El caos de Rodalies lamina el esfuerzo de los socialistas por estabilizar la legislatura y tensa la relación con ERC y Junts
La crisis de los trenes y la polémica migratoria vuelven a provocar confrontación y reafirman la dificultad de tener nuevos presupuestos tanto en Catalunya como en el Estado.

Barcelona--Actualizado a
El Gobierno estatal y el de la Generalitat han desarrollado en los últimos meses una labor coordinada de implementación de acuerdos con Junts y ERC, a gran escala y de alto voltaje político. También con los Comuns como actor imprescindible en la triangulación de la gobernabilidad en Catalunya. El objetivo de la operación socialista en Madrid y en Barcelona era sentar las bases para intentar estabilizar la legislatura, tanto por parte del Ejecutivo de Pedro Sánchez como del de Salvador Illa. Pero con lo que los estrategas socialistas no contaban era con el agravamiento de las ya habituales incidencias en el servicio ferroviario catalán, que ha desembocado en una fuerte crisis de la infraestructura durante toda la semana pasada, con derivadas políticas que habrá que estar muy atentos a ver cómo evolucionan.
El PSOE y el PSC, mediante los respectivos Gobiernos del Estado y de la Generalitat, han facilitado la luz verde a temas de gran envergadura que estaban sobre la mesa de negociación, poniendo en marcha el traspaso de Rodalies o activando la condonación de parte de la deuda del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), con Esquerra Republicana; o con la delegación de las competencias en inmigración a la Generalitat por parte de Junts. Con esta ofensiva, Salvador Illa engrasaba la relación con los republicanos para asegurar los apoyos necesarios para aprobar las medidas necesarias que le permita driblar la falta de presupuestos. Y Pedro Sánchez desactivaba la dura confrontación con Junts tras la exigencia de la cuestión de confianza.
Como ha explicado Público, incluso se ha reabierto en Moncloa la expectativa de aprobar los presupuestos del Estado. Pero la crisis de los trenes de la semana pasada —y la polémica sobre la delegación de competencias en inmigración tampoco ayuda— ha vuelto a tensionar las relaciones de los Gobiernos estatal y catalán con ERC y Junts, y reafirma la dificultad para tener nuevos presupuestos.
Esquerra rechaza aprobar los presupuestos del Estado
Si el mensaje que han trasladado la última semana desde Moncloa, sobre la negociación para los Presupuestos Generales del Estado (PGE), es "seguimos trabajando y abiertos a aprobarlos", las fuentes consultadas en ERC y Junts apuntan a que el tesón puede ser una virtud insuficiente para conseguir aprobar las cuentas, y dan por hecho que no habrá presupuestos. En Catalunya, el PSC ya ha asumido que el rechazo de ERC a aprobar presupuestos en 2025 es inamovible, y en el caso del Estado, si existía alguna posibilidad todo apunta a que el caos en el servicio ferroviario de la última semana puede habérsela llevado por delante.
Según explica a Público el presidente de ERC, Oriol Junqueras, Esquerra no tiene ninguna intención de apoyar los presupuestos estatales del año 2025, después de haber descartado también votar los de la Generalitat. "Hemos sido claros, no vamos a negociar los presupuestos con los socialistas hasta que no cumplan con los acuerdos que tenemos establecidos. Y ha quedado demostrado que el del traspaso de Rodalies a la Generalitat, y también la inversión necesaria para afrontar una reforma en profundidad de la infraestructura, es un acuerdo imprescindible que hay que cumplir. No para aprobar unos presupuestos, sino porque es la única manera de solucionar los graves perjuicios que sufren a diario los cientos de miles de usuarios catalanes de Rodalies y Media Distancia".
En esta línea cargaba duramente también el presidente de ERC este domingo, en una entrevista en Catalunya Ràdio, exigiendo dimisiones: los responsables de Renfe y Adif "tienen que irse si no son capaces de hacer bien su trabajo". "Si son incapaces de garantizar que los trenes funcionen, que vayan a la hora y que den el servicio que deben dar, deberían irse", ha remarcado el dirigente republicano. Junqueras afirma que es una cuestión de "dignidad" y ha dicho que "nadie en Catalunya merece el trato que el Gobierno español le da desde hace tiempo". ERC ha presentado una petición para celebrar un pleno monográfico sobre las incidencias ferroviarias, junto a la CUP y los Comuns, y peticiones de comparecencia de altos cargos en el Congreso y en el Senado.
