Entrevista a Lluís Llach (ANC)
"Aliança Catalana normaliza el independentismo, pero en la ANC tenemos claro que no respeta los derechos humanos"
El presidente de la ANC analiza la situación de Catalunya y del independentismo a las puertas de la Diada, mostrándose crítico con los partidos independentistas y marcando una línea roja con la extrema derecha catalana que sitúa en el marco de un crecimiento global de esta ideología.

Barcelona--Actualizado a
Catalunya vivirá este jueves una nueva Diada con motivo del Onze de Setembre y una vez más, desde el 2012, el principal acto estará protagonizado por la manifestación que convoca la Assemblea Nacional Catalana (ANC), conjuntamente con otras entidades. El presidente de la ANC, Lluís Llach, vivirá su segunda Diada al frente de la principal organización independentista catalana. El reputado y popular cantautor, ahora retirado de la escena musical y dedicado al activismo, repasa la situación del independentismo ocho años después del referéndum de autodeterminación del 2017.
El lema de la manifestación del 11 de septiembre de este año es 'Más motivos que nunca'. ¿Nos lo puede explicar?
Basta con abrir la ventana y mirar a Catalunya. Los parámetros que definen a una nación —la lengua, las infraestructuras, los servicios públicos— están más debilitados que nunca. Cuando entré en los Setze Jutges -grupo de cantautores catalanes antifranquistas-, en plena dictadura, el catalán estaba mejor que ahora. Es escandaloso que la cuarta o quinta región económica de Europa tenga unas infraestructuras y servicios tan degradados. Todo esto es un empobrecimiento constante —social, económico y también político— y detrás hay un expolio que viene de muy lejos. Esto es lo que justifica que, efectivamente, haya más motivos que nunca para salir a la calle.
Si tuviera que sustituir el concepto “desnacionalización”, ¿qué palabra utilizaría?
Colonización. Yo diría que es el empobrecimiento constante de parámetros nacionales de convivencia. ¿Los castellers son un parámetro nacional de convivencia? Sí. ¿La lengua catalana? Sí. ¿Las organizaciones sociales como ateneos y centros excursionistas? Sí. ¿La sanidad catalana, que desde los inicios del siglo XX es puntera en toda Europa? Sí. ¿Las escuelas, que Einstein visitaba por su calidad, también? Sí. Todo esto está en peligro por un Estado llamado democrático y con la izquierda gobernando. Cuando de alguna forma se interfiere en la evolución y la realización nacional de Catalunya, se trata de destruir estructuras de la sociedad, no sólo por motivos simbólicos, sino prácticos.
Hacía antes una crítica a los gobiernos independentistas. ¿Qué les pediría a los partidos independentistas para revertir esta situación?
En el estado actual de los partidos, nada. Sólo les exigiría coherencia y utilizar la fuerza que tienen en el Congreso para condicionar al Gobierno español. Pero creo que no lo hacen. Han dejado la práctica independentista y se han convertido en gestores del autonomismo, y además lo hacen muy mal. La mesa de diálogo o la aplicación de la amnistía son grotescas. Todo esto genera desencanto en la ciudadanía y aleja el independentismo del poder.
Hablaba de que hacen "autonomismo" y lo hacen mal. ¿Por qué?
Han dejado a un lado la práctica política independentista para convertirse en partidos de práctica autonomista. Y lo hacen de forma absolutamente decepcionante. El efecto de esta actitud es muy negativo: provoca desencanto en los votantes independentistas y soberanistas y les ha apartado del poder. Cuando hablas con políticos en activo, no entienden que el 1 de octubre [del 2017] la gente tomó el protagonismo y los políticos quedaron detrás. Esto ha creado una depresión que no se cura con pastillas, sino con acción y rectificación de políticas.
Cuando ve que Oriol Junqueras y Carles Puigdemont siguen liderando los principales partidos independentistas, ¿qué piensa?
Que aquí no dimite nadie y que no deberían estar ahí, aunque diferenciando la figura del president en el exilio. Hay responsabilidades políticas evidentes, y no sólo de Esquerra o de Junqueras, pero está claro que hay fracasos que no han tenido consecuencias. En Esquerra, además, hemos visto peleas internas entre facciones de la dirección, todas con el mismo estilo, que han transmitido la idea de que el independentismo sólo sirve para repartirse poltronas.
¿Y cómo ha vivido las tensiones dentro del Secretariado Nacional de la ANC?
Con indignación. Entré precisamente para evitar que la ANC se convirtiera en un actor político más. Esta entidad debe ser una herramienta transversal, centrada en la independencia, no en las luchas de poder.
¿Da por terminada la crisis interna que vive la entidad?
No. La ANC es un caramelo, tiene más de 20.000 socios (más que ningún partido) y seguirán existiendo intereses para convertirla en un actor político institucional. Y por eso estamos aquí, para evitarlo.
La hoja de ruta de la ANC habla de la unilateralidad. ¿Cree que debe trabajarse en este sentido, es factible?
Es que estoy aquí para eso. La independencia de Catalunya sólo será posible si la sociedad se vuelve a muscular y recupera el protagonismo que tuvo el 1 de octubre. Ese día, la gente puso el cuerpo sin órdenes políticas, y eso debemos aprenderlo: la desobediencia civil es la clave. La calle es la que puede empujar a los partidos, no al revés. Ahora ya sabemos cómo actúa el Estado, cómo se defiende, cómo se estructura…Hemos aprendido mucho.
Hablamos del fenómeno político que ocupa la actualidad del país: Aliança Catalana. ¿Cree que su discurso deslegitima el independentismo?
Deslegitima a la izquierda. Forma parte de un movimiento fascista internacional que deslegitima el comportamiento de la izquierda desde hace más de 40 años, atrapada por el neoliberalismo.
Lo que hace es normalizar el independentismo, porque todos los movimientos sociales tienen un forúnculo. Ahora bien, nuestra obligación es recordar que la independencia siempre ha ido de la mano con los derechos humanos y con valores democráticos. Ninguna otra vía tiene sentido. La ANC lo tiene muy claro: es necesario respetar los derechos humanos y Aliança Catalana no lo hace.
Se acerca la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el 25% de castellano en las escuelas catalanas. ¿Qué espera?
El problema no es el Constitucional, sino que los gobiernos independentistas no han tenido valor para aplicar las propias leyes y blindar el catalán. Es una vergüenza que se refugien en excusas. El 25% es menos de lo que ya permiten los propios gobiernos de la Generalitat. Lo que hace falta es presupuesto, inspectores y voluntad política.
¿Cree que podrá volver el expresident de la Generalitat, Carles Puigdemont, sin ser detenido?
Yo creo que no. No le dejarán venir. El Tribunal Supremo ya tiene la jugada preparada. Creo que las próximas elecciones estatales darán mayoría a PP y Vox, y el Gobierno español seguirá bloqueando su regreso.
¿Qué debería hacer si no le dejan volver?
Declararse fuera de cualquier partido político y convertirse en presidente en el exilio de todos los catalanes, manteniendo la representación del país con actos institucionales, sin interferir en los partidos.
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