Junqueras buscará "distancia" con Illa si Feijóo llega a La Moncloa
El líder republicano, que con la amnistía en el bolsillo prevé ser candidato a la Generalitat, está obligado a encontrar un equilibrio entre alejarse gradualmente del Govern y no dejar que el PSC "capitalice" la resistencia ante un ejecutivo PP-Vox.
ERC facilitó los primeros presupuestos de la legislatura catalana y exigirá que Illa cumpla las "obligaciones" firmadas, aunque el adelanto electoral del 29N frustró el pacto principal, un nuevo modelo de financiación que ahora está en vía muerta.

Barcelona-
"Has sido el mejor alcalde que ha tenido Sant Vicenç dels Horts y sabemos que serás el mejor presidente de Catalunya". Con esta frase de Marcel·lina Bosch, candidata de ERC a las elecciones municipales en el pueblo de Oriol Junqueras, empezó de forma oficiosa la carrera del líder republicano a la presidencia de la Generalitat. El contexto de aquel 21 de octubre era de euforia. Un Junqueras emocionado celebraba con su gente -vecinos, amigos y compañeros de partido- la aplicación definitiva de la amnistía concedida el día antes por un Tribunal Supremo que se había hecho de rogar. Y en la plaza de la Vila de Sant Vicenç dels Horts emergió el candidato que llevaba tiempo esperando ser, hasta el punto de hacer un llamamiento al independentismo para construir "mayorías amplísimas" para retomar la "batalla" por la autodeterminación.
Junqueras es consciente de que estas mayorías holgadas del soberanismo no son viables. La aparición de Aliança Catalana distorsiona el escenario, y las relaciones entre ERC y Junts no hacen pensar en una estrategia compartida a medio plazo: en la celebración de la amnistía del líder de ERC no había dirigentes de Junts, como tampoco los hubo republicanos en el regreso de Toni Comín y Lluís Puig. Pero el líder de ERC sí puede marcar perfil propio en un momento en el que se prepara para buscar "distancia" con Salvador Illa si la suma de PP y Vox desaloja a Pedro Sánchez de La Moncloa.
Un vuelco en el Ejecutivo español cambiaría las coordenadas de la legislatura catalana, centrada en arañar pactos con Madrid, y dejaría a Junqueras sin incentivos para seguir siendo el aliado más sólido del PSC. "La legislatura catalana dejaría de tener el sentido inicial que tenía", admite a Públic una fuente parlamentaria de ERC. "¿Que Oriol [Junqueras] buscará distancia con el Govern? Seguro. Ahora bien, hay que estudiar cómo buscar esa distancia", añade esta voz republicana con ascendente en el grupo parlamentario de ERC. En el partido se considera imprescindible "no dejar que Illa capitalice el valor de la Generalitat, y de la defensa de la libertad y la democracia" frente a un Gobierno formado por la derecha y la extrema derecha que sea lesivo para los intereses de Catalunya. "El terreno de juego lo conoceremos cuando Feijóo y Abascal empiecen a actuar", exponen fuentes republicanas para advertir de amenazas añadidas para las competencias catalanas o el modelo de inmersión lingüística en la escuela.
Los acuerdos por la financiación y FLA, derrochados
Hasta ahora, los republicanos han sido un socio estable de los socialistas. Han contribuido a aprobar los primeros presupuestos de Illa -junto a los Comuns- y se han alineado con el bloque de izquierdas en el Congreso en las votaciones relevantes de la legislatura española, como los decretos de vivienda que precipitaron el adelanto electoral del 29N. El interés era mutuo. Illa y Sánchez necesitaban a ERC para construir mayorías, y Junqueras aspiraba a presentarse como partido conseguidor de pactos. En Catalunya y, especialmente, en Madrid, donde pretendía desencallar acuerdos de calado, como el nuevo modelo de financiación la condonación de la deuda del Fons de Liquiditat Autonòmica (FLA) o el traspaso de Rodalies.
La convocatoria de elecciones generales ha frustrado los planes de la cúpula republicana. La tramitación parlamentaria de la nueva financiación pactada con el Ministerio de Hacienda -que proporcionaba a Catalunya casi 4.700 millones de euros más- ha quedado en el arcén después de que se aprobara en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Y el PP ya ha dejado claro que se opone a validar el modelo acordado entre ERC y el PSOE. En el cajón también queda la validación definitiva para liquidar parte de la deuda de la Generalitat con el FLA -más de 17.000 millones, además del ahorro en intereses -, frustrada por la interrupción abrupta de la legislatura.
En ERC y, por extensión, en el Govern preocupa que un relevo en La Moncloa complique la ejecución del traspaso de Rodalies, que debería iniciarse por la línea R1. Fuentes conocedoras del estado de la operación admiten que un gobierno de PP y Vox podría "deshacer cosas", a pesar de la constitución firme de la empresa mixta. Ahora bien, las mismas fuentes ven mecanismos políticos de coerción para que no se dinamite el traspaso. En los últimos días, Alberto Núñez Feijóo ha puesto en duda que a Catalunya le convenga asumir la gestión completa de Rodalies. En una entrevista el domingo en La Vanguardia, el líder de los populares se preguntaba si a la Generalitat le interesaba hacerse cargo de un servicio deficitario económicamente.
ERC y las "obligaciones" de Illa
Con los pactos negociados en Madrid estancados o en fase de espera y un hipotético cambio político en España, Junqueras sumará condicionantes para virar la estrategia. Está obligado a encontrar el equilibrio entre alejarse gradualmente de Illa en el nuevo ciclo electoral, mantener el perfil de partido de "estabilidad" afianzado por ERC en los últimos años y discutir en el PSC el rol de resistencia ante un ejecutivo estatal de PP y Vox. "Esto se tendrá que gestionar", admite otra fuente parlamentaria de los republicanos, que recuerda que el Govern tiene "obligaciones" tras la aprobación de los presupuestos catalanes, en vivienda, inversiones en barrios, lengua o infraestructuras. Una de las medidas estrella de la negociación fue la línea de tren orbital para enlazar la segunda corona metropolitana de Barcelona, necesitada de financiación. "Que empiecen a pensar a quién quieren servir, si a Catalunya o a otros", añaden voces republicanas sobre la nueva situación que se vislumbra y los deberes de Illa.
La vía pactista desplegada por ERC ha permitido al partido resistir con solvencia en las encuestas, pese al peso demoscópico creciente de Aliança Catalana, que castiga más a Junts. Junqueras, con la amnistía en el bolsillo, pilota el rumbo de ERC en el inicio del nuevo ciclo electoral, que tiene un horizonte final, las elecciones al Parlament de 2028, un duelo directo con Illa.


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