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Marea vasca Así se prepara la huelga por las pensiones que rechazan CCOO, UGT y CGT

Los pensionistas vascos buscan que la jornada de protesta del jueves 30 de enero “trascienda el mundo laboral y se extienda a todas las capas de la población”.

Jubilados y pensionistas durante la última concentración realizada en Bilbao para reivindicar unas pensiones públicas dignas. EFE/LUIS TEJIDO

El pasado siempre vuelve. Algunas décadas después de haber protagonizado las grandes movilizaciones obreras en la Bizkaia industrial, miles de antiguos trabajadores vascos –ahora convertidos en pensionistas– se preparan ahora para tomar parte en una jornada de protestas que les llevará, nuevamente, a las calles: en unos diez días habrá huelga general en el País Vasco y Navarra por “pensiones, salarios y vida digna”. 

“Estamos recibiendo adhesiones, apoyo y solidaridad de multitud de gente de otros puntos del Estado, así como de distintas plataformas de pensionistas”. Quien así habla es Jon Fano, ex trabajador de la General Eléctrica y actual portavoz de la marea pensionista de Bizkaia. “Es una movilización de trabajadoras y trabajadores en activo, colectivos de mujeres, estudiantes, pequeños comerciantes, baserritarras (campesinos) y arrantzales (pescadores) junto al movimiento pensionista”, remarca.

La fecha está cada vez más cerca. Será el jueves 30 cuando los sindicatos ELA, LAB, ESK, STEILAS, Hiru, Etxalde, EHNE y CNT movilizarán a su militancia. CCOO y UGT se han posicionado en contra de la huelga –alegan que perjudica a la unidad del movimiento de pensionistas–, mientras que CGT ha anunciado en los últimos días que retira su apoyo al considerar que se trata de “la típica huelga partidaria, política, de unos ‘agentes’ como son ELA y LAB, componentes del movimiento nacionalista”. También ha habido pensionistas que se han manifestado públicamente en contra de esta movilización.

Más allá de esas críticas, los convocantes siguen trabajando estos días para tratar de convertir el jueves 30 en una jornada marcada por la movilización. Si bien ya no tienen en sus manos la posibilidad de hacer huelga en sus centros de trabajo, jubilados y pensionistas serán igualmente los motores de la protesta: no en vano, Euskadi es el territorio donde más fuerza ha cogido esta marea por unas pensiones dignas.

De ahí, precisamente, el carácter atípico de la jornada. “Esta movilización y huelga no está contemplada solo como una huelga laboral. Trasciende el mundo laboral para extenderse a todas las capas de la población en situación delicada o difícil. Al mismo tiempo, es una huelga de carácter transversal: va desde el mundo de trabajadores en activo hasta personas que no forman parte del mercado laboral”, apunta Fano.

Barrios y pueblos

Andrea Uña es otra de las militantes del Movimiento de Pensionistas de Bizkaia (MPB) que estos días participa en la organización del 30-E. “Llevamos trabajando desde antes del verano. Nos hemos estado reuniendo con todos los agentes sociales para plantearles precisamente la necesidad de una movilización general que permita dar un impulso cualitativo y cuantitativo a nuestra lucha”, afirma a la salida de una de las tantas asambleas que tienen lugar en estas fechas.

Precisamente, cada semana hay reuniones de los distintos grupos de trabajo que se han creado para organizar la huelga. “Nos hemos dividido por barrios y pueblos. Estamos trabajando en la divulgación, pegada de carteles, concentraciones, ruedas de prensa… Se trata de un trabajo en conjunto maravilloso”, afirma Uña.

En esas reuniones participan desde pensionistas hasta militantes de movimientos sociales, jóvenes en precario, integrantes de colectivos feministas… “Aquí hay una ventana para hablar de todo lo que nos preocupa a nivel de los recortes sociales. No en vano, nuestro lema es ‘pensiones, salarios y vida digna’, y ahí englobamos la precariedad, la situación de las mujeres, de la tercera edad y de las pensiones”, subraya.

Llamamiento fuera de Euskadi

Los contactos, al igual que las reivindicaciones, superan las fronteras. Hace algunas semanas, el movimiento vasco de pensionistas difundió una “carta abierta a los pueblos del Estado” para tratar de recabar adhesiones de cara a la huelga general en Euskadi y Navarra. “Lunes tras lunes, 13.000 personas pensionistas ocupamos las plazas de un centenar de pueblos en Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa y hemos realizado una docena de manifestaciones multitudinarias pero todavía no hemos alcanzado nuestros objetivos mínimos”, apuntan en la misiva.

Tras desgranar las reivindicaciones básicas de este colectivo, reivindican que “pensiones, salarios y fiscalidad son las herramientas más idóneas para un reparto más equitativo de la riqueza. “Es socialmente inaceptable y antidemocrático –subraya– que las instituciones del Estado permitan que unos pocos se enriquezcan cada vez más a costa de las necesidades de la mayoría y hagan negocio a través de las políticas públicas”.

Frente a esa situación, la marea vasca plantea que “cada pueblo desde sus propias decisiones y autonomía participe, de la manera que considere oportuna, en la movilización general del día 30 de enero”. “En el futuro también sería conveniente coordinar y compartir entre todos y todas nuevas movilizaciones”, agregaron.

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