Entrevista a Noemí Santana, diputada de Podemos"La policía marroquí actúa cada vez con más soberbia, se sienten impunes"
'Público' conversa con la diputada de Podemos en el Congreso un día después de que las autoridades marroquís le impidieran desembarcar en territorio saharaui.

Madrid--Actualizado a
"No podemos dejar que el Sáhara caiga en el olvido". Habla Noemí Santana, diputada en el Congreso y coordinadora autonómica en Canarias de Podemos. Lo hace apenas 24 horas después de que las autoridades marroquís le impidieran pisar la capital saharahui, El Aaiún, junto al consejero de Solidaridad Internacional del cabildo de Gran Canaria y presidente de la Federación Estatal de Instituciones Solidarias con el Sáhara, Carmelo Ramírez. "Ni siquiera nos dejaron bajar del avión", explica en conversación con Público. No por eso van a conseguir callarnos, insiste. "Sabíamos que podía pasar, pero teníamos que intentarlo. La causa del pueblo saharaui lo merece", reivindica la política.
Sobre la impunidad de las autoridades marroquís en el Sáhara; sobre la responsabilidad del Gobierno de España; sobre la inacción de Naciones Unidas y sobre el olvido mediático. Sobre todo esto y más hablamos con ella en esta entrevista para Público.
¿Cuál era el objetivo de su viaje? ¿Tenían una agenda concreta?
Empezamos a organizar este viaje en colaboración con diversos colectivos de Canarias en solidaridad con el pueblo saharaui. Teníamos todo un programa que se iba a desarrollar a lo largo de cinco días allí, desde el territorio. Un programa de encuentros tanto con la sociedad civil organizada como con distintos activistas saharauis. Cuando emprendimos este viaje sabíamos que era muy probable —lo habíamos visto con otras delegaciones— que no nos dejaran desembarcar. Aún así, entendíamos que debíamos al menos intentarlo para poder desarrollar nuestra labor de observación y coordinación con los colectivos que trabajan sobre el terreno.
¿Cómo les impidieron la entrada al Sáhara?
Fue un vuelo muy corto. Desde Canarias hasta allí se tardan apenas 45 minutos. Cuando aterrizó el avión vimos que lo rodeaban unos 14 policías vestidos de uniforme, que, en seguida, empezaron a solicitar la tarjeta de embarque a todos los pasajeros. Iban precedidos por un señor muy grande, que es el que aparece bloqueando la salida en los videos. Nosotras ya nos imaginamos a qué se debía este despliegue. Para no bloquear el desembarco del resto de pasajeros, dejamos que fueran saliendo primero.
Un apunte. Había dos señores que se sentaron justo delante de nosotros y detectamos como policía secreta. Hicieron igual que nosotros, esperaron al desembarco del resto del pasaje, y, antes de bajar, nos miraron y nos dijeron: "Vaya paliza".
Le insistí al comandante del avión en que era una representante del Congreso de los Diputados. Le enseñé mi acreditación y le expliqué a qué venía. Aún así, nada
Cuando fuimos a desembarcar, la azafata nos explicó, como se ve en los vídeos, que no teníamos permitido entrar en el territorio. Llamamos al comandante para preguntar por qué habían dejado subir a estos hombres al avión, cuando era un vuelo español. El comandante les solicitó entonces en varias ocasiones que descendieran, que se colocaran a pie de pista, y todavía le desobedecieron un par de veces. La policía marroquí no se dirigió a nosotros en ningún momento, a pesar de pedirles en reiteradas ocasiones que nos entregaran algún documento o que nos explicaran por qué se nos impedía entrar en el territorio. Al comandante simplemente le dijeron que éramos "personas no gratas".
Nosotros le contamos que habíamos intentado pasar en otras ocasiones y que sabíamos que esto podía ocurrir. Uno de los compañeros que me acompañaba, Carmelo Ramírez, es una persona que lleva en el activismo muchos años. A veces le han dejado pasar y a veces no. Ha ido cerca de 20 veces; le han dejado entrar unas ocho. Para mí sí que era mi primera vez. Nunca había intentado entrar en territorio ocupado. Solo había estado en los campamentos de refugiados de Tindouf, en Argelia.
Le insistí al comandante en que era una representante del Congreso de los Diputados. Le enseñé mi acreditación y le expliqué que venía como observadora. Estuvimos cerca de 20 minutos explicando las razones de nuestra misión de observación. Aún así, nada. Además, nos grabaron durante todo este tiempo. Por eso nos pusimos a grabar también por nuestra parte.
Marruecos no quiere mala prensa, ni que en las instituciones españolas se hable de lo que pasa
¿Cómo fue el regreso a Canarias?
