El nuevo tablero de la derecha tras la irrupción de Aliança deja al PP desubicado en Catalunya
El PP culpa al presidente del Gobierno del auge de la formación de Silvia Orriols y Vox marca distancias por su marcado independentismo aunque comparte agenda y política migratoria.

Madrid--Actualizado a
La sorprendente irrupción de Aliança Catalana en el último Baròmetre del CEO –el equivalente catalán al CIS– ha descolocado a PP y Vox, incapaces de disimular su shock al comprobar que la extrema derecha independentista se colocaría en unas elecciones como tercera fuerza, solo por detrás del PSC y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Las derechas se amontonan en un mismo espacio electoral y actualmente hay cuatro formaciones con representación parlamentaria, todas por encima de la CUP o los Comuns.
La realidad es que Aliança Catalana arrebata un nutrido porcentaje de votantes a Junts, pero PP y Vox también se ven mermados por su auge aunque evitan hacer valoraciones sobre ello. Ninguna de las formaciones aclara si pactaría en el futuro con la extrema derecha catalana, y mientras el PP culpa a Sánchez de la irrupción de esta formación, Vox mantiene que la identidad nacional es una brecha entre ambos, a pesar de que ya se han dado pactos entre ambos en el parlament catalán.
Desde el Partido Popular se opta por responsabilizar a Pedro Sánchez y se asegura que la extrema derecha crece porque el Ejecutivo no reconoce una relación entre delincuencia y migración, una afirmación que no se sostiene con datos: "Cuando hay un problema real y el Gobierno te dice que es mentira o que eres un racista por decir que tienes problema, la gente acaba votando a partidos como Aliança", aseguraba este martes Ester Muñoz, portavoz del PP en el Congreso de los Diputados. Los populares intentan culpar de todo al PSOE. "El problema de Illa y Sánchez es que están construyendo esas mayorías porque niegan la realidad de mucha gente que se siente insegura y cuando van al PSOE es que eres un racista por decirlo. Negar los problemas y mirar para otro lado tiene consecuencias", sostenía.
La crisis del PP
Xavier Calafat, politólogo de la Universitat de València ligado a la política catalana, augura complicaciones electorales para el PP, tanto a medio como a largo plazo: "El PP está en un proceso de sustitución a nivel demográfico. Sus votantes envejecen y Aliança y Vox han copado sus espacios. El PP en este barómetro envía un 10% de su electorado a Vox y un 5% a Aliança. Tienen cierta fortaleza entre mayores de 65 años, pero esto no durará. Y cuando esa base electoral no esté, no veo al PP con capacidad de mantenerse en Catalunya", sostiene el experto en una conversación con Público.
La gran pregunta es qué puede ofrecer el PP al votante conservador catalán. Calafat identifica un camino que la formación actualmente liderada por Alejandro Fernández no estaría dispuesta a recorrer. "Hay un espacio democristiano que el PP podría ocupar, aunque no está en estas, podría ir hacia allí si Junts mantiene su competición con Aliança", apunta. Los intentos del PP por parecerse a Vox en su discurso migratorio acabarían, tal y como refleja este barómetro, en un sorpasso electoral.
Vox, en cambio, sí constata diferencias sustanciales con Aliança Catalana y se aleja de posibles pactos. Los de Abascal pasarían de los actuales 11 escaños a 13-14, así que la irrupción de los de Orriols frenaría su crecimiento: "Vox es un proyecto propio, con una propuesta de nación que creemos que es la mejor para los españoles y la unidad nacional es indiscutible y a partir de ahí no hay nada más que aclarar", sostenía Pepa Millán, portavoz de la formación en el Congreso. La extrema derecha española rehúye, por ahora, a la extrema derecha catalana. Entre los votantes de la formación de Silvia Orriols, el 9% de los sufragios llegan desde Vox, según el Baròmetre del CEO.
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