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Aniversario 1-O Los Mossos cargan contra los manifestantes para despejar la entrada del Parlament

Los concentrados intentaron acceder a la cámara catalana. También hubo cargas frente a la Jefatura Superior de la Policía.

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Un furgón de los Mossos d'Esquadra pasa junto al fuego durante los altercados al finalizar la movilización convocada por la ANC y otras entidades soberanistas. - EFE

El aniversario del 1-O ha concluido con disturbios. Los Mossos d'Esquadra han cargado para dispersar a los cientos de personas que se habían concentrado tanto ante el Parlament como frente a la Jefatura Superior de la Policía Nacional en Barcelona. Utilizando material antidisturbios, los Mossos han logrado dispersar a los concentrados que llegaron a saltarse el cordón policial y llegar a las puertas de la sede de la cámara catalana.

Agentes y manifestantes mantuvieron un largo forcejeo. Los Mossos avisaron  varias veces de que cargarían de forma inminente si los concentrados no se disolvían y seguían lanzando objetos y pintura contra las sedes de la Jefatura y del Parlament y contra los propios policías que la custodiaban. Entre abucheos al president Quim Torra, los manifestantes derribaron algunas vallas y las lanzaron contra los agentes. Incluso se enfrentaron a los voluntarios de la ANC y de otras entidades organizadoras de la movilización, que trataban de aplacar los ánimos.

Pasadas las 21.00 horas, los Mossos cargaron contra un grupo de manifestantes que se había desviado y, en lugar de dirigirse al Parlament, se había concentrado frente a la Jefatura Superior de la Policía Nacional, en la Via Laietana. Después de las 22.00 horas, los agentes antidisturbios también cargaron contra los manifestantes concentrados a las puertas del Parlament, al que no han podido acceder porque la entrada estaba bloqueada.

Los últimos activistas se dispersaron por el centro de Barcelona sobre las 23.15 horas tras quemar contenedores en la ronda Sant Pere ─entre el Arc de Triomf y la plaza Urquinaona─, al alejarse del recinto del Parlament. También sobre la misma hora quedó totalmente despejada la Via Laietana

Los Comités de Defensa de la República (CDR), a los que Torra ha animado a seguir "apretando", acapararon el protagonismo en el primer aniversario del 1-O, con acciones de protesta y de presión al Govern y momentos de tensión con los Mossos. La jornada reivindicativa venía precedida por la polémica por las cargas del pasado sábado en Barcelona contra manifestantes soberanistas, por las que la CUP y los CDR habían pedido la dimisión del conseller de Interior, Miquel Buch.

Las protestas arrancaron muy pronto, a las 7.00 horas, con "acciones sorpresa" convocadas por los CDR en diversos puntos de Barcelona, provocando cortes en la Ronda de Sant Pere, la Gran Via, la avenida Diagonal, la calle Aragó y la Via Laietana. Además, decenas de activistas bloquearon la entrada a los servicios centrales de las torres de CaixaBank, en la Diagonal, se concentraron frente al edificio del Banco de España con una pancarta con el lema "Soberanía económica. Fuera el Banco de España" y también ante la sede de la patronal Fomento del Trabajo.

Simultáneamente, miembros de los CDR cortaron las vías de la estación del AVE en Girona y provocaron cortes de carreteras y retenciones de tráfico en diferentes puntos de la red viaria, como en la A-2, entre Sant Andreu de la Barca y Sant Vicenç dels Horts (Barcelona), o en la AP-7, a la altura de Hospitalet de l'Infant (Tarragona), donde lavantaron barreras de peajes. Asimismo, miembros de los CDR retiraron la bandera española que ondeaba en la fachada de la delegación del gobierno de la Generalitat en Girona y han colgado en su lugar una 'estelada'.

A las 12.00 horas, en el centro de Barcelona, se inició una manifestación estudiantil convocada por Universitats per la República, a la que acudieron unas 13.000 personas según la Guardia Urbana, mientras unos 600 activistas de los CDR, paralelamente, marchaban por otros puntos de la ciudad, hasta llegar a la sede de la Bolsa, donde algunos de ellos se encadenaron.

Por la tarde, unas 180.000 personas, según la Guardia Urbana, participaron en la manifestación convocada en Barcelona por la ANC y otras entidades soberanistas para reivindicar el cumplimiento del "mandato" del 1-O, un año después del referéndum unilateral. La movilización terminó sobre las 20.30 horas ante el Parlament con abucheos al president Torra y escenas de tensión, con el intento fallido de ocupar el Parlament.

A primera hora de la mañana, mientras los CDR ya estaban desplegando sus acciones, Torra participó en un acto de conmemoración del 1-O en Sant Julià de Ramis (Girona), donde se dirigió a los activistas allí presentes para lanzarles un guiño: "Apretáis, y hacéis bien apretando". El ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, dio una "importancia relativa" a las declaraciones de Torra, ya que, según dijo, al Gobierno le "importan las acciones más allá de los discursos".

El líder del PP, Pablo Casado, denunció que Torra ha cruzado "otra línea roja" diciendo que "tienen que seguir apretando" e "incitando a la confrontación" con la "kale borroka" de los CDR que, a su juicio, se asemejan a los comités de defensa de la revolución en Cuba. La líder de Ciudadanos en Catalunya, Inés Arrimadas, consideró "indigno" en un país democrático que el presidente de la Generalitat ejerza de "cabecilla" de los CDR, al "animarlos a seguir con sus actos violentos" y sus "intimidaciones".

El secretario de Organización del PSC, Salvador Illa, instó a Torra a que "aclare si está con los Mossos d'Esquadra o con los CDR" y si "está con el orden o está para azuzar el conflicto en Catalunya". Por su parte, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, exigió al Estado la garantía de que "hechos de represión brutales" como los que dejaron casi 300 heridos el 1-O de 2017 en Barcelona "no volverán a repetirse jamás" y "no quedarán impunes".