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País Valencià El valencianismo vuelve, despacio, a recuperar la calle durante el 25 de abril

Entidades y partidos exigen al Gobierno valenciano a "ir más allá" en la normalización lingüística, la reclamación de la financiación, la reciprocidad televisiva, los derechos sociales y la defensa del territorio.

Manifestació del 25 d'abril de fa un anys
Manifestació del 25 d'abril de fa un anys. Kai Försterling / EFE

El 25 de abril es una fecha extraña en el panorama político valenciano. Sin ningún reconocimiento institucional –la Fiesta oficial es el 9 de octubre, cumpleaños de la entrada de Jaume I en València- y celebrada exclusivamente por los sectores progresistas y valencianistas, en cambio mantiene un arraigo popular incuestionable y desde la transición ha sido un día clave en el calendario político.

"Es significativo de la profundidad del trauma colectivo, que el dicho 'quan el mal ve d'Almansa, a tothom alcança' [cuando el mal viene de Almansa, a todos alcanza, en referencia a la batalla de Almansa por la que Felipe V conquistó el País Valencià] se haya mantenido viva, pasando de generación en generación sin medios de comunicación ni estructuras institucionales que la mantuvieran", apunta Zahia Guidoum, portavoz de Decidim, Plataforma por el Derecho a Decidir del País Valencià.

Después de un año en que las movilizaciones en la calle fueron sustituidas por las acciones en redes y balcones, por culpa de la pandemia, las diferentes organizaciones valencianistas preparan el retorno en la calle. Eso sí, con formatos diferentes y muchas medidas de seguridad. Así, este año no habrá la tradicional manifestación unitaria por las calles de València. Acció Cultural del País Valencià (ACPV), la entidad impulsora de esta movilización, ha decidido sustituirla por unas veinte concentraciones en otros tantos municipios. Su presidenta, Anna Oliver, destaca que "la situación actual todavía no permite recuperar la manifestación, pero tampoco queríamos quedarnos sin hacer nada, así que hacemos valer de uno de nuestros puntos fuertes, que es la implantación territorial y convocamos junto con representantes de diferentes entidades de cada población".

Desde ACPV calculan que entre 200 y 300 asociaciones participarán de esta convocatoria, que tiene como objetivo "celebrar los éxitos, pero también exigir ir más allá". Entre estos éxitos, Oliver destaca la Ley de Función Pública, que incluye el requisito de valenciano para acceder en una plaza. Y entre las reivindicaciones pendientes hay la entrada en el Institut Ramon Llull, la reciprocidad televisiva con TV3 e Ib3  o los planes lingüísticos educativos. Además, cada concentración incorporará demandas propias de cada comarca, con la oposición a los megaparques solares como una de las quejas más recurrentes. "Hemos consultado en las comarcas por saber que los preocupa, no hemos construido esta movilización de arriba abajo, sino de bajo arriba", continúa Oliver.

Esta asociación, además, celebrará –con un concierto en Llíria con el cantautor Andreu Valor- el cincuenta aniversario de la Secretaría per l’Ensenyament, embrión de ACPV. "El franquismo no nos dejó inscribir legalmente como Acció Cultural hasta el 1978, pero ya desde el 71 funcionábamos con esta tapadera, que es lo que celebraremos, puesto que el contrario seria legitimar la legalidad franquista", explica Oliver.

En cambio, la izquierda independentista sí que ha convocado este año a una manifestación por el centro de València que empezará el sábado por la tarde, después de un acto político en la plaza de Sant Agustí. Borja Garcia, portavoz de Endavant, una de las organizaciones de este espacio, que también agrupa la CUP, Arran o el sindicato COS, explica que con este acto dan el pistoletazo de salida de una campaña en la que quieren "denunciar que la vía valenciana de encaje en el estado que representa el Botánico es inefectiva para mejorar la calidad de vida de las personas" y contraponerla con "un proyecto político con la autodeterminación de los Países Catalanes en el centro". "Los límites del autonomismo no pueden resolver cuestiones como la vivienda, la privatización de la salud o la normalización lingüística", continúa García en referencia a algunos de los conflictos recientes del Gobierno valenciano, tanto con los tribunales como con el Gobierno español.

Contra los borbones y por la cultura

Esquerra Republicana también ha programado un acto para el sábado por la tarde en València, pero en este caso a los Jardines de Vivers, que contará con la presencia del diputado en el Congreso Gabriel Rufián. El presidente de esta formación en el País Valencià, Josep Barberà, también es muy crítico con el Botànic: "Llevamos seis años de cambio y nunca hubiéramos pensado que seguiríamos reivindicando lo mismo que con el PP en cuestiones como la reciprocidad, la financiación o la desigualdad lingüística". Desde esta formación reivindican que "somos los únicos que mantenemos las banderas que el valencianismo levantó en los años 70 y no pensamos bajarlas, gobierne quién gobierne no daremos tregua en la defensa del país".

La plataforma Decidim, cuatro activistas de la cual fueron identificados el 14 de abril por colgar una pancarta en València con el lema "El pueblo valenciano nunca hemos querido los borbones", repetirá la acción antimonárquica, pero esta vez en Alacant, Castelló, la Safor y València. "No les ha gustado el mensaje y ahora se lo encontrarán multiplicado", explica Zahia Guidoum, quien también destaca como la subordinación valenciana a intereses foráneos afecta en cuestiones como la ampliación del Puerto de València.

También los Joves del País Valencià, la sección juvenil de Compromís, conmemora la "Fiesta de las Libertades Nacionales" con la presentación del documental El llegat [El legado], que recoge la evolución de la música en valenciano de los 70 a través de siete voces como Vicent Torrent, Eva Dénia, Josep Nadal o Maria Deltell. "Nos centramos en la cultura porque es un eje vertebrador de la sociedad como hemos visto durante la pandemia y, además, queremos reivindicar un sector que lo está pasando muy mal", explica Francesc Roig, secretario general de la organización. Roig alerta sobre "el actual momento de polarización, en que nos quieren quitar los pocos derechos conquistados y enterrarnos".

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