Junts tensa la cuerda después del acuerdo migratorio
En el caso de Junts, si el acuerdo para la delegación de competencias en inmigración había despertado esperanzas de reconducir el voto favorable a unos posibles presupuestos, la crisis ferroviaria también ha torpedeado el restablecimiento de una relación más amable entre los de Carles Puigdemont y el Gobierno español. En pleno caos ferroviario, el expresident de la Generalitat y presidente de Junts ha sido contundente: "Cuando denunciamos que en Catalunya nunca se ejecutan las inversiones aprobadas, y que en Madrid se ejecutan por encima, nos quedamos solos: el Govern se calla, obsesionado con vender que todo esto es 'normalidad'. Será normalidad española, pero para los catalanes esto es una auténtica vergüenza".
Y Puigdemont deja muy claras sus intenciones sobre los presupuestos generales del Estado: "Por eso nosotros no hemos aprobado los presupuestos del Gobierno español como hacen otros; por eso no los negociaremos hasta que no paguen lo que deben, porque las desinversiones afectan a la vida de la gente". Según fuentes de la dirección de Junts, el problema de Rodalies tiene que ver no solo con una dotación presupuestaria insuficiente sino especialmente con la baja ejecución de lo presupuestado. "Junts no aprobará ningún presupuesto del Gobierno español si antes no se liquida, de una u otra forma, la formidable deuda inversora del Estado", aseguran estas fuentes, que apuntan a una mayor condonación de la deuda del FLA como una posible vía de pago a la Generalitat por la baja ejecución presupuestaria del Estado en Catalunya.
El propio portavoz de Junts, Josep Rius, avisó este lunes al Gobierno español de que el partido no piensa negociar los presupuestos generales hasta que el Estado pague toda la deuda que tiene con Catalunya en infraestructuras, que cifran en 50.000 millones de euros —la última estimación del déficit de infraestructuras del Estado en Catalunya efectuado por la patronal Foment es de cerca de 43.000 millones—. Para Rius, "esta carencia de inversiones es una asfixia premeditada. El hecho de que año tras año no se cumplan las inversiones previstas está perjudicando a la economía y a las condiciones de vida de los catalanes, que son los que sufren este maltrato sistemático". Junts ha pedido la comparecencia del president de la Generalitat, Salvador Illa, en el Parlament.
Tampoco la polémica en torno al acuerdo para la delegación de competencias de inmigración a la Generalitat ayuda a conseguir la reconstrucción de las relaciones entre el Gobierno español y Junts que se perseguía. Aunque el principal rechazo ha llegado desde Podemos también alguna diputada de Sumar, partido que forma parte del Ejecutivo de Pedro Sánchez, ha amenazado con votar en contra. Es el caso de la diputada valenciana de Compromís, Àgueda Micó. En Junts se muestran convencidos de que la delegación se aprobará en el Congreso, pero muestran su malestar por la reacción contraria desde la izquierda: "Primero, deberían leerse la ley, segundo, veremos cómo explican que se ponen junto a Vox para impedir que Catalunya tenga más poder para asumir un fenómeno que no ha sido asumido ni controlado por el Estado español, ni cuando ellos han estado en el Gobierno", ha asegurado la portavoz Míriam Nogueras en varios medios de comunicación.
Choque entre el Govern de Illa y ERC por los trenes
En cuanto a la situación de las relaciones entre socialistas y republicanos en Catalunya —Junts no forma parte de la mayoría de investidura en este caso—, el president de la Generalitat, Salvador Illa, ha grabado en el frontispicio de su Govern tres conceptos: "Gobernar, acordar y cumplir los compromisos". Con esta tríada, Illa intenta impulsar un Ejecutivo del PSC cuya principal amenaza es el bloqueo político debido a la debilidad parlamentaria. Los 42 diputados del PSC dieron a los socialistas la victoria electoral, pero quedaron lejos de disponer de una mayoría en el Parlament que asegure la estabilidad y la iniciativa del Govern. Y si bien, PSC, ERC y los Comuns sumaron para hacer posible la investidura de Illa, lejos queda la época en la que la mayoría absoluta aritmética de los tres partidos aseguraban la suma política.
