El independentismo sigue a la baja en una Diada pasada por agua y con la defensa del catalán como eje
El presidente de la ANC, Lluís Llach, llama a desobedecer la sentencia del TSJC sobre el catalán en la escuela y las manifestaciones de Barcelona, Girona y Tortosa suman unos 42.000 asistentes, poco más de la mitad que los del año pasado.

Barcelona--Actualizado a
La apatía y la crisis del movimiento independentista no ha encontrado en este 11 de septiembre, Diada Nacional de Catalunya, un punto de inflexión para impulsarse. La jornada ha constatado cómo la capacidad de movilización del independentismo continúa a la baja y poco más de 40.000 personas han asistido a la tradicional manifestación organizada por la ANC, Òmnium Cultural y otras entidades, que se ha realizado de forma descentralizada en Barcelona, Girona y Tortosa durante la tarde de este jueves. Superan, por poco, los 73.000 ciudadanos que participaron en la de hace un año, en una convocatoria que también fue descentralizada por varias ciudades catalanas.
La defensa de la lengua catalana ha sido el eje vertebrador de gran parte de los actos de la jornada, como consecuencia de la sentencia de este miércoles del TSJC que tumba los aspectos claves del decreto que pretendía blindar el catalán en la escuela.
El presidente de la ANC, Lluís Llach, ha aprovechado su discurso en el acto político, que ha cerrado la manifestación, para hacer un llamamiento a desobedecer la sentencia del TSJC contra la lengua. Más allá de la crisis del movimiento, la meteorología tampoco ha animado a salir a la calle, puesto que la lluvia ha sido protagonista en Barcelona, ha hecho cancelar actos a lo largo del día y casi provoca que la manifestación se cancelara.
La cifra concreta de asistentes se sitúa en 41.700, repartida entre las 28.000 que ha contabilizado la Guardia Urbana en Barcelona, los 12.000 la Policía Municipal ha contado en Girona y los 1.700 que se han congregado a Tortosa, según los Mossos d'Esquadra. La gran caída se ha producido en la capital, donde en 2024 se llegó a las 60.000 personas, mientras que, tanto en Girona como en Tortosa, la concurrencia ha aumentado.
Pese a la floja afluencia de personas, se ha vivido un ambiente tranquilo y sin ningún tipo de incidentes, e incluso con momentos de optimismo. Emma y Jordi, dos manifestantes, comentan a Público que "se tiene que estar a las duras y a las maduras, y más a las maduras". Paula, una joven de 17 años, comentaba lo siguiente: "Si no estamos los jóvenes, no habrá nadie. Tenemos que continuar", conscientes todos de las dificultades del momento.
Por razones diferentes, no han acudido a la manifestación los líderes de los dos partidos mayoritarios del independentismo. En el caso de Carles Puigdemont (Junts), no lo ha podido hacer porque, como le sucede desde octubre de 2017, sigue en el exilio belga y con orden de detención del Tribunal Supremo si pisa el Estado. En cuanto a Oriol Junqueras, según fuentes de ERC, prefiere no asistir a nivel personal. La formación ha estado liderada a la marcha de Barcelona por su secretaria general, Elisenda Alamany.
Llach: "El TSJC ha vuelto a hacer política contra Catalunya"
Los gritos mayoritarios a lo largo del recorrido se han centrado en la defensa del catalán en la escuela, como respuesta a la sentencia del TSJC de este miércoles. La denuncia de esta resolución también ha protagonizado parte de los discursos de los ponentes en el acto político que ha cerrado la manifestación. Así, el presidente del ANC, Lluís Llach, ha llamado a la desobediencia institucional y civil para poder mantener el modelo de escuela catalana: "El TSJC ha vuelto a hacer política contra Catalunya. No podemos permitir que un tribunal anticatalanista desmonte un consenso parlamentario y social avalado durante décadas. La lengua es el eje vertebrador del país". Ha añadido, también, que el gran aprendizaje del 1 de octubre del 2017 es que la desobediencia civil "es la respuesta". "Podemos hacerlo, porque hemos aprendido de los errores", ha espetado.
Previamente, en su discurso ha proclamado que "siempre estaremos", defendiendo la persistencia del movimiento a pesar de la crisis del independentismo. Entre pausas para descansar la voz - visiblemente afectada-, Llach ha querido exponer los argumentos políticos por los cuales piden la liberación nacional de Catalunya. Entre ellos, ha citado la necesidad de que todo el mundo pueda acceder a una vivienda digna, a unos sueldos competitivos o a un transporte público decente.
También se ha hecho mención a la represión que continúa viviendo parte del independentismo y a la criminalización que algunos han sufrido recientemente, refiriéndose a la no aplicación de la amnistía, que entre otros afecta a Puigdemont o a Junqueras, que sigue inhabilitado. "Tenemos la voluntad de mantener un marco estratégico compartido y construir una respuesta compartida", ha manifestado el líder de la ANC, mostrando una voluntad de unión en un momento en el que las fuerzas políticas soberanistas parecen más lejos que nunca.
Llach ha hecho una demanda explícita a la unidad de los partidos independentistas, petición que ha ido acompañada de cánticos de "unidad" entre los asistentes reunidos en la parte final de la Rambla: "Encontraréis caminos de entendimiento y que, aprovechando la fuerza del independentismo y de la gente que quiere una Catalunya libre, devolváis a las instituciones su papel vertebrador de las aspiraciones nacionales de nuestro pueblo", ha proclamado.
Los discursos han acabado pasadas las 19h y entre problemas de afonía del presidente de la ANC. Bajo el cielo gris, se ha hecho una mención especial a la asistencia de las personas jóvenes y se ha dado por cerrado con el himno nacional de Catalunya, Els Segadors. Así ha acabado una fiesta aguada, marcada nuevamente por la desorientación y el desencanto, que ha marcado el mínimo de asistentes desde 2012 y con la lengua como gran eje de defensa.

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