María Guardiola, abierta a ceder Agricultura a Vox para lograr un pacto de Gobierno en Extremadura
Fuentes del PP en la negociación aseguran a 'Público' que la Consejería de Agricultura no sería un escollo para alcanzar un acuerdo después de que Vox la haya reclamado públicamente.

Madrid--Actualizado a
Extremadura negocia en silencio para volver a tener a la extrema derecha en el Gobierno autonómico. María Guardiola, presidenta que en 2023 se negaba a un pacto con la formación de Santiago Abascal, se ofrece ahora abiertamente a pactos con el partido ultra. El 10 de febrero terminan los plazos para proponer candidato a la investidura y aún no hay (al menos eso dicen) un acuerdo entre PP y Vox, las dos fuerzas que negocian. Un pacto entre las derechas parece la única posibilidad para echar a andar la legislatura, puesto que los populares y el PSOE tienen las relaciones rotas.
Ya van tres encuentros entre el PP extremeño y Vox durante las negociaciones para una investidura de Guardiola, pero la extrema derecha insiste ahora en decir que las relaciones están "atrancadas". "Con Guardiola es difícil", dicen fuentes de Vox sobre la negociación. Además, Óscar Fernández, candidato y líder de la extrema derecha en Extremadura, de forma más directa publicaba un post donde daba a entender que la relación es imposible. "Lamentablemente, no solo no hay avances en la negociación, sino que los intentos del PP de seguir engañando a los extremeños y echar las culpas de sus errores de cálculo a otros, aún nos hacen desconfiar todavía más", aseguraba a través de las redes sociales. Sin embargo, cuando se pregunta si las opciones son o gobierno de coalición o elecciones, en Vox rebajan el dramatismo: "Nos conformamos con que se cambien las políticas", aseguran fuentes del partido.
Pero en el PP desmienten el mensaje rupturista de Vox. Fuentes de la negociación por parte de los populares aseguran que las conversaciones no están rotas, que avanzan y que todos tienen claro lo que quiere cada uno. "Tiene que haber correspondencia con lo que han dicho las urnas", aseguran a Público. Los negociadores del PP dan a entender que las pretensiones de Vox son desproporcionadas respecto al porcentaje que logró en las elecciones del pasado 21 de diciembre. El PP dice estar abierto a pactar con Vox y reeditar un Gobierno de coalición, pero acorde al resultado electoral. Los de Abascal crecieron y alcanzaron el 16,9% de los votos, pero el PP obtuvo más del doble, un 43,11%, y eso, consideran en el equipo de Guardiola, tiene que poner un límite a las ambiciones de Vox.
El PP intenta poner límites a Vox
Recientemente, José Antonio Fuster, portavoz nacional de Vox, denunciaba que su partido había pedido durante las negociaciones consejerías con presupuestos jugosos, entre las que se encuentra la de Agricultura, pero que el PP no ha cedido a esa petición. Fuentes negociadoras del PP desmienten rotundamente a Fuster y, aunque no quieren comentar qué consejerías son negociables y cuáles no, advierten de que "es falso que el escollo sea Agricultura". "No es cierto que no queramos soltar Agricultura, que no se infravalore hacer políticas con la autonomía que da una consejería", explican a este periódico.
"Se les han ofrecido puestos en la Asamblea, puestos de gobierno y políticas concretas", aseguran fuentes del PP de la negociación. Este mismo martes, Abel Bautista, secretario general del PP extremeño, denunciaba que las peticiones son "desproporcionadas". Sin embargo, entre supuestos malentendidos, las cosas avanzan. La Mesa de la Asamblea se configuró y aunque las conversaciones no fueron prósperas, los de Guardiola cedieron sus votos para que Vox tuviera representación en la Mesa, una jugada que pretendía ser una concesión que rebajara la tensión.
En privado, en Vox sostienen que el PP realmente no está interesado en coalicionar. "Hay falta de voluntad por su parte", aseguran fuentes de la negociación cercanas a Santiago Abascal. Pasadas las elecciones de Aragón, que se celebrarán el próximo domingo 8 de febrero, habrá nuevas noticias sobre Extremadura. En la semana previa a los comicios, las derechas prefieren bajar el tono para que las negociaciones no condicionen de algún modo los resultados, que por ahora apuntan a ser muy similares a los que se dieron en Extremadura hace apenas un mes.
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