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Investidura en Catalunya ERC consigue oxígeno para la mesa de diálogo y control de los fondos europeos, y Junts logra áreas estratégicas del Govern

La investidura de Aragonès supondrá para ERC la primera presidencia de la Generalitat desde la República. Los republicanos urgirán al Gobierno a poner en marcha la mesa para la negociación sobre el conflicto político y ven en los indultos un termómetro de la voluntad de Sánchez para dialogar. Junts consigue departamentos clave como Economia, Salut o Afers Socials además de Polítiques Digitals i Territori que ya tenía, pero no el control de los fondos europeos.

17/05/2021.- El coordinador nacional de ERC y candidato a la investidura, Pere Aragonès, y el secretario general de JxCat, Jordi Sanchez (d), durante la comparecencia conjunta.
El coordinador nacional de ERC y candidato a la investidura, Pere Aragonès, y el secretario general de JxCat, Jordi Sanchez (d), durante la comparecencia conjunta. Quique García / EFE

Nadie está eufórico en el mundo independentista catalán pero fluye un cierto suspiro de alivio en la mayoría de los partidos, a excepción de los sectores minoritarios más irredentos. Dicen que una buena negociación es la que no deja a nadie contento. La que han protagonizado ERC y JxCat ha decepcionado –y hastiado– a muchos, pero en este caso cualquier cosa era mejor que volver a las urnas. Ninguno de los dos grandes partidos independentistas veían claro la repetición electoral y finalmente se ha impuesto el vértigo al abismo a que se asomaban a toda velocidad los dos socios del Govern.

El resultado de la máxima tensión alcanzada durante esta semana pasada han sido tres días de absoluto silencio –ni la más mínima filtración mediática– desde el viernes hasta este lunes a primera hora de la mañana cuando se dio a conocer el principio de acuerdo. Una señal inequívoca de que algo gordo se estaba cociendo después del fuerte ruido de los últimos días desde que Aragonès decidió plantarse y amenazó con un Govern en solitario. El coordinador nacional de ERC, Pere Aragonès, y el secretario general de Junts, Jordi Sànchez se conjuraron personalmente para un intensivo negociador que desbloqueara la situación y evitara las elecciones. Y el acuerdo llegó tras unas veinte horas de conversaciones en diversos encuentros físicos en apartadas masías catalanas –gracias a los permisos penitenciarios de que dispone Sànchez–y algunos contactos telemáticos.

Las claves

El acuerdo tiene diversas claves: JxCat vende caro su apoyo a la investidura de Aragonès asumiendo una porción de Govern muy importante, con departamentos clave. Mientras ERC consigue la preciada investidura presidencial que le dará por primera vez el mando de la Generalitat y, con él, el botón de la convocatoria electoral. Y los republicanos también han forzado que Junts acepte el impulso a la mesa de dialogo con el Gobierno español y el control remoto de Aragonès de los fondos europeos para la crisis de la pandemia.

Según explican fuentes de los dos partidos, el acuerdo era vital para los dos dirigentes: "Para Aragonès no conseguir la primera presidencia de la Generalitat desde la República era un fracaso y un descalabro formidable que hubiera causado mucha decepción en las bases", dicen desde ERC. En cambio, Sànchez habría taponado con este acuerdo una fuerte contestación interna de sectores que cuestionaban su capacidad negociadora y que se mostraban molestos con la posibilidad de perder las cuotas de poder. "El acuerdo salva una posible fractura interna" aseguran algunas voces de Junts, especialmente dirigentes del mundo local.

Descontento en ambos partidos

Cierto es que también hay sectores descontentos. En ERC hay quien considera el acuerdo como una concesión excesiva en términos de reparto de poder. Junts consigue departamentos clave y de gran peso como Economia, Salut o Afers Socials además de Polítiques Digitals i Territori que ya tenía. Aunque Aragonès podrá tutelar los importantes y millonarios programas económicos 'Next Generation' contra la crisis. Finalmente, estos planes no dependerán del departamento de Economía que corresponde a Junts y que probablemente asumirá Elsa Artadi. Si no que se gestionarán a través de una comisión interdepartamental con participación de todo el Govern y por tanto con una única persona por encima de las demás que no es otra que el president de la Generalitat.

Por su parte, los sectores más unilateralistas del juntismo ven una claudicación en que se haya aparcado la idea que el Consell per la República dirija la hoja de ruta independentista. El acuerdo plantea que se creará un nuevo espacio de discusión independentista –coordinado con el Consell per la República pero al margen de él– para definir la estrategia conjunta. Participarían ERC, JxCat, la CUP, Òmnium y la ANC. El papel del Consell per la República ha sido el gran escollo de las negociaciones y bandearlo genera reticencias en sectores unilateralistas de Junts. Pero en términos generales en los dos partidos reina una cierta satisfacción por el acuerdo final, o por lo menos por haber evitado las elecciones.

