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El Parlamento de Euskadi pedirá exhumar a los vascos enterrados en el Valle de los Caídos

La Cámara abordará este jueves sendas proposiciones de EH Bildu y Elkarrekin Podemos a favor del traslado de los restos de quienes fueron inhumados en ese símbolo de la dictadura.

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Un hombre con un paraguas con los colores de la bandera española en la explanada de la Basílica del Valle de los Caidos. REUTERS/Susana Vera

Más de ochenta años después de su muerte, Antonio Arrizabalaga Ugarte sigue luchando contra el olvido. Su vida acabó en un batallón de castigo del franquismo, luego de que lo apresaran por defender la libertad. Tenía 26 años. Este miliciano del Batallón Amuategui de las Juventudes Socialistas es hoy uno de los tantos vascos cuyos restos se mantienen en el Valle de los Caídos. Sus familiares, arropados ahora por la mayoría del Parlamento Vasco, libran una última batalla: quieren sacarlo de allí y traerlo a su Euskadi natal.

El destino de Arrizabalaga y de los otros mil vascos enterrados en ese símbolo de la dictadura franquista se convertirá oficialmente este jueves en un asunto institucional. El pleno de la Cámara vasca, a instancia de EH Bildu y Elkarrekin Podemos, debatirá sendas proposiciones dirigidas a reclamar formalmente el traslado de los restos de todos ellos al País Vasco. Según ha podido confirmar Público, existen contactos entre estos dos grupos y PNV y PSE (que formularon una enmienda conjunta) para tratar de conseguir un acuerdo. El PP, por su parte, no se ha pronunciado aún.

En su proposición, EH Bildu propone instar al Gobierno Vasco a “realizar las gestiones necesarias para el traslado a Euskal Herria de los republicanos, milicianos, gudaris y ciudadanos de origen vasco enterrados injustamente en el lugar conocido como Valle de los Caídos, en colaboración con las instituciones históricas, las asociaciones memorialistas, el movimiento popular, las asociaciones de víctimas y los familiares de las víctimas”.

La propuesta registrada por Elkarrekin Podemos va en esa misma dirección. Allí se insta además al Gobierno Vasco a “crear nuevos columbarios para dar cabida, entre otros, a los restos mortales de ciudadanas y ciudadanos vascos que actualmente se encuentran en el citado lugar”. En tal sentido, Jon Hernández, parlamentario de esa coalición e integrante de Ezker Anitza, afirmó que “el Parlamento debe tener una actitud activa junto con las familias de estas víctimas y las asociaciones de memoria histórica para dar dignidad a estos cuerpos”.

Por su parte, PNV y PSE plantean en su enmienda conjunta la realización de una “investigación exhaustiva” a cargo de Gogora (el instituto vasco de la memoria) para conocer el “número de vascos y vascas que fueron inhumados en el Valle de los Caídos”, proceder a su identificación y determinar “cuándo y cómo fueron llevados, así como aclarar “si contaron con la autorización familiar necesaria para ello”.

Peneuvistas y socialistas proponen que una vez concluido ese proceso, el Gobierno Vasco “colabore con el Gobierno de España en la exhumación de los restos mortales de las y los ciudadanos vascos que, a la vista de esa investigación, permanezcan allí inhumados, cuando haya sido solicitada su devolución y traslado a Euskadi por sus respectivos familiares, siempre que las condiciones técnicas lo hagan posible”.

Muertos sin nombre

Una de las personas que mejor conoce este asunto es el historiador Iñaki Egaña, integrante de la Sociedad Aranzadi. En 2008, este investigador consiguió entrar al Valle de los Caídos para tratar de elaborar un listado de vascos enterrados en ese lugar. En el marco del trabajo realizado junto al también historiador Jimi Jiménez, concluyó que allí permanecen los restos de 1.195 personas oriundas de Bizkaia, Gipuzkoa, Araba y Navarra.

En la mayor parte de los casos se trataba de nacionalistas, socialistas, comunistas y anarquistas que habían sido inicialmente enterrados en fosas comunes y que acabarían, también sin nombre ni apellido, en el Valle de los Caídos. Sus restos fueron llevados a ese sitio entre marzo de 1959 y mayo de 1963. Hoy se encuentran esparcidos en ocho grandes capillas, dos de las cuales se han derrumbado. “Más de la mitad de los vascos enterrados allí siguen sin ser identificados. Se trata, en todos los casos, de republicanos”, comentó Egaña a Público.

El reclamo de justicia también llega desde las asociaciones que defienden la memoria de las víctimas. “Es imprescindible la exhumación de cada uno de ellos, identificando quiénes eran, a qué organizaciones pertenecían y por qué murieron”, afirma a Público Luis Fuentes, coportavoz de la Plataforma Vasca contra la Impunidad de los Crímenes del Franquismo y representante del sindicato CNT. En tal sentido, reivindica que todas las víctimas del franquismo allí enterradas deben ser “exhumadas y dignificadas”. La lucha contra el olvido aún está lejos de terminar.

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