Catalunya superará su récord de tiempo sin unos presupuestos
Hasta ahora, el máximo estaba en tres años y un mes, el tiempo transcurrido entre la aprobación de las cuentas de 2017 y las de 2020.

Barcelona-
La decisión del Govern de retirar el proyecto de presupuestos de la Generalitat de 2026 —que el Ejecutivo catalán aprobó hace tres semanas— evita que el Parlament tumbe este viernes su tramitación legislativa. El movimiento permite comprar tiempo a PSC y ERC para alargar unas negociaciones encalladas desde hace semanas por el escollo de la cesión del IRPF en Catalunya, la demanda de los republicanos para sentarse a hablar que no acepta el Ejecutivo español, en manos del PSOE. Una línea roja, sin embargo, que Oriol Junqueras matizó tras la retirada.
El gesto, sin embargo, también supondrá que la Generalitat superará su récord histórico de tiempo sin nuevos presupuestos. Y, por tanto, funcionando con unos prorrogados, en este caso los de 2023. Eso sí, con el añadido de los suplementos de crédito para ampliar recursos, una vía que ya se utilizó en 2025 y que se reeditará este año, después de que este mismo jueves el Ejecutivo haya aprobado uno de casi 6.000 millones para "hacer frente a necesidades de gasto de la Generalitat y garantizar el funcionamiento de los servicios públicos mientras no se aprueben unas nuevas cuentas".
Hasta ahora, como máximo Catalunya había estado tres años, un mes y dos días sin aprobar unas nuevas cuentas. Es el intervalo de tiempo que va entre el 22 de marzo de 2017, cuando la cámara validó con los votos de Junts pel Sí y la CUP los únicos presupuestos del ejecutivo presidido por Carles Puigdemont, y el 24 de abril del 2020, cuando en plena pandemia de la covid-19 recibieron el visto bueno las cuentas del Govern que lideraba Quim Torra, en este caso con el apoyo de Junts y ERC y la decisiva abstención de los Comuns.
Los últimos presupuestos aprobados recibieron el aval del Parlament el 20 de marzo de 2023, por lo que el próximo 23 de abril se superará el máximo periodo de tiempo sin unas cuentas nuevas en Catalunya. Teniendo en cuenta que la retirada de las cuentas supondrá que ni siquiera se pondrá en marcha su tramitación legislativa y que este proceso, por sí solo, ya se alarga alrededor de un mes, el logro de este particular récord se puede dar por hecho.
Si se aprueban, los nuevos presupuestos difícilmente llegarán antes del verano
Ahora mismo no hay ninguna garantía de que los presupuestos se acaben aprobando, pero en el caso de que lo hagan la fumata blanca tiene como fecha límite el 31 de julio, cuando concluye el actual periodo de sesiones en la cámara, por lo que la tramitación en el Parlament debería arrancar, como tarde, alrededor de Sant Joan, el 24 de junio. Por lo tanto, las nuevas cuentas difícilmente llegarían antes del verano.
La situación, de entrada, evidencia la debilidad parlamentaria del Govern de Illa, que hace algunas semanas ya cerró un pacto presupuestario con los Comuns, pero que también necesita el apoyo de ERC para poder alcanzar la mayoría absoluta de 68 diputados que garantice la aprobación. Ahora bien, ya hace más de una década que la no aprobación de las cuentas ha dejado de ser una excepcionalidad, para convertirse casi en lo más común. De hecho, hasta ahora desde 2016 —con este año incluido— solo han salido adelante cuatro presupuestos de la Generalitat, los de 2017, 2020, 2022 y 2023.
Cambio de tendencia consolidado
La atomización política y la dificultad para articular gobiernos que tengan el apoyo de la mayoría del Parlament se ha traducido, entre otras cosas, en que sacar adelante unos presupuestos se ha complicado cada vez más, un fenómeno que no es exclusivo de Catalunya, sino que también lo encontramos, por ejemplo, a nivel estatal. En el caso de la Generalitat, hasta 2013 se habían aprobado todas las cuentas desde la recuperación de la democracia.
De este modo, Jordi Pujol, Pasqual Maragall y José Montilla pudieron disponer cada año de nuevos presupuestos. Un hecho que se explica porque sus gobiernos disponían de mayorías absolutas en el Parlament —ya fuera en solitario, caso de CiU; o con el conjunto de formaciones integradas en el Govern, caso de los tripartitos—, o con alianzas más o menos sólidas que les permitían superar el filtro del legislativo.
Desde 2016, el Parlament solo ha aprobado cuatro presupuestos del Govern
No puede decir lo mismo Artur Mas, presidente entre 2010 y 2015. Consiguió que el Parlament aprobara cuatro de sus cuentas, las de 2011 y 2012 gracias al apoyo —vía abstención— del PP y las de 2014 y 2015 gracias a ERC. Los de 2013, en cambio, ni siquiera llegarían al Parlament, una decisión que el entonces líder de CiU asumió en julio de ese año. Después de Mas, las prórrogas presupuestarias han sido más habituales que la aprobación de las cuentas.