Investidura a final de semana

La otra derivada de la hoja de ruta independentista podría ser la constitución de un Pacte Nacional per l’Autodeterminació que trabaje para presionar en la consecución de algún tipo de consulta o referéndum para Catalunya y en que además del independentismo se querría incorporar a En Comú Podem. Aunque las relaciones entre los dos espacios no pasan por su mejor momento después del acuerdo entre ERC y Junts que desde los comuns se ha visto como "una estafa y un engaño", después que los republicanos abrieron negociaciones con los de Ada Colau.Aunque en política, y menos la catalana, nada es seguro hasta que se materializa, Pere Aragonès será investido con toda probabilidad como el 132º president de la Generalitat antes de finalizar la semana. Junts tiene previsto consultar a sus bases entre este martes por la noche y el miércoles por la mañana.

Hay confianza en JxCat en que las bases ratificarán el acuerdo, pero en cualquier caso el compromiso de la dirección es de investir a Aragonès aunque los asociados tumbaran la propuesta. La presidenta del Parlament, Laura Borràs, iniciará la preceptiva ronda de conversaciones con los grupos parlamentarios, que podría ser exprés e incluso de forma telefónica. Con lo cual la investidura –a una sola sesión por mayoría absoluta– se prevé que sea o este jueves o el viernes. Y Aragonès tomaría posesión del cargo entre el viernes o el sábado en función de cuándo se acabe convocando el pleno. La idea es que a más tardar el lunes el nuevo Consell Executiu haya sido nombrado y los consellers y conselleres tomen posesión del cargo.

Las prioridades del nuevo president de la Generalitat serán la reactivación de la mesa de diálogo con el Gobierno español y la recuperación económica y la conclusión del programa de vacunación en la lucha contra la pandemia, aseguran fuentes próximas a Aragonès. Aunque tanto el futuro president como Sànchez hablan en público de cuatro años de legislatura, fuentes de Esquerra sitúan los dos primeros años como "esenciales para conseguir los objetivos marcados". Por dos motivos apuntan, por la cuestión de confianza a que se tendrá que someter Aragonès a medio mandato según el acuerdo suscrito con la CUP. Y porque este periodo coincidirá con unas elecciones municipales clave para Esquerra que las ganó hace dos años. De revalidar esta victoria podría ser un acicate para los republicanos para convocar elecciones en un periodo corto de tiempo según cual sea en aquel momento la situación política entre los diversos actores independentistas.

Reactivar la mesa de diálogo con el Gobierno español

Por ello, según fuentes de ERC, los republicanos prevén urgir inmediatamente a Pedro Sánchez a reunir la mesa de diálogo y avanzar en "soluciones democráticas para el conflicto". Los posibles indultos a los dirigentes independentistas encarcelados también tendrán un peso importante en este contexto. Aunque en Esquerra no se ven como la solución definitiva, no niegan que la salida de la cárcel de los presos y las presas podría ser un paso de distensión fundamental. Y recuerdan que también beneficiaría a los presos de Junts. En Esquerra consideran que este tema tendría que quedar resuelto antes del verano y que "pondrá a prueba la verdadera voluntad de diálogo de Sánchez".

Esquerra buscará así dos años de tranquilidad para avanzar en el frente del Procés con la negociación con el Gobierno español. Será determinante en este contexto el hecho que el acuerdo establece una coordinación de los partidos independentistas en el Congreso pero que ERC prevé dirigir como partido mayoritario de este espacio en Madrid. Está por ver si las relaciones entre ERC y Junts aguantan esos dos años. Todas las fuentes indican la voluntad de no reiniciar la dura pugna interna del Govern de los últimos tres años. Al menos no inicialmente. Son también dos años imprescindibles para rehacer la maltrecha economía catalana y hacer frente a la dura precariedad social. Lo que sitúa la aprobación de nuevos presupuestos como un eje fundamental para el Govern.

La mayoría independentista y el acuerdo con la CUP tendría que ser un elemento facilitador de las cuentas. Pero en todo caso, desde ERC no se descarta que el PSC pueda tener un papel relevante en estas negociaciones. Salvador Illa ha sido tajante en el rechazo a la investidura de Aragonès pero ha dejado entreabiertas todas las puertas a posibles acuerdos a posteriori. Con un Ciudadanos en caída libre y con ERC como socio fundamental para las necesidades de la Moncloa, las contraprestaciones entre Madrid y Barcelona –donde en el Ayuntamiento de la capital catalana Colau y sus socios del PSC también necesitan a ERC– pueden ser más que fluidas.

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