Los servicios secretos ya temían un "ataque a los centros del poder por núcleos armados" trece días antes del golpe del 23-F
Un informe sobre "la amenaza interior" revela que Defensa barajaba la hipótesis de una reacción armada del Ejército dos semanas antes del golpe de Tejero.

Madrid--Actualizado a
Trece días antes del golpe de Estado del 23-F, el Centro Superior de Información de la Defensa (CESID) temía un "ataque a los centros del poder por núcleos armados apoyados por sectores radicales", como le transmitió en el Informe semestral sobre la amenaza interior el director accidental de los servicios secretos españoles, Narciso Carreras Matas, a la Junta de Jefes de Estado Mayor (PREJUJEM), presidida por Ignacio Alfaro Arregui.
Esta información figura en uno de los documentos desclasificados por el Gobierno relativos al 23-F, firmado por Narciso Carreras el 9 de marzo de 1981 pero elaborado el 10 de febrero, apenas dos semanas antes del asalto al Congreso del teniente coronel Antonio Tejero. Entonces, el CESID planteaba otras de las hipótesis involucionistas "más probables", además del ataque a los centros del poder, como sucedería días después en el Parlamento.
La segunda sería la "presión institucional de las FAS [Fuerzas Armadas] sobre los poderes públicos con posterior ruptura constitucional" y la tercera, la "acción de una unidad o grupo reducido con apoyo o aquiescencia pasiva de sectores significativos".
Las dos primeras acciones podrían llevarse a cabo, según el informe (pdf) del CESID, ante un atentado terrorista "muy espectacular" o "traumático", aunque en el segundo caso bastarían "acontecimientos o decisiones relacionadas con el separatismo". La tercera posibilidad pasaría por unos "desórdenes públicos, amenaza revolucionaria y acción terrorista bipolar generalizada" que seguirían a "un período de grave deterioro de la economía".
La hipótesis de un golpe antes del 23-F
En el caso de un grave atentado terrorista contra las Fuerzas Armadas o las Fuerzas de Seguridad del Estado (FSE), el CESID plantea que un "núcleo de profesionales" de ambas instituciones, "previamente conjuntados en una organización clandestina radical, instigados y apoyados por un núcleo de intereses y personalidades político-económicas muy radicales", tratarían de conquistar por sorpresa los centros de poder y comunicación. Si el intento fuese exitoso y "seguido de un movimiento espontáneo de solidaridad y pasividad en el resto de las FAS y FSE", su salida política sería "muy radical" y provocaría "graves tensiones sociales".
En cuanto a la presión o amenaza del Ejército sobre el poder político, si no lo lograse, el informe aventura que "llevaría a una crisis profunda y su salida más probable sería una nueva Constitución de tipo presidencialista con ausencia de la Corona, tras un breve período de retención del Poder por las FAS".
Finalmente, la tercera hipótesis, "a mayor plazo", implicaría que el Ejército, ante las "secuelas" provocadas por una crisis económica, tomaría "el poder por la fuerza contando con apoyo social necesario" y permanecería en él por un período de dos a cinco años, "al menos".
Terrorismo y golpe de Estado
El Informe semestral sobre la amenaza interior advierte de que, dado que el sistema español está en período de consolidación, ofrece "una especial vulnerabilidad, susceptible de ser explotada". Los "factores serios de inestabilidad" (terrorismo, "interpretación abusiva" de los estatutos autonómicos y problemas derivados de una crisis económica) y las reacciones que provocarían llevan al CESID a determinar que existe una "latente" amenaza interior.
"Deben considerarse las hipótesis de acciones involutivas, bien por medio de maniobras políticas extraconstitucionales con respaldo militar o por acciones armadas de entidad limitada", concluyen los servicios secretos españoles, que consideran que "todo proyecto involutivo lleva aparejada la necesidad de una acción psicológica coordinada".
Por ello, entienden que "pueden incluirse como medio eficaz de acción psicológica los intentos detectados de preparación de grupos terroristas con la finalidad específica de multiplicar la tensión social para generar apoyo popular a la necesidad de una solución militar al problema".
En ese sentido, el CESID no descarta una "fundada sospecha" de las acciones del Batallón Vasco Español, de "manifestaciones callejeras de gran violencia", de "algunos artículos de prensa" y de "presiones para situar a determinadas personas en ciertos puestos clave".
"La creación de un elemento de fuerza capaz de conquistar el Poder es la preocupación esencial de todo proyecto involutivo. Así se han detectado diversas gestiones dirigidas a crear diferentes modos de compromiso clandestino organizado por profesionales de las FAS y de las FSE con esta finalidad", complementados con el intento de "creación de grupos paramilitares de civiles armados apoyándose en antiguos somatenes, guardas jurados, etc., o en la adquisición de armas para otras agrupaciones políticas o culturales ya existentes".

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