Carles Puigdemont, sucesor de Mas al frente del Govern, sería el primer presidente que vería cómo el Parlament tumbaba las cuentas de la Generalitat. Fue en 2016, cuando la CUP se alineó con el conjunto de la oposición contra los presupuestos del Govern de Junts pel Sí. Como consecuencia de la negativa, Puigdemont decidió someterse a una cuestión de confianza, que superaría. Y en 2017 sí logró el apoyo de la CUP para sacar adelante en marzo unas cuentas vinculadas a la celebración de un referéndum de autodeterminación, que se materializaría el 1 de octubre.
Con una Generalitat intervenida por el Estado a raíz de la aplicación del artículo 155, el nuevo Govern no se formalizaría hasta junio de 2018, con la investidura de Quim Torra, que optaría por prorrogar las cuentas de 2017. Tampoco triunfaría con las negociaciones de los presupuestos del 2019 y el Govern de Junts y ERC decidió directamente no presentarlos en el Parlament. Finalmente, ya en plena pandemia de covid-19, en abril de 2020 el Parlament aprobó los únicos presupuestos de la presidencia de Torra, que ponían punto y final a más de tres años sin nuevas cuentas.
En 2021 volvería a imponerse la opción de la prórroga presupuestaria, después de que en septiembre de 2020 fuera inhabilitado Quim Torra como presidente y finalizara anticipadamente la legislatura. Hasta mayo siguiente no sería investido su sucesor, Pere Aragonès (ERC), que lograría aprobar los de 2022 con el apoyo de Junts —aún dentro del Govern— y la abstención de los Comuns. Por primera vez desde 2010, las cuentas se aprobaron antes del 1 de enero, es decir, sin la necesidad de ninguna prórroga técnica para entrar en vigor.
Aragonès también conseguiría aprobar los presupuestos del 2023. Ya con Junts fuera del ejecutivo, ERC optaría por un cambio de alianzas y los pudo aprobar en marzo gracias a los votos de PSC y Comuns. Un año después, sin embargo, la negativa de los Comuns a validar las cuentas del 2024 - con el Hard Rock como principal argumento público-, desencadenaría la decisión de Aragonès de finalizar la legislatura y convocar elecciones anticipadas. Fue la segunda ocasión en que la cámara autonómica tumbó las cuentas, después de la de 2016. El año pasado, ya con Illa de presidente, el Ejecutivo no llegó ni a aprobar el proyecto de presupuestos, ante la negativa de ERC a negociarlos y, por tanto, que recibieran el aval del Parlament.
El Parlament ha tumbado dos presupuestos del Govern: los de 2016 y los de 2024
La alternativa de los suplementos de crédito
Durante el año pasado la Generalitat pudo ampliar los recursos disponibles gracias a la aprobación en el Parlament de tres suplementos de crédito, que sí recibieron el apoyo de Comuns y ERC, y que en total sumaron casi 4.000 millones extras. Un método que, de momento, se repetirá este 2026. El primer paso lo ha dado este jueves el Govern, con la celebración de un consejo ejecutivo extraordinario que ha aprobado un suplemento de crédito de casi 6.000 millones.
Para que el Govern pueda disponer efectivamente de estos recursos será necesario que el suplemento reciba el aval del Parlament, un hecho más que posible dado que ERC ya ha mostrado la predisposición a apoyar y, en principio, tampoco debería ser complicado que obtenga los votos de los Comuns, con quien ya se había alcanzado previamente un acuerdo presupuestario.
Según ha indicado en una comparecencia de prensa la consellera de Economía, Alícia Romero, el suplemento es "imprescindible para poder hacer frente a las obligaciones de la Generalitat" y dar "oxígeno" a la administración", así como "darse más tiempo" para aprobar los presupuestos definitivos. Siempre que reciba el aval del Parlament, el grueso del suplemento se destinará a cubrir el incremento de los gastos de personal, incluyendo las subidas salariales aprobadas en acuerdos Parlament con colectivos como docentes y Mossos d'Esquadra, y el aumento de plantillas de los años 2024, 2025 y 2026.
Además, el decreto también contempla recursos para asumir el aumento estructural del gasto en ámbitos como la dependencia, la farmacia o los conciertos sanitarios, así como ayudas al alquiler y financiación educativa. Estas partidas, según la consellera, responden a compromisos adquiridos en negociaciones previas con los Comunes. A falta de nuevos presupuestos, los suplementos se están consolidando como una vía alternativa para exprimir los recursos de la Generalitat.


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