Al final, el comandante, de una manera muy amable, nos dijo que era imposible que nos dejaran bajar y que la compañía nos invitaba a regresar a Canarias con ellos, en el vuelo de vuelta. Eso sí, ellos no querían hacerse responsables. Nosotros allí ya dijimos que íbamos a proceder a denunciar. Lo vamos a hacer aquí en Canarias a lo largo de estos días. Estamos viendo cómo lo sustentamos jurídicamente. Mañana voy a registrar, además, una interpelación al ministro de Exteriores, a Albares. Y estamos viendo qué otras acciones podemos desarrollar en este sentido.
Me quedo con que, en el avión de vuelta, unas seis o siete personas diferentes, una vez que ya habíamos despegado y se sentían más seguras, se dirigieron a nosotros para darnos las gracias por lo que estábamos haciendo.
¿En algún momento se pusieron en contacto con el Ministerio de Exteriores para informarles de lo que estaba ocurriendo? ¿Qué les respondieron?
Nosotros informamos tanto al Ministerio de Exteriores, como a la Delegación de Gobierno en Canarias y a la embajada de nuestro viaje. Luego ya no nos hemos puesto en contacto con ninguno. Ellos tampoco han intentado en ningún momento ver cómo estábamos, por cierto. De hecho, cuando llegamos, ni rastro de Exteriores o de algún representante de la Delegación del Gobierno. Ni mucho menos. La nos recibió fue la Guardia Civil. Nos dijeron que era un mero trámite, porque el comandante había avisado de que habíamos tenido este incidente. Y que, si queríamos interponer una denuncia, les podíamos facilitar nuestros datos. Ese fue nuestro recibimiento.
Marruecos no quiere que veamos ni que nos cuenten de primera mano las grandes violaciones de derechos humanos que comete a diario en los territorios ocupados
¿Por qué consideran que Marruecos no les permitió pisar suelo saharaui?
Marruecos no quiere que veamos ni que nos cuenten de primera mano las grandes violaciones de derechos humanos que comete a diario en los territorios ocupados, donde la población saharaui vive completamente sometida. Por eso no nos han querido dejar bajar, porque íbamos a reunirnos con la parte violentada. No quieren que haya un altavoz que pueda contar todo lo que está pasando. Tampoco que pudiéramos tomar recursos: grabar, hacer fotografías.
Íbamos a quedarnos, por ejemplo, en casa de uno de los líderes activistas allí en El Aaiún, que nos cuenta que día y noche tiene su casa rodeada de policías marroquíes, que no le permiten hacer vida más allá de los límites de su casa. En fin, íbamos a ver todo este tipo de cosas sobre el terreno. Y claro, no quieren esa mala prensa, esa mala imagen. Ni que en las instituciones españolas se hable de esto.
Es terrible que España haya respaldado una ocupación que vulnera el derecho internacional
Hace casi cuatro años, en marzo de 2022, que el Gobierno de España adoptó un cambio de postura respecto a la situación del Sáhara Occidental, respaldando el plan de autonomía marroquí. ¿Cómo ha cambiado la situación del pueblo saharahui desde entonces?
Por lo que nos cuentan, desde el cambio de postura del Gobierno español, ha aumentado mucho la presión sobre la población saharaui. La policía marroquí actúa también con más soberbia, se sienten impunes. Hay que recordar que el giro del Gobierno español fue un gesto unilateral del Partido Socialista y, en concreto, del presidente Pedro Sánchez. Porque ni en la pasada legislatura ni en la actual, por lo que nos dicen desde Sumar, los socios hemos estado de acuerdo con esta nueva postura respecto al Sahara.
Las últimas declaraciones de Naciones Unidas también le han venido muy bien a Marruecos para desalentar al pueblo saharaui sobre las que eran las resoluciones históricas de la ONU, que reconocían su derecho a la autodeterminación, a la soberanía sobre su propio territorio. Esto es también una guerra psicológica por parte del invasor marroquí, insistiéndoles en que cada vez están más solos. A mí me parece terrible que España, y sobre todo el presidente Sánchez, hayan jugado este papel respaldando una ocupación que vulnera el derecho internacional y el derecho a la soberanía de los pueblos que promulga la Carta de Naciones Unidas.
¿Nos estamos olvidando del Sáhara?
Totalmente. El Sáhara está desapareciendo de la agenda mediática. Por eso se vuelven imprescindibles este tipo de acciones. También el trabajo que hacen las asociaciones solidarias con el pueblo saharaui, desde dentro y fuera del territorio, buscando aliados que les apoyen en su causa, que es una causa más que justa. No podemos dejar que el Sáhara caiga en el olvido.


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