Seis claves de la encuesta que ha sacudido la política catalana con Aliança igualando a Junts
Analizamos a fondo el barómetro del Centre d'Estudis d'Opinió que ha disparado las expectativas electorales del partido de Sílvia Orriols, que tiene un electorado cada vez más similar al de Vox y menos independentista que el de la CUP, Junts o ERC.

Barcelona--Actualizado a
La tercera oleada del Baròmetre d'Opinió Política que ha presentado este lunes el Centre d'Estudis d'Opinió (CEO) -organismo público catalán equivalente al CIS- ha sacudido la política catalana, especialmente por el trasvase de votos que muestra entre los partidos de derechas, con un fuerte crecimiento de las opciones más extremas como Aliança y, en menor medida, Vox.

Lo hacen sobre todo captando votos de Junts y PP, respectivamente, si bien el partido de Sílvia Orriols hace brecha además entre electores de otras formaciones, como Vox, PP y también ERC. Y esto es lo que explica que se dispare en proyección de escaños hasta situarse en 19 o 20 diputados, disputándose la tercera posición con Junts y a poca distancia de una Esquerra que es segunda y se recupera ligeramente. Entre las formaciones de izquierdas, en cambio, el escenario es bastante más estable y tampoco hay grandes cambios en lo que se refiere a la independencia de Catalunya, con un 39% de encuestados que son partidarios de ella y un 53% contrarios, niveles similares a los de los dos últimos años. Desgranamos las claves de la encuesta, más allá del gran titular.
Hegemonía del PSC, con cierto desgaste
Si hoy se celebraran elecciones, tanto al Parlament como al Congreso, el PSC se mantendría como el partido hegemónico de Catalunya, puesto que se impondría con claridad en ambos comicios. Ahora bien, sufriría cierto desgaste, básicamente en los comicios catalanes. Según el Baròmetre, se movería en una franja de entre 38 y 40 diputados, por debajo de los 42 actuales, y perdería un par de puntos de apoyo, quedándose en el 25,7% de estimación de voto. También perdería cierto volumen de votantes en el Congreso, aunque por la distribución de escaños allí podría conservar los 19 representantes actuales e incluso ganar un vigésimo.
La proyección electoral en Catalunya de la mayoría que hizo posible la investidura de Salvador Illa es bastante estable, puesto que la caída del PSC la podría compensar la ligera recuperación de ERC, que gana dos puntos de intención de voto —hasta el 15,6%— y pasaría de 21 a 22 o 23 escaños. Los republicanos se recuperan con más fuerza en el Congreso, mientras que los Comuns podrían conservar los seis escaños en el Parlament, pero se hundirían en la cámara baja, donde se dejarían más de la mitad de los siete diputados que tienen, para sumar apenas tres y ver cómo Podemos podría llegar a conseguir uno. Todo ello hace que a nivel del Parlament la suma de PSC, ERC y Comuns oscile entre los 66 y los 69 diputados, lo que no le garantiza una mayoría absoluta de 68, pero tampoco la hace improbable.
La CUP aspiraría a mantener los cuatro escaños en el Parlament, fundamentalmente gracias a una fuerte fidelidad de voto, puesto que podría conservar alrededor del 80% de los electores de mayo del año pasado.
Trasvase de votos de la derecha a la extrema derecha
El campo de la derecha y la extrema derecha es el que experimentaría grandes cambios, siempre según el Baròmetre. La gran noticia es el fortísimo crecimiento de Aliança, que podría multiplicar por diez sus representantes hasta llegar a 20 diputados y disputarle el tercer puesto a Junts, a quien pisaría los talones en estimación de voto. Gran parte del crecimiento del partido de Orriols se explica justamente por su capacidad de captar antiguos electores de Junts, puesto que un 21% de los votantes de Puigdemont el año pasado —más de 140.000 personas, en cifras absolutas— pasarían a Aliança. La formación de extrema derecha también obtendría el 9% de los votantes de Vox (23.000 personas), el 7% de los de ERC (30.000) y el 5% de los del PP (17.000), mientras que no haría brecha entre la CUP ni los Comuns.
Vox, por su parte, mantendría una enorme fidelidad de voto —del 85%, la más alta por detrás del 87% de Aliança— y seduciría al 10% de las personas que el año pasado optaron por el PP, unas 35.000. Eso le permitiría superar en estimación de voto —9,8% frente al 9,3%— y en escaños a los de Alejandro Fernández. En resumen, los dos partidos de extrema derecha aglutinarían conjuntamente más del 22% de los votos emitidos y entre 32 y 34 diputados, cuando ahora suman el 11,8% y 13 escaños.
La vivienda se dispara como principal problema
Por cuarto Baròmetre consecutivo, la vivienda aparece como el principal problema de los catalanes. Se situó en cabeza en la encuesta del otoño del año pasado —por primera vez desde 2007— y desde entonces ha ganado peso, hasta el punto de que ahora ya es la respuesta de casi uno de cada tres ciudadanos (el 31%). Son diez puntos más que en el anterior estudio, lo que constata la profunda crisis que vive buena parte de la población para acceder a una vivienda.
Está claramente por delante de quienes se decantan por la migración (10%), la inseguridad ciudadana (9%), la insatisfacción con la política (8%) y la sanidad (6%). Solo los votantes de Aliança y PP no la sitúan en cabeza, pero la cuestión pesa sobre todo entre los partidos más a la izquierda del Parlament, ya que la citan el 54% de los votantes de la CUP y de los Comuns y el 43% de los de ERC.
Los puntos en común entre Aliança y Vox
La obsesión de la extrema derecha por la migración se constata en el hecho de que los posibles votantes de Aliança y Vox son los únicos que la sitúan como el problema más importante de Catalunya, con el 29% y el 26%, respectivamente. Las dos formaciones también tienen como elemento central de su agenda la inseguridad ciudadana y, en este ámbito, el 16% y el 18% de sus electores la tachan de principal problema del país, muy por encima de la media. Los votantes del PP no se alejan mucho de los de extrema derecha en estas cuestiones, y el 18% citan la migración y el 12% la inseguridad ciudadana como principales problemas de Catalunya, también marcadamente por encima del resto de partidos —incluido Junts—.
El Baròmetre también muestra cómo los votantes de las dos fuerzas de extrema derecha son los únicos que no opinan que la "inmigración hace una contribución muy valiosa al mantenimiento de la economía y los servicios" y, en cambio, defienden unánimemente que "hay demasiada inmigración en nuestro país" (96% de votantes de Vox y 87% de los de Aliança), una opción compartida también por el 86% del electorado del PP. En una línea marcadamente trumpista, estos tres partidos también tienen los electores que ven muy o bastante necesario reforzar las capacidades militares europeas, mientras que la CUP y los Comuns son los que menos electores tienen que lo compartan.
El director del CEO, Joan Rodríguez Teruel, ha concluido que "los votantes de Vox y Aliança cada vez se parecen más". Así, los jóvenes son quienes más dan apoyo a las dos formaciones, que también tienen un electorado que se informa de política sobre todo por redes sociales.
¿Cómo son los potenciales votantes de Aliança?
Más militaristas que la media de la población, contrarios a la inmigración, obsesionados con una supuesta inseguridad ciudadana... Estos son algunos de los rasgos que comparten las personas que dicen que votarían a Aliança Catalana si hoy se celebraran elecciones al Parlament. El crecimiento acelerado del partido de extrema derecha liderado por la diputada y alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols, llega en un momento en el que varios sectores de Junts —fundamentalmente cargos locales— se han acercado a su discurso en ámbitos como la inmigración, la seguridad o las ocupaciones de vivienda. Una estrategia que genera tensiones internas y que, si tenemos en cuenta los precedentes en varios países europeos, no parece que deba frenar a Aliança, sino más bien inflar sus apoyos.
El crecimiento de Aliança sería enorme en las cuatro demarcaciones y, según ha concretado Joan Rodríguez Teruel, llegaría al extremo de que sería la primera fuerza en Girona y Lleida, donde actualmente Junts es hegemónico. En este sentido, el politólogo ha añadido que los votantes que pasan del partido de Puigdemont al de Orriols "tienden a ser más jóvenes", son personas "preocupadas por las consecuencias culturales y sociales de la inmigración, hasta el punto de que ni le reconocen efectos económicos positivos", tienen una "fuerte identidad catalana" y, sobre todo, "impugnan el statu quo político". Además, "tienden a desconfiar más de la gente que no conocen", así como del "conocimiento que producen las universidades, las instituciones públicas o los medios tradicionales".
Ahora bien, la expansión del partido de extrema derecha se alimenta también de otras formaciones y esto hace que, de media, el votante de Aliança sea claramente menos independentista que el de la CUP, Junts y ERC y, además, sea más partidario del mantenimiento de la monarquía española. Básicamente esto es fruto de la brecha que, en determinadas zonas, la formación empieza a hacer entre sectores de población con una identidad marcadamente españolista que hasta ahora optaban por PP o Vox. En cualquier caso, Joan Rodríguez Teruel ha descartado la existencia de un "voto oculto" hacia Aliança y ha puesto más énfasis en que se esté dando el fenómeno contrario. Es decir, que exista el riesgo de "sobredimensionar" su crecimiento porque "puede estar convirtiéndose en un partido de moda entre quienes quieren impugnar la situación política catalana actual".
Elementos para un frente antifascista
A la hora de reaccionar al fuerte auge de la extrema derecha, los votantes de Comuns (70%), CUP (69%) y ERC (63%) son claramente los más partidarios de aplicar un "cordón sanitario" para excluir a los partidos y movimientos de esta orientación y, al mismo tiempo, los que más defienden la utilidad de la protesta social como "instrumento eficaz a la hora de conseguir que los representantes políticos rectifiquen". Tres formaciones claramente alineadas en el antifascismo. En cambio, justamente quienes se decantan por PP, Vox y Aliança son, en este orden, quienes ven menos útil la protesta social.
De hecho, pese al crecimiento de los partidos ultraderechistas y de sus postulados, la mayoría de la sociedad catalana aún está muy lejos de ellos y, por ejemplo, sitúa la reducción de la pobreza y las desigualdades sociales como tema prioritario del actual Govern, y considera que la aportación de la inmigración es positiva para Catalunya. Elementos a tener en cuenta de cara a un nuevo escenario político.


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