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Emergencia por el coronavirus Los líderes de la UE no logran ningún avance sobre el plan anticrisis tras una breve cumbre

La reunión ha concluido sin ningún avance y sin concretar una fecha para la próxima cita, que se espera que sea presencial. Sin embargo, sí han acordado la importancia de establecer un programa de ayudas y activarlo lo antes posible.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, participa por videoconferencia  en la reunión del Consejo Europeo sobre el fondo de recuperación de la UE. EFE/Moncloa / J. M. Cuadrado
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, participa por videoconferencia en la reunión del Consejo Europeo sobre el fondo de recuperación de la UE. EFE/Moncloa / J. M. Cuadrado

Tal y como estaba previsto, los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea han fracasado en su intento de acercar posturas sobre el plan anticrisis. Tras una reunión de cuatro horas, una de las citas más breves de la historia europea, los líderes han dado por concluida la cumbre. Esta cita tenía como objetivo tomar la temperatura de cada Estado miembro en relación con el presupuesto y el fondo de recuperación que ha puesto encima de la mesa la Comisión Europea para aliviar los estragos en las economías por la pandemia de la covid-19.

Se trataba de una primera toma de contacto para discutir sobre el mayor estímulo fiscal propuesto por Bruselas hasta la fecha, formado por un presupuesto para los próximos siete años de 1,1 billones de euros y un plan anticrisis para los próximos cuatro años de 750.000 millones de euros.

La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha advertido a los líderes de la UE de que el impacto de la pandemia sobre el mercado laboral no ha llegado a su peor punto y ha instado a los Estados miembros a aprobar rápido el plan de recuperación.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ha señalado que "estamos trabajando en la dirección correcta", aunque ha insistido en que "no infravaloramos las dificultades y debemos seguir negociando". Michel ha reconocido que ahora toca arremangarse y trabajar duro para acercar posturas, ya que prácticamente todos los frentes están abiertos.

La propuesta de la Comisión Europea, que plantea la creación de un fondo de recuperación dotado con 750.000 millones de euros, ha sido aceptada por los líderes como base de la negociación. Además, los líderes comparten el deseo unánime de sacar adelante una "respuesta ambiciosa que combine solidaridad, inversión y reformas", según la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen. Sin embargo, la reunión de este viernes ha puesto de manifiesto que las discrepancias siguen siendo muy significativas.

Aunque todavía no hay una fecha oficial para el próximo encuentro, el presidente del Consejo ha insistido en que será a mediados de julio y, previsiblemente, presencial. Así, ha añadido que espera poder presentar a los líderes una nueva propuesta para acortar distancias antes de la cita.

La presidenta de la Comisión también se ha mostrado esperanzada y ha avanzado que "haremos todo lo que esté en nuestro poder para alcanzar un acuerdo antes de verano" (en referencia a la pausa estival que se toman las instituciones en agosto).

A pesar de la voluntad de las delegaciones por alcanzar un acuerdo en la mayor brevedad posible, los Gobiernos son conscientes de las diferencias actuales, desde el tamaño del presupuesto y del fondo hasta la condicionalidad, pasando por el reparto entre préstamos y ayudas o los criterios en los que se ha basado Bruselas para proponer la distribución de los fondos.

Principales obstáculos para un acuerdo

Cuando todavía el coronavirus no había aparecido en la escena europea, la mayoría de líderes del bloque comunitario ya insistían en la importancia de dotar a Europa con un presupuesto generoso para sacar adelante las políticas que había marcado el Ejecutivo comunitario. Sin embargo, en la cumbre que tuvo lugar en febrero ya se preveían unas negociaciones complicadas, en vista de que no todos los Estados miembros estaban dispuestos a financiarlo.

Como punto de partida, los llamados frugales -Países Bajos, Dinamarca, Austria y Suecia-, siguen defendiendo que el tamaño del presupuesto que plantea la Comisión es demasiado elevado. Insisten en que el presupuesto no debe de superar el 1% de la renta nacional bruta.

Además, los halcones del euro tienen una guerra abierta contra los fondos agrícolas y de cohesión, políticas que tachan de "antiguas" y que implican una partida clave del presupuesto de la UE para países como España. En esta línea, insisten en la importancia de invertir en otras partidas como una nueva estrategia industrial, la transición ecológica y digital.

Los nórdicos no la emisión conjunta de deuda

A pesar de que todos los países parecen entender la necesidad del fondo de recuperación, los nórdicos no aprueban que Bruselas lo haga a través de la emisión conjunta de deuda. Admiten la relevancia de este plan anticrisis para salvar el mercado único, pero no están dispuestos a dar luz verde a que la UE conceda 500.000 de los 750.000 millones de euros del plan a través de subsidios a fondo perdido.

Los criterios de reparto de los fondos, a disputa

Otro foco de disputa está en los criterios de reparto de los fondos. Los prestamistas están intentando poner en cuestión las cifras utilizadas por Bruselas, que son estadísticas de desempleo entre 2015 y 2019. Los frugales insisten en utilizar datos ligados exclusivamente a la pandemia.

Los países del sur concentrarían más del 50% de las ayudas del fondo. España e Italia serían los principales beneficiarios, al ser dos de los países más golpeamos por la covid-19. Madrid podría acceder al 20% del plan, con 140.446 millones de euros, de los cuales 77.324 serían a través de transferencias directas y el resto con préstamos. Roma, por su parte, percibiría 172.745 millones: 81.807 de subsidios y el resto a través de préstamos.

Ursula Von der Leyen y Charles Michel charlan tras la cumbre. (EFE)

Por otro lado, se encuentra el tema de la condicionalidad. Según la propuesta de la Comisión, los países podrán presentar su plan de recuperación hasta el 30 de abril de 2021, apoyado en las recomendaciones del Semestre Europeo y con la transición ecológica y digital como objetivo central.

Los frugales insisten en que el acceso al plan anticrisis sea a través de préstamos y no transferencias directas y se haga con una condicionalidad estricta. Sin embargo, España defiende que la única condicionalidad debe de ser que los fondos se usen para las actividades que se financian, como ocurre con programas comunitarios como la Política Agraria o de Cohesión.

Sánchez no atiende a los corresponsales comunitarios

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no ha querido comparecer ante la prensa, como es habitual tras cualquier cumbre europea. A pesar de la insistencia de los corresponsales comunitarios, Moncloa ha limitado a una escueta nota de prensa su labor de comunicación.

Desde la corresponsalía española se ha trasladado una queja formal a la Secretaría de Estado de Comunicación para denunciar esta práctica que empieza a ser habitual desde que arrancó la pandemia en el país. Algunos medios internacionales, como Politico, se han hecho eco de la denuncia. 

Sánchez: "Cuanto más tiempo perdamos, más profunda será la recesión"

 Según el comunicado de Moncloa, el jefe del Ejecutivo ha insistido en la importancia de cerrar este acuerdo lo antes posible para que esté en vigor el 1 de enero de 2021. "Cuanto más tiempo perdamos, más profunda será la recesión", ha añadido. Así, ha señalado que es una "oportunidad para transformar y reformar las economías europeas, acelerar su digitalización y reforzar la economía verde". "Lo que está en juego es el futuro del proyecto europeo. Sin acuerdo todos perdemos", ha rematado.

Consciente de que el tiempo no sopla a favor de Europa, el presidente del Consejo reflexionará y propondrá en los próximos días una Negobox. Este palabro significa en jerga comunitaria una caja o paquete de negociación, con la que los líderes puedan trabajar de cara a la próxima reunión. Esta cita se espera que sea a mediados de julio en Bruselas, y que los jefes de Estado y de Gobierno puedan verse las caras y "hacer pasillo", esas reuniones bilaterales que tan bien funcionan para acercar posturas.

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