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La izquierda empieza a montar el puzzle para apartar al PP del poder territorial

Vorágine de contactos y reuniones entre las formaciones progresistas para conformar acuerdos de gestión en varias comunidades autónomas y en los municipios más importantes

 

MADRID.- “No nos podemos permitir que no haya un acuerdo al final de este proceso negociador tras el resultado electoral del pasado día 24. La gente que fue a votar no lo entendería”. Esta frase, pronunciada este lunes por un destacado dirigente de una formación política protagonista del vuelco electoral, resume el espíritu que rodea el arranque de los primeros contactos y negociaciones que se han producido al inicio de esta semana por doquier para establecer acuerdos que conlleven la sustitución del PP en numerosas instituciones autonómicas y municipales.

Pero las buenas intenciones no son suficientes y deberán plasmarse en acuerdos que respondan a las exigencias que unos y otros han estado planteando con mejor o peor fortuna desde que se cocieron los resultados electorales. Podemos y Ciudadanos, las principales formaciones emergentes que se han convertido en decisivas en no pocas instituciones para el resultado final, son quienes más “líneas rojas” han planteado a priori.

Para desenmarañar un proceso que se anuncia complicado este lunes se ha desatado todo un frenesí de contactos bilaterales o a tres bandas para dar con las fórmulas que reflejen el mandato más llamativo de las urnas: el fin del poder del PP, pese a ser la formación más votada globalmente, y la llegada de alternativas de izquierdas a las instituciones que suman mayorías. Al menos en términos de aritmética.

Los más madrugadores en esa dinámica han sido los responsables del PSPV-PSOE, Compromís y Podemos en la Comunitat Valenciana, Ximo Puig, Mònica Oltra y Antonio Montiel, respectivamente. Se han encerrado durante dos horas en unas dependencias de la Universitat de València y han salido hablando de “sintonía” y “avances”. Mañana miércoles se reunirán comisiones de las tres formaciones.

Pese a las reticencias mostradas por la candidata de Compromís a que Ximo Puig sea el candidato a presidir la Generalitat –Oltra ha manifestado que ella también se propone al sumar con Podemos más escaños que el PSPV–, la reunión se ha saldado con un acuerdo que no tiene precedentes en el parlamentarismo valenciano: todos los grupos parlamentarios estarán presentes en la Mesa de les Corts.

Esta comunidad, donde el PP lleva gobernando 20 años –24 en el caso de la ciudad de Valencia–, se ha convertido en el paradigma de la corrupción política y ahora es posible el vuelco en la Generalitat, los ayuntamientos de las tres capitales de provincia y en la diputación de Valencia…, si las negociaciones a tres bandas culminan deforma satisfactoria.

Mónica Oltra besa a Joan Ribó, que podría ser el nuevo alcalde de Valencia. / EFE

El proceso negociador no se puede alargar demasiado. Para los ayuntamientos el plazo esta tasado: deben constituirse el próximo sábado día 13. Si no hay una candidatura que reciba la mayoría absoluta de los regidores electos en una primera votación a continuación se proclama como alcalde o alcaldesa a la persona que encabece la lista más votada.

En el caso de los parlamentos autonómicos la mecánica es distinta. Se constituyen entre el día 11 –las Corts Valencianes– y el final de este mes, según lo que establezca el respectivo estatuto de autonomía. En la primera sesión se debe elegir a los miembros de la Mesa de la cámara, lo cual debería responder ya a un acuerdo previo entre los grupos políticos representados. No es este un asunto menor ante una legislatura en la que no hay mayorías absolutas en ninguna cámara parlamentaria. En el caso de que pasen dos meses – en Navarra son tres – sin una investidura desde la primera votación deben convocarse nuevas elecciones.

Aragón es otro territorio “complejo”, según reconocen las fuentes consultadas tanto en PSOE como en Podemos. Pablo Echenique, barón del partido morado y uno de sus referentes, se propone como aspirante a sustituir a la popular Luisa Fernanda Rudi, algo que también pretende el socialista Javier Lambán. Ambos han mantenido un primer encuentro este lunes con anuncios de más reuniones de sus respectivos equipos a partir de este martes.

Según Sergio Pascual, responsable de organización de Podemos, en Aragón “se da una situación similar a la de la Comunitat Valenciana, donde las fuerzas del cambio sumamos más escaños que los socialistas”, afirma a Público. No obstante, reitera que “las negociaciones son muy serias para nosotros, nos las tomamos muy en serio y se mantendrán hasta el último momento siempre con coherencia y firmeza”.

Esta formación será decisiva en Asturias – “aquí la aritmética da para hablar mucho”, dice Pascual - , Baleares, con una situación muy compleja también, en Castilla-La Mancha y en Extremadura. Fuentes de la dirección del PSOE dan como “seguras” estas dos últimas comunidades para sus respectivos candidatos, Emiliano García-Page y Guillermo Fernández Vara. También se considera socialista a Canarias, donde habrá un gobierno con Coalición Canaria.

En el otro lado de la balanza, el PP no tiene nada amarrado a día de hoy. Sus comunidades más seguras, pese a no tener una mayoría absoluta, dependen de la actitud que adopte finalmente Ciudadanos. Castilla y León, La Rioja y Murcia están pendientes de la decisión que adopte la formación que lidera Albert Rivera.

En Cantabria la solución también pasa a tres bandas, tanto para un lado como para el otro, dado el protagonismo del regionalista Revilla y su PRC.

“La decisión es dejar el criterio a las direcciones regionales del partido”, ha dicho a Público una fuente oficial del PP que pide el anonimato. “Son negociaciones muy complejas que no se van a resolver en dos días”, añade tras recordar que la dirección nacional del partido “prohíbe las coaliciones en contra de formaciones concretas al tiempo que allí donde somos la primera fuerza intentaremos formar gobiernos estables”. Con todo, para hoy se ha convocado una reunión de presidentes y secretarios generales regionales para aunar criterios, según explica la mencionada fuente.

Foto de archivo de la diputada de Geroa Bai, Uxue Barkos, en el Congreso. / EFE

Madrid es un caso especial por la trascendencia que tiene. La lista del PP encabezada por Cristina Cifuentes ha sido la más votada, pero no cuenta con mayoría absoluta… a no ser que se la facilite Ciudadanos, partido que de forma machacona insiste con obligar a los populares a firmar un pacto anticorrupción en un territorio contaminado por los casos Gürtel, Púnica y otros en el entorno del PP. En esta comunidad el candidato socialista, Ángel Gabilondo, no renuncia a poder encabezar un gobierno de coalición. Tanto Cifuentes como Gabilondo han hecho contactos con terceras fuerzas y ambos se verán las caras el jueves.

Desde Ciudadanos se mantiene una calculada ambigüedad, a la par que sigilo mediático, al menos hasta ahora. Todo pasa por su líder, Albert Rivera, y su círculo más estrecho de colaboradores, según se reconoce en su entorno. “Somos conscientes de que caminamos en el filo de la navaja porque cualquier paso que demos se observa minuciosamente y con criterios a la vieja usanza”, asegura una fuente de la organización en Madrid que pide el anonimato.

En los ayuntamientos el conglomerado de alianzas, incluso en aquellos más importantes, es muy diverso y multicolor. Desde el PSOE, por ejemplo, según explica una fuente conocedora de los cálculos que maneja esta organización, “obtendremos más de 170 alcaldías en ciudades de 20.000 habitantes o más. El PP difícilmente llegará al centenar”. En comunidades dan por seguras presidencias socialistas en Extremadura, Asturias, Castilla-La Mancha y Comunitat Valenciana, así como un gobierno de coalición en Canarias. Más complicado, reconocen, está en Aragón y Baleares.

Un caso muy particular lo ofrece Navarra donde los regionalistas de UPN también han perdido la mayoría absoluta y en la que la formación nacionalista Geroa Bai, encabezada por la diputada nacional Uxue Barkos, se ha convertido en la alternativa más votada. Sin embargo, con un panorama político muy fraccionado y la presencia significativa de EH Bildu hace difícil conformar una mayoría estable. Barkos inició las conversaciones con otras fuerzas políticas la semana pasada y ha seguido este lunes sin que haya una solución clara, de momento.

Los casos de los ayuntamientos de Madrid y Barcelona son peculiares al existir coaliciones electorales alternativas en condiciones de gobernar, bien es cierto que en la ciudad condal con un pacto muy complejo que Ada Colau, la candidata más votada, confía en alcanzar. Su homóloga madrileña, Manuela Carmena, tiene el respaldo socialista para ser la próxima alcaldesa de la capital de España.

Foto de archivo de Ada Colau y Manuela Carmena. / AGENCIAS

En Valencia también es posible la alternativa encabezada por
Joan Ribó, cabeza de lista de Compromís, que debe contar con el apoyo socialista que, sin duda, estará condicionado por el que preste la coalición nacionalista a Ximo Puig para presidir la Generalitat. En el mismo “paquete” para Compromís van alcaldías tan importantes como Sagunt, Alzira y Oliva.

Se vea por donde se vea el resultado electoral del pasado 24 de mayo, al que hay que añadir la resolución que queda pendiente en Andalucía – sin gobierno desde las elecciones autonómicas del 22 de marzo pasado -, ofrece un panorama complejo e inédito en la vida política española que, con toda seguridad, ha iniciado un camino que se ratificará muy probablemente en los comicios generales previstos para el próximo mes de noviembre cuando concluya la actual legislatura de mayoría absoluta del PP.