para hacer balance del semestre que peleará unas nuevas cuentas públicas en 2026.
Fuentes del PSOE señalan septiembre como el mes en el que se empezará a negociar en serio, aunque no se atreven a hablar de calendarios. En Sumar celebran el anuncio.

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Nuevo curso; viejos —pero necesarios— propósitos. Pedro Sánchez ha resumido con una frase, este lunes, el cierre del curso político y la apertura del próximo. "España avanza con fuerza [...], pero queremos más impulso". Así empezaba su comparecencia, desde La Moncloa, para hacer balance del semestre político. Más adelante en su discurso ponía nombre a ese "impulso". El presidente del Gobierno se ha comprometido a intentar sacar adelante unos Presupuestos Generales del Estado en 2026. Hasta ahora no lo ha conseguido en esta legislatura y se trata de la principal munición de la oposición contra él.
La aritmética es la que es y el anuncio de Sánchez no ha movido ni un centímetro a sus aliados en lo que respecta a unos eventuales Presupuestos. "Primero debe cumplir lo acordado", deslizan fuentes, en este caso, de Esquerra Republicana, pero en la misma línea de la mayoría de las formaciones que conformaron, tras el 23-J, la mayoría de investidura.
Sánchez no ha ido muy lejos en los detalles la mañana de este lunes. Se ha remitido a anunciar que el Gobierno "presentará unos Presupuestos en 2026" que serán "mejores desde el punto de vista social". Aunque el entorno del presidente se remite en general a ese mensaje ambicioso (aunque obligado por la Constitución) pero escueto, una voz autorizada de los socialistas sí apunta en conversación con Público que septiembre es el mes en el que se empezarán a mover las cosas.
Por el momento no habría calendario ni nada parecido, pero dicha fuente subraya que "cuando se apriete la tecla", en este asunto "se avanza rápido". Para ello, habrá que esperar. Estos son momentos de cautela y, pese a que han tenido lugar declaraciones cruzadas sobre la cuestión y que con algunos partidos ya se avanzó mucho en la anterior negociación presupuestaria, todo el mundo quiere dejar pasar el verano.
En Sumar han recibido con satisfacción la referencia del presidente del Gobierno a los Presupuestos Generales del Estado, ya que los de Yolanda Díaz han insistido desde el inicio de la legislatura en la necesidad de presentar unas cuentas y de tener un debate parlamentario en torno a las mismas "porque es el deber del Ejecutivo y porque la ciudadanía merece conocer cuál es el proyecto de cada uno".
Desde este espacio siempre han denunciado que consideraban un error que el PSOE actuara en este sentido "desde el miedo a recibir una derrota parlamentaria", porque eso, a su juicio, es "situarte a la defensiva, guardando una posición progresista que puede desaparecer si no se defiende abiertamente la ampliación de derechos o el reparto de la riqueza que se pueden acometer desde unos PGE".
Para Sumar la clave en torno a la que se deben articular unas nuevas cuentas es la reforma fiscal pendiente, con el objetivo de "equilibrar la injusta carga contributiva entre unas rentas del trabajo, las nóminas, que soportan casi todo el peso, y los grandes patrimonios y capitales, que no aportan según su capacidad y que son los grandes beneficiados del sistema". Los de Díaz advierten de que sin esta condición previa no se podrán desarrollar unos Presupuestos sociales.
A partir de ahí, en este espacio destacan que los Presupuestos deben servir para transmitirle a la ciudadanía el mensaje de que se sigue apostando por lo social y por políticas económicas expansivas "para apuntalar el necesario giro social de la legislatura que dé sentido a este Gobierno". Además, más allá de los contenidos puramente económicos de las cuentas, los de Díaz recuerdan que las negociaciones presupuestarias siempre han servido para impulsar otras políticas progresistas y para dar cumplimiento a los acuerdos recogidos en el pacto de Gobierno rubricado con el PSOE.
Los aliados, cada uno en un punto
El avispero se empezará a agitar en septiembre, pero Sánchez no necesita esperar a que pase el verano para saber qué aliados serán huesos más duros de roer. La intentona de María Jesús Montero de sacar adelante la senda de estabilidad —el paso previo a los Presupuestos— en 2024 fracasó por la dificultad de alcanzar acuerdos con Junts per Catalunya, Podemos o incluso Esquerra Republicana y precisamente esos partidos, especialmente los posconvergentes y los morados, representan el principal reto de cara a la negociación posvacacional.
Los dos partidos independentistas catalanes ponen el foco en resolver la cuestión de la financiación catalana como paso previo a empezar a hablar de Presupuestos. En particular, enfatizan en público y en privado que es imprescindible zanjar la recaudación del IRPF. Para Junts, además, es importante la aplicación de la amnistía a todos los efectos, incluida la vuelta de Carles Puigdemont, y la presión para introducir el catalán en las instituciones europeas. Así lo expresaban fuentes de los posconvergentes la semana pasada. Con el expresident catalán, Sánchez ha abierto la puerta a una posible reunión para acercar un acuerdo. Sería el primer encuentro entre ambos desde el 1 de octubre de 2017, aunque otros miembros de su Gobierno, como Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, sí se han visto con él más allá de las fronteras españolas.
Muy difíciles están las cosas también con Podemos, quienes habían acusado anteriormente a Sánchez de "incumplir el mandato constitucional al gobernar sin Presupuestos Generales", lo que para la formación morada era un síntoma de clara debilidad de un Gobierno "que no está interesado en resolver los problemas de la ciudadanía".
En este sentido, los de Ione Belarra califican las palabras de Sánchez en torno a los PGE de "anuncio de un anuncio", y desconfían de las intenciones reales del líder del Ejecutivo de llevar unas cuentas a la Cámara Baja. En cualquier caso, recuerdan cuáles fueron las condiciones que le pusieron al Gobierno para apoyar las cuentas de 2025 (que finalmente no se presentaron). En primer lugar, cumplir con el compromiso pendiente de recuperar el impuesto a las grandes energéticas (que decayó el 31 de diciembre de 2024, y que no se recuperó posteriormente al no lograr el Ejecutivo una mayoría parlamentaria para ello). Y en segundo lugar, "romper todo tipo de relaciones con Israel e intervenir el mercado del alquiler para bajar los precios un 40% por ley".
Sobre estas cuestiones, los de Belarra denuncian que el Gobierno de Sánchez "es el principal importador de armas israelíes de la Unión Europea", y que el PSOE "ha demostrado en sobradas ocasiones su connivencia y su colaboración con los grandes fondos buitres que expolian la vivienda en España", por lo que se muestran muy alejados de un eventual acuerdo en cualquier materia con este Ejecutivo. En cualquier caso, enmarcan las declaraciones de Sánchez sobre los Presupuestos en "lo que ya es costumbre en este Gobierno: dar titulares y no hacer nada".
Quien también venderá caros sus votos es el BNG. Fuentes de los nacionalistas gallegos explican a Público que es fundamental que el Ejecutivo cumpla con los acuerdos de investidura si quiere sentarse a hablar con Néstor Rego de Presupuestos. "Sin ir más lejos", apuntan dichas fuentes, "no hay novedades en cuanto a la implantación del servicio de cercanías ferroviarias o el Corredor Atlántico, entre otras muchas cuestiones".
PNV y EH Bildu quieren Presupuestos
Los dos partidos vascos de la Cámara, por su parte, han sido claros en varias ocasiones en su firme convencimiento de empujar junto al Ejecutivo para renovar las cuentas. Ambos apuestan por facilitar la negociación de Presupuestos. Preguntados por este medio, los jeltzales se remiten a una entrevista que ofreció Aitor Esteban, actual presidente del PNV, a El País. "Deberíamos ser responsables y dar unos Presupuestos al Gobierno", decía el 6 de abril, tras abandonar su escaño en el Congreso para liderar su partido desde Sabin Etxea.
EH Bildu, por su parte, ha desplegado durante esta legislatura una estrategia de apoyo al Gobierno con la premisa de ejercer de contrafuerte para el muro que frena a la extrema derecha. De todas formas, tienen carpetas sin cerrar con el Gobierno como la derogación de parte de la ley mordaza, que fue admitida a trámite en la Cámara Baja pero no se ha tramitado todavía. Avanzar en cuestiones como esa allanaría todavía más el camino.

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