Las consecuencias todavía recientes del procés independentista, el regreso a la presidencia de ERC de Oriol Junqueras con una nueva cúpula de los republicanos más exigente frente a los socialistas, y la dura confrontación entre los Comuns de Ada Colau y los socialistas de Jaume Collboni en la ciudad de Barcelona, introducen elementos distorsionadores que no facilitan el entendimiento del tripartito cómo hace 20 años. Y en el caso de los republicanos, ahora hay que añadir un duro encontronazo a raíz del caos ferroviario. Más allá del desgaste que supone para cualquier Govern un servicio ferroviario con fuertes incidencias diarias y la imagen tercermundista de cientos de pasajeros caminando por las vías, las declaraciones de la consellera de Territori, Silvia Paneque, también ha encendido los ánimos en la sede nacional de los republicanos, ya que ha traspasado la responsabilidad al anterior Gobierno de ERC.
Paneque, en declaraciones al programa El Matí de Catalunya Ràdio y en conversación con Público atribuyó el viernes el caos de Rodalies a la acumulación de muchos años de "desinversión" en la red, pero también lo vinculó a una "cierta renuncia de los Governs de la Generalitat anteriores" a ponerse al frente del servicio. "La titularidad del servicio es del Govern y debe ejercerse", dijo Paneque, añadiendo que "yo tengo que explicar cómo me he encontrado la casa", en una clara referencia al Govern de Pere Aragonès.
Fuentes de la dirección de ERC califican las declaraciones de la consellera socialista con palabras como "indignantes" o "vergonzosas". Una indignación que es evidente en la ex consellera de Territori de ERC, Ester Capella, directamente señalada por Paneque. La actual portavoz del grupo parlamentario republicano y miembro de la nueva Ejecutiva de Junqueras, en conversación con Público, asegura que "cuando [Paneque] habla de cómo se ha encontrado la casa debe referirse a las desinversiones del Estado y a la falta de cumplimiento de las obligaciones con Rodalies y con los ciudadanos de Catalunya, con ministros del PSC al frente". La exconsellera también recuerda que el plan de acción de Rodalies para mejorar la infraestructura, que Paneque afirma que se está desarrollando, "forma parte del acuerdo para el traspaso de Rodalies que logró forzar ERC".
Unas críticas que también manifiesta el portavoz adjunto de ERC, Isaac Albert, quien considera que la atribución de la responsabilidad al Govern de Aragonés por parte de la socialista Paneque es "escurrir el bulto y no asumir la responsabilidad que corresponde". Albert las considera unas "declaraciones lamentables" y asegura que "el traspaso está encaminado y en marcha gracias a ERC, pero el mientras tanto, el día a día, es importante y es insoportable".
Fuentes de Esquerra se muestran muy molestas por la situación en Rodalies y por cómo el Govern de Illa lo ha afrontado, y aunque los republicanos ya habían dado totalmente por descartada una negociación de presupuestos para este año con el PSC, aseguran que el caos de Rodalies, y las acusaciones de Paneque, no ayudan a mantener las mínimas relaciones necesarias para dar estabilidad a la legislatura. Una estabilidad del Govern de Illa que pasa por la aprobación de los decretos de prórroga presupuestaria que incluyen una ampliación de crédito de 4.000 millones de euros, que puede hacer funcionar la maquinaria de la Generalitat sin grandes tensiones en ausencia de las nuevas cuentas. Al margen de otras iniciativas parlamentarias.
Los Comuns se suman a las críticas
Y aunque con menor virulencia, el caos ferroviario también ha impactado en la relación entre el PSC y los Comuns, que los socialistas habían intentado engrasar también con acuerdos importantes como el aumento de la tasa turística o temas de vivienda. Los Comuns no se han quedado al margen de las duras críticas al Govern: "la prioridad del Govern debe ser Rodalies y no la ampliación del aeropuerto, la prioridad debe ser la red de transporte de los ciudadanos, y no los turistas", asegura el portavoz del grupo parlamentario de los Comuns, David Cid.
A la nefasta relación que Barcelona en Comú mantiene con el PSC en el Ayuntamiento de Barcelona que comanda el alcalde Jaume Collboni, se añade ahora el encontronazo por el caos de Rodalies. Para la presidenta del grupo de los Comuns en el Parlament, Jéssica Albiach, "si no hay capacidad para evitar las incidencias, debe haber asunción de responsabilidades y un cambio de equipo". Sin embargo, Albiach se muestra dispuesta a negociar el apoyo de los Comuns a la ampliación de crédito que necesita el Govern por la falta de presupuestos "con ambición", pero advierte que exigirá el cumplimiento de los compromisos establecidos en la investidura de Salvador Illa sobre vivienda.

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