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Juegos Pirineus-Barcelona 2030 La candidatura catalana para los Juegos de invierno tensa la relación entre el Govern y la CUP

El president, Pere Aragonès, ha pedido formalmente al COE iniciar conversaciones para la posible candidatura Pirineus-Barcelona para la cita olímpica del 2030. El proyecto cuenta con el apoyo del Gobierno español y los grandes lobbies económicos y genera rechazo en la formación anticapitalista y en los grupos ecologistas.

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès
El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. Quique Garcia / EFE

La intención del Govern de la Generalitat de presentar la candidatura para que Catalunya acoja los Juegos Olímpicos de invierno del 2030 genera un profundo rechazo en la CUP, el socio parlamentario del ejecutivo integrado por ERC y Junts per Catalunya.

El proyecto, que todavía está en una fase muy inicial y no está nada claro que la candidatura ni tan siquiera llegue a materializarse, cuenta con apoyos importante entre los sectores económicos -patronales y lobbies diversos lo aplauden- y deportivos. La oposición proviene fundamentalmente de la CUP y de los grupos ecologistas y conservacionistas, articulados sobre todo a través de la plataforma SOS Pirineus, que reúne a varias organizaciones.

Lo que sí está decidido es que, en último término, serán los habitantes del Pirineo catalán los encargados de decidir si la candidatura tira o no hacia adelante mediante una consulta, tal como establece el acuerdo de gobierno de ERC y JxCat.

La voluntad de impulsar el proyecto de Juegos de Invierno ha transcendido este jueves por la mañana, después de que Catalunya Ràdio haya avanzado que el president, Pere Aragonès, ha mandado una carta al presidente del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco, en la que la pide formalmente iniciar conversaciones "para la posible presentación" de la candidatura.

El COE es quién tendría que formalizar la candidatura ante el Comité Olímpico Internacional (COI). El pasado 29 de junio, Pedro Sánchez aprovechó su reunión en La Moncloa con Aragonès para confirmar el apoyo del Gobierno a la opción de Pirineus-Barcelona 2030. El objetivo de acoger unos Juegos Olímpicos en Catalunya, 38 años después de los de Barcelona'92, genera un apoyo casi entusiasta en JxCat, mientras que ERC se había mostrado más cautelosa hasta ahora y, sobre todo, en todo momento ha puesto énfasis en que solo podría ser un proyecto "sostenible", tanto ambiental como económicamente.

Según fuentes del Govern citadas por la ACN, tras la carta de Aragonès al COE ahora se empezará a plantear como tiene que ser la candidatura y se iniciará el diálogo con los agentes territoriales, siempre bajo la premisa que de que sea un "proyecto de país sostenible". Para el Departament de Presidència de la Generalitat, en el cuál recaen las competencias en deporte, el proyecto tiene que basarse en tres ejes: cohesión territorial, sostenibilidad y participación ciudadana y buscaría ser un planteamiento "global" para todo el Pirineo, no limitado a los 15 días de la cita olímpica.

Una consulta impulsada por la movilización

Justamente la semana pasada el Parlament aprobó una moción a favor de impulsar una candidatura para el 2030  "de acuerdo con los criterios de sostenibilidad mediambiental máxima y de aprovechamiento de las instalaciones deportivas ya existentes, mediante mecanismos participativos que tengan en cuenta todas las sensibilidades territoriales".

Mientras que JxCat votó afirmativamente, ERC se abstuvo y la CUP votó en contra. La formación anticapitalista considera que los hipotéticos Juegos de invierno son un "macroproyecto basado en la especulación". Para Pau Juvillà, diputado de la CUP en el Parlament, apostar por ellos supone "profundizar en un modelo económico de masificación turístico, especulación y precariedad, así como de destrucción del territorio".

La prometida consulta en el territorio sobre la candidatura, de resulta incierto, no deja de ser un triunfo de la CUP y de las organizaciones ecologistas que hace un par de años empezaron a movilizarse contra un proyecto que por aquel entonces apenas sumaba los apoyos de los grandes lobbies económicos. Como informó Público , en septiembre de 2019 el RACC y el Círculo de Economía impulsaron un acto de apoyo al proyecto olímpico que, según su visión, sería una "gran oportunidad para todo el Pirineo". ¿Cómo? Básicamente a través de la ampliación de infraestructuras ya existentes, como la línea R3 de Renfe o las carreteras C-16 y C-17, que discurren por el Pirineo y las comarcas adyacentes.

Este jueves la patronal Foment del Treball y la Unió de Federacions Esportives de Catalunya (UFEC) han aplaudido la posible candidatura como "una de les prioridades del país" o como un impulso para que el deporte pueda recuperar su "papel estratégico", respectivamente. La campaña de rechazo de 2019, impulsada por organizaciones de la Esquerra Independentista -del que forma parte la CUP- del Pirineo pedía justamente la celebración de un referéndum en las comarcas de montaña afectadas, ante el evidente impacto de un proyecto así.

Las entidades ecologistas implicadas en SOS Pirineus señalaba entonces tres grandes miedos: la posible "especulación urbanística", la apuesta por unas infraestructuras de turismo de nieve en un momento de cambio climático que comportará menos precipitaciones en el futuro y el posible coste económico.

Ese mismo año, el Parlament aprobó una moción de la CUP que pedía la celebración de un referéndum -o consulta- sobre la cuestión en el territorio afectado, algo que plasmó el acuerdo de gobierno que en febrero de este año sellaron ERC y JxCAT.

Dos años después, los argumentos se mantienen, si bien también hay voces en la zona que defienden los posibles Juegos. Por ejemplo, el alcalde de La Seu d'Urgell -la principal ciudad del Pirineo catalán-, Jordi Fàbrega (JxCat), ha asegurado que el acontecimiento y lo que conlleva "son una oportunidad para combatir el despoblamiento e invertir en el territorio", básicamente a través de la mejora de las infraestructuras.

La crisis económica desencadenada por la pandemia y la llegada de los fondos europeos pueden servir de excusa para que los defensores del proyecto ganen adeptos, por el impacto económica que podrían implicar los Juegos. De momento, Gobierno español, Govern y patronal ya reman hacia la misma dirección, con la CUP y las entidades ecologistas rechazando unos Juegos de Invierno que nunca se han celebrado en el Estado